Crece en Rosario la tasa de femicidios en contextos de narcocriminalidad
La mayoría están ligados a venta de drogas o conflictos entre bandas. En febrero, siete mujeres fueron asesinadas bajo estas circunstancias

Martes 14 de Marzo de 2023

Mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersex, identidades no binarias, originarias, afro, marrones y discas volvieron a tomar la calle la semana pasada para sumarse a un nuevo paro internacional 8M. La escalada de violencia urbana que sufre la ciudad no pasa desapercibida para los feminismos, que incluyeron la temática entre los reclamos de la proclama que se leyó en el Monumento. Fue un Día Internacional de la Mujer distinto en Rosario, donde la mayoría de las mujeres víctimas de femicidios son asesinadas en contextos de narcocriminalidad. Los hechos de los últimos días no pasaron inadvertidos. Cada vez son más las que están expuestas a esta situación y el fenómeno se multiplica año tras año.

Luciana Vallarella, de la Fiscalía de Violencia de Género, explicó a La Capital que en Rosario se vive una situación particular. La mayoría de los femicidios no se dan en contexto de pareja, como en otros puntos del país, sino en el marco de las organizaciones criminales que están detrás de la ola de sangre. Desde el año pasado, que cerró con 288 crímenes, comenzaron a notar que se daba este fenómeno. Según precisó, el 23% del total de muertes fueron mujeres asesinadas en contexto de criminalidad organizada.

No sólo que continúa este año sino que también se recrudece. Cada caso tiene su complejidad y amerita un análisis profundo que se lleva adelante en sus investigaciones particulares. Sin embargo, en la mayoría hay rasgos que se repiten. Algunos aparecieron recientemente con más frecuencia y hablan de cómo se profundizó la exposición de las mujeres a la violencia en contexto de criminalidad organizada. Sin ir más lejos, en febrero siete mujeres fueron asesinadas bajo estas circunstancias.

Las que se ocupan, por ejemplo, de la venta de droga al pormenor son los eslabones más débiles de las organizaciones criminales. Quedan más expuestas que el resto y suelen ser asesinadas con frecuencia. “Se las considera como objetos fungibles, fácilmente reemplazables”, explicó la fiscal.

También están los femicidios por venganza. Cuando se dan situaciones de enfrentamiento entre distintas bandas y quieren tomar represalias contra un hombre, generalmente se suele atacar a alguna mujer que esté vinculada a ese varón. Madres, novias, esposas, hermanas, hijas, sobrinas, son el blanco más frecuente.

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La discriminación por género también está muy presente en las organizaciones criminales. “Estas suelen ser muy machistas y jerarquizadas. Las mujeres que las integran en general tienen algún vínculo con algún varón que habilitó ese ingreso. Salvo algunas situaciones de mujeres que han construido cierto liderazgo, la mayoría se encuentra en situación de vulnerabilidad”, señaló Vallarella.

En 2022 en Rosario hubo mujeres embarazadas asesinadas, otras acribilladas a balazos frente a sus hijos, en las puertas de sus casas, por tener vínculo con hombres metidos en el narcotráfico y por formar parte ellas mismas de esas bandas. También suelen ser víctimas de las balaceras con mensajes mafiosos, que dejan como saldo la muerte de mujeres y menores de edad.

“Lamentablemente esto pasa de esta manera, con estas características, en nuestra ciudad. No se reproduce en otras ciudades del país. Sabemos que en Rosario hay un alto porcentaje de homicidios, muy por encima de la media, y un gran porcentaje de esos homicidios impactan en mujeres”, agregó.

Falta de oportunidades

Por su parte, Vanesa Vargas, integrante de “La Colectiva: Asociación de Abogadas Translesbofeministas” y miembro de “Reset, Política de Drogas y Derechos Humanos” cuestionó el uso del término narcocriminalidad y resaltó que el problema no es la droga sino el prohibicionismo. Asimismo, argumentó que las bandas criminales se organizan para cometer distintos tipos de delitos y tienen más financiamientos que la venta ilegal de drogas, como por ejemplo escruches, robos de automóviles, ocupación de inmuebles, entre otros.

En diálogo con este medio, afirmó que dentro de la complejidad de delitos que hay alrededor de la problemática del narcotráfico, aparecen las mujeres. "La desigualdad de la que hablamos en la academia y en los medios de comunicación se materializa en todos los sectores sociales y los rubros. A veces tenemos el privilegio de habitar los espacios que elegimos y a veces los que nos tocan", agregó.

La abogada confirmó que además de los femicidios en este contexto, cada vez son más las mujeres presas en las cárceles de la provincia y que la franja etaria es cada vez menor. "Esto no escapa a la realidad estructural y social, que no tiene que ver ya con el delito sino con la desigualdad económica y de género que nos traen estos resultados", expresó.

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Para Vargas, la criminalidad y la falta de políticas públicas empuja a las mujeres a ocupar el lugar que pueden. "Si miramos las causas federales de comercialización de estupefacientes, vemos casos de mujeres que se consideran parte de asociaciones ilícitas cuando el rol que llevaban a cabo era simplemente armar bolsitas para que después otros comercien", ejemplificó. "Ese es el trabajo que conseguían y podían hacer mientras cuidaban a sus hijos o sus nietos. Es un trabajo que te permite hacer dos trabajos a la vez. No es fácil, es lo posible. Alguien que vende drogas para poder subsistir lo hace por una cuestión de necesidad económica por falta de oportunidades laborales", insistió.

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del tercer trimestre de 2022 que elaboró el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los clásicos indicadores de actividad, empleo y desempleo, demuestran que la situación sigue siendo desigual para las mujeres, especialmente jóvenes y pobres.

La tasa de actividad es ampliamente mayor entre los varones y llega la 70,3% contra el 51,1% de las mujeres. La diferencia es de casi 19 puntos porcentuales. La tasa de empleo también muestra una similar diferencia de 65,7% para los varones y de 47,1% para las mujeres.

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En esa línea, Vargas advirtió que "el Estado tiene que estar ahí para que las oportunidades que les ofrecen las bandas criminales no sean tomadas por las personas que tienen una necesidad".

Sobre el crecimiento de los femicidios en estos contextos, la abogada indicó que sería importante tener estadísticas oficiales para poder abordar la problemática de manera institucional. "Quizás antes eran casos aislados, ya no. Es indispensable estudiarlos para analizar cuáles son las causales de este tipo de femicidios y qué política pública puntual se puede llevar adelante que no sea una política moralista de tutelaje que estereotipe, sino que implique la posibilidad del pleno ejercicio de los derechos de las mujeres que viven en estos contextos de criminalidad".

Este 8M hubo marchas a lo largo de todo el país y el mundo. Las redes sociales se inundaron de mensajes de lucha y las mujeres y disidencias volvieron a encontrarse una vez más. Mientras algunos se preguntan dónde están, los feminismos respondieron en las calles. En Rosario, fue inevitable que los hechos violentos de los últimos días, que tienen lugar desde hace años, no tiñieran la jornada. A fin de cuentas, las mujeres de la ciudad están más en riesgo por la violencia urbana que por la violencia íntima.