Según la Policía brasileña, la cantidad de hurtos a los veraneantes que llegan desde Argentina
se debe a que llevan encima cosas de mucho valor, no vigilan sus pertenencias y ostentan demasiado.
Lo más común es el arrebato en la playa y el robo en los autos.
La evaluación de los investigadores brasileños es que los turistas argentinos son confiados.
Que llevan a la playa todo el dinero que tienen, los pasaportes, hasta celulares que no funcionan y
que no vigilan sus pertenencias como lo harían en la Argentina.
Cuentan que dejan en el auto los documentos de toda la familia, dinero, los papeles del
vehículo y que los ladrones lo saben; por eso, buscan especialmente los coches con patente criolla,
señala hoy el diario Clarín.
Este verano, la mayoría de los casos de inseguridad con turistas argentinos en las playas del
sur de Brasil fueron arrebatos por descuidos en la playa o hurtos en sus autos.
"Este año hubo muchos hurtos en vehículos. El punto es que hay turistas que los facilitan
porque dejan todas sus cosas de valor en un mismo lugar dentro del coche", explica a Alexei
Rolemberg, comisario de la Delegación de la Policía Civil de Canasvieiras.
Y agrega: "Otro caso muy frecuente son los asaltos a las casas mientras los turistas están en
la playa. En algunas oportunidades, los asaltantes fuerzan las puertas porque acá las casas no son
fortalezas; en otras, aprovechan a entrar por una ventana o puerta".
Julio Urqueta Gómez es investigador policial a cargo de la región de Balneario Camboriú,
Bombinhas y Porto Belo. En esta zona, lo más habitual son los arrebatos en la playa.
"Este año hubo más hurtos en las playas que robos en las propiedades. Los turistas argentinos
ostentan demasiado: llevan todo el dinero a la playa y muy pocos se manejan con tarjetas de
crédito.
Muestran las cámaras, llevan hasta celulares que no funcionan, los documentos de la familia
en una cartera y a veces los dejan y se meten todos juntos al mar", detalla. "Otros dejan todo en
la guantera del auto y cuando les fuerzan una puerta no sólo pierden dinero, les llevan los
documentos, las visas para salir del país y ahí no saben qué hacer". En esta región, el 40% de los
hurtos que se cometieron durante el día en enero fueron en las playas.
Urqueta quiere que se entienda de qué habla cuando habla de "facilitar": "A unos turistas
argentinos les robaron el coche y no podíamos entender cómo los ladrones lo habían hecho arrancar.
Resulta que esta familia había dejado la copia de la llave en la guantera".
En Camboriú, esta temporada hubo dos robos a mano armada ("no para lastimar sino para
intimidar", dice Urqueta) y en la delegación de la Policía Civil atendieron 25 casos de familias
argentinas a las que les hurtaron lo que tenían en el vehículo y 23 hurtos a residencias.
En el consulado de Florianópolis sólo tienen registro de los casos de los turistas a los que
también les llevaron los documentos: "El argentino, en el contexto de vacaciones, baja la guardia y
no toma las medidas de precaución mínimas.
La gente incluye en sus vacaciones el descanso de la preocupación por la seguridad", explica
el flamante cónsul, Alberto Coto.
"Cuando les roban un sobre donde tienen absolutamente todo -agrega-, redocumentarlos para que
puedan volver a la Argentina es complicado. Alguien sin libreta de matrimonio o sin visa de entrada
y salida podría ser alguien que quiere llevarse chicos del país".
En lo que va del año, en el consulado hicieron 57 documentos de turistas que fueron víctimas
de robo. Opina Coto: "Los argentinos necesitan tener como un lugar propio, por eso dejan en el auto
todo lo que tienen y, cuando les roban, afectan a la familia entera. Además somos muy visibles, nos
movemos en grupo y los delincuentes saben que cuando hay grupos tiene que haber dinero. Mi
recomendación es que no hay que caer en la paranoia, pero tampoco bajar la guardia".































