El hijo de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso, quien se encontraba desaparecido desde el 6 de febrero último, estaba muerto en la morgue judicial de la Capital Federal desde hace 34 días, según se supo ayer.

El hijo de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso, quien se encontraba desaparecido desde el 6 de febrero último, estaba muerto en la morgue judicial de la Capital Federal desde hace 34 días, según se supo ayer.
El fallecimiento, según la Justicia, se produjo por una "neumopatía" (afección a los pulmones), mientras voceros policiales indicaron que a esa situación podría haber llegado por "intoxicación por consumo de cocaína", supuestamente combinada con "excitación psicomotriz" e "insuficiencia renal", en base a estudios que tendrían en su poder las divisiones de la Policía Federal intervinientes en el caso.
Lucas Antonio Rebolini Manso, músico, de 36 años, no había podido ser identificado hasta ayer porque había llegado a la morgue como NN desde el hospital Fernández, aclararon las fuentes.
Paradero desconocido.Durante más de un mes el paradero del joven era absolutamente desconocido, hasta que anteayer Grimau decidió formular un pedido público para dar a conocer el caso y se difundió una página en Facebook para solicitar datos que permitan ubicar a Rebolini Manso, pero recién ayer se lo pudo identificar mediante la comparación de huellas dactilares.
El 6 de febrero último a la madrugada un vecino del barrio porteño de Palermo llamó al 911 para alertar sobre la presencia de un joven extraviado y exaltado en la calle.
Personal de la comisaría 53, con jurisdicción en la zona, concurrió al lugar y lo demoró en el marco de una causa por "protección de persona".
El joven, que se encontraba "descompuesto y desorientado", fue llevado al hospital Fernández en una ambulancia del Same.
Rebolini Manso ingresó el 6 de febrero al nosocomio, donde fue internado en una sala de terapia intensiva, y falleció a las 9.15 del 10 de febrero.
El cuerpo fue llevado a la morgue, al tiempo que la fiscalía en lo criminal 47 de la Capital Federal, a cargo de Marcelo Solimine, inició una causa por "muerte dudosa". Según indicó la oficina de prensa de la Procuración General de la Nación, las pericias determinaron que el fallecimiento se produjo por una "neumopatía". La neumopatía se puede producir, entre otros factores, por el consumo de altas dosis de cocaína, se explicó.
Laberinto judicial. Como el muchacho llegó indocumentado y sin conocimiento y nunca en su internación pudo recuperarse, no pudo ser identificado.
Los padres del joven formularon la denuncia el 23 de febrero en la comisaría 19, con jurisdicción sobre un sector del barrio porteño de Recoleta, y comenzó a intervenir la división Búsqueda de Personas.
Por error, ayer trascendió que Antonio Grimau y Leonor Manso habían hablado por teléfono con su hijo el 22 de febrero.
Según la Procuración, cuando llegó el cuerpo, la fiscalía interviniente dispuso constatar la identidad con la base de datos del Centro de Orientación de Personas de la Policía Federal (COP) "con resultados infructuosos".
Se indicó que la fiscalía encomendó extraer un nuevo juego de fichas dactiloscópicas del cadáver y remitirlas a la División Indice General de la Policía Federal y al Registro Nacional de las Personas, a los fines de lograr su identificación.
El 11 de febrero la fiscalía recibió resultados negativos de la División Antecedentes y del Registro de las Personas, por lo que el 18 de febrero se ordenó la obtención de una ficha odontológica para tratar una vez más de identificarlo.
Finalmente, recién ayer, la intervención de la División Búsqueda de Personas, mediante una comparación dactilar, estableció que el cadáver era el de Rebolini Manso.
Las fuentes policiales reconocieron que las primeras fichas dactilares que se practicaron eran deficientes ya que el joven no presentaba los dedos en buen estado y aseguraron, además, que tenía "escoriaciones" en su cuerpo, aunque no heridas mortales ni golpes. Finalmente, confeccionaron una nueva ficha dactiloscópica que permitió la identificación. l (DyN y Télam)
"Soy Dios"
El trágico desenlace comenzó a escribirse el 6 de febrero último, alrededor de la 1.20, cuando un vecino del barrio porteño de Palermo llamó al 911 para denunciar que había un joven desnudo en la calle que gritaba "soy Dios, soy Dios", y se arrojaba contra los autos que pasaban por la zona de las calles Castex y Salguero.



