Comienza el acto virtual por el Día de la Bandera. El escenario es una habitación de la casa de la maestra decorada en la pared del fondo con una bandera argentina hecha de papelitos y un Manuel Belgrano en actitud desafiante. Ella se luce en primer plano con su guardapolvo blanco y una gran escarapela en el pecho. La maestra comienza su elocución, destaca la figura del prócer y las huellas que dejó en la historia nacional, hasta que repentinamente varios ladridos alteran la solemnidad del momento. La maestra interrumpe el protocolo y visiblemente enojada lanza un insulto con indignación: “Basta, pero la puta que los p...”, sin completar la frase.
Esta escena quedó inmortalizada en un video que se hizo viral a fines de junio y su protagonista es la docente Silvia Gatti. La maestra tiene 57 años y vive con su marido y sus siete perros en una casa de Arroyito. Es abuela de un niño y una niña que aún no conoce porque nació en Paraguay cuando estalló la pandemia. Cuenta que se dedica a la docencia desde hace décadas porque comenzó a trabajar como asistente en un jardincito de barrio cuando tenía tan sólo 14 años. Estudió los profesorados de educación inicial y primaria, tuvo su propio jardín de infantes, y finalmente se incorporó como maestra de grado en una escuela de zona oeste de la ciudad desde hace casi 25 años.
Silvia ensayaba el video para esta escuela primaria de Empalme Graneros, donde enseña a una población escolar muy humilde que incluye a la comunidad toba de Travesía y Juan José Paso. A la pregunta de cómo surgió la grabación y cómo se viralizó, la docente cuenta que este año le tocaron 4º y 5º grado por eso se estaba ocupando del acto en el que sus alumnos juraban a la bandera.
Las maestras con la trayectoria de Silvia son muy experimentadas en los actos escolares presenciales, pero en esta oportunidad se tenía que enfrentar a otra cosa, un acto virtual.
“Ya había grabado varias veces porque no salía bien, ése debe haber sido el décimo video que grababa” relata la maestra, que cuenta además que en su casa vive con muchos perros porque entre otras cosas es proteccionista. Aquí es cuando aparecen en escena los otros dos protagonistas de esta historia, Noel y Serafín (padre e hijo), dos bichón frisé que siguen todos sus pasos y que ese día con sus ladridos le hicieron perder la paciencia y provocaron el exabrupto de Silvia. Como consecuencia el video que había comenzado protocolarmente acorde a los actos escolares, culmina con la incorrección de una maestra alterada por sus mascotas. Una filmación que no tardó en viralizarse por la comicidad y el desenfado propio de la situación.
“Cuando vi lo que había grabado fuí la primera en reírme de mi misma, me lo guardé y se lo compartí a mis amigos porque había quedado como un verdadero blooper”, recuerda. Cuando la grabación llegó a sus compañeras de voley la docente les pidió que no lo compartan, especialmente por respeto a su guardapolvo y a la escuela a la que representaba en ese acto. Pero ya era tarde, aún contra su voluntad el video había comenzado a viralizarse.
La docente aclara en todo momento que no estaba dando una clase virtual para sus alumnos, sino que se trataba simplemente de filmar un video. ¿Hasta donde llegó ese meme?. “No sólo lo vio todo el país, sino que se vio en distintas partes del mundo, me han llegado mensajes desde Egipto, el cónsul de Panamá en Egipto me mandó un mensaje diciéndome que se mató de risa”, cuenta azorada la maestra.
Durante dos semanas Silvia se vio en todos los canales de televisión, abiertos y de cable, en noticieros, programas de chimentos y variedades. Pero esta historia, como tantas otras fugaces que ofrecen las redes sociales, también habla de muchas otras cosas, por ejemplo del trabajo de sobreadaptación que los maestros ensayan a diario, del amor que Silvia le brindan a sus alumnos, de la escuela de zona oeste donde trabaja, y de los chicos y chicas que concurren a ella.
Educar en la emergencia
La docente rememora la complejidad de estos días de cuarentena para el ejercicio de su profesión. “Con mis compañeras y compañeros apelamos a todo tipo de estrategia para llegar a los chicos. Al principio estábamos totalmente desorientados, agarramos las listas de los teléfonos de las familias y comenzamos a manejarnos de ese modo”.
Silvia señala que el proceso no fue sencillo, hace 25 años que trabaja en un barrio vulnerable y sabe que ninguno de sus alumnos tiene computadora y que además, muchos de los padres no saben leer y escribir. Finalmente definieron que se comunicarían por Whatsapp, pero también fue difícil porque en la mayoría de los casos se trata de familias numerosas, con un sólo teléfono destinado a recibir las tareas de todos, y que en muchas ocasiones no tenía crédito. Este escenario hizo que los docentes flexibilizaran sus exigencias porque muchas familias estaban imposibilitadas de dar respuestas.
Con respecto al uso de las tecnologías, la maestra cuenta que tuvo que aprender muchas cosas, por ejemplo a manejar la plataforma classroom para dejar registro de las planificaciones y de todas las actividades que realizaba con los chicos a través del Whatsapp. “No soy una nativa digital, no sabía manejarlo y me amargué mucho por eso, por suerte nos ayudamos mucho entre nosotros, en ese sentido en la escuela se trabaja muy bien”, cuenta. Y destaca que en determinado momento se dió cuenta que estaba todo el día trabajando, corrigiendo y haciendo devoluciones por teléfono, hasta que con su compañera decidieron acordar un horario para responder a las consultas y evitar que las agarre la medianoche respondiendo mensajes.
El otro video
Silvia aprovecha la oportunidad que le ofrece el éxito del meme viral para reivindicar la escuela pública y contar el sacrificio que hacen los chicos y sus familias para afrontar este momentos de crisis. El verdadero video en el que participaron todos es una muestra de ello.
La grabación que se hizo viral es tan solo un fragmento errado de un video que se hizo colectivamente y en el que participó toda la comunidad educativa. Los docentes trabajaron con la canción “Viajera” de Soledad, y los chicos de 1º a 7º grado tenían la consigna de cantar una partecita de esa canción que luego se unió en un delicado trabajo de edición.
“Cada chico nos mandaba su parte por teléfono. Tengo un alumnos que zapatea increíble, así comienza el video. También se ven los dibujos y trabajos que hicieron para rendirle homenaje a la bandera. Ese video se hizo con mucho sacrificio y afrontando muchas dificultades, y cuando estuvo terminado se envió a todas las familias por Whatsapp”, relata Silvia con orgullo.
Con respecto al video que se hizo meme, la docente cuenta que en ningún momento le generó conflictos, pero que ella siente que no sucedió lo mismo con muchas de sus compañeras que tomaron la viralización como una burla. Silvia ya le encontró un propósito y expresa estar satisfecha con eso. “Vi que la gente se reía muchísimo, entonces dije bienvenido sea, si sirvió para que se ría toda la Argentina en este momento de pandemia, entonces el video cumplió un buen objetivo”.