Los argentinos que participan en Madrid de la Jornada Mundial de la Juventud se hacen notar en este evento católico multitudinario, que ayer recibió a Benedicto XVI tras una protesta con incidentes de laicos que se oponen a la visita papal en medio de la crisis económica en España.
El coordinador local de la JMJ, Darío Rizzuto, dijo que hay "casi diez mil argentinos" en ese encuentro eclesial que preside el Pontífice en la capital española y que culminará el domingo con una misa en Cuatro Vientos, un espacio al aire libre equivalente a 48 estadios de fútbol. "Unos 6.700 son peregrinos, la décima comitiva oficial en número. Estos son los que se inscribieron, asisten a las catequesis y a las actividades especiales. Los restantes, en cambio, se suman a las actos masivos que celebra el Papa", precisó.
El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio Rouco Varela, destacó la participación argentina: "No me sorprende que sean tantos jóvenes de la Argentina, pues se corresponde con la historia, la cultura y la fe de este pueblo", dijo.
En tanto, el obispo Adolfo Uriona, de Añatuya, criticó desde Madrid que los medios prioricen las noticias acerca de enfrentamientos entre los peregrinos y "un grupo no numeroso de manifestantes que claman contra Benedicto XVI con una inusitada virulencia y odio".
"No son muchos pero hacen mucho ruido y la prensa está más pendiente de ellos que del millón de jóvenes que celebra, reza, vive una alegría sana y contagia de buena onda las calles, los subterráneos y las plazas de Madrid", lamentó el prelado.
"Esto indigna, porque no tiene nada que ver con la realidad. Pareciera que quiere silenciar la respuesta maravillosa de los jóvenes", cuestionó Uriona, uno de los 15 obispos argentinos presentes en la capital española.
Los jóvenes connacionales, con banderas argentinas con inscripciones que identifican su lugar de origen, son fácil de reconocer entre la diversidad de delegaciones de 193 países.
Mientras la mayoría de los asistentes luce la remera oficial de las jornadas, los argentinos prefieren ponerse la camiseta celeste y blanca de la selección de fútbol o de su equipo favorito, también del seleccionado de hockey Las Leonas.
Los argentinos también dijeron "presente" en la plaza de La Cibeles, donde ayer a la tarde tuvieron el primer contacto con Benedicto XVI. "Poder ver al Papa es un sueño. Lo esperábamos con ansias para que nos guíe y nos afirme en la fe", dijo Benjamín Paz Vermal, un tucumano de 24 años que también colabora como voluntario.
Allí, el Papa alentó a los jóvenes a no avergonzarse de Dios y arremetió contra "los ateos que se creen dioses". l (DyN)