El juicio por presunto racismo en el álbum "Tintín en el Congo" comenzó ante un tribunal de Bruselas con la exposición del principal querellante, un ciudadano congoleño que exige a la sociedad Moulinsart, gestora de los derechos de Hergé, que retire ese álbum de las tiendas de medio mundo.
Bienvenu Mbutu Mondondo, el demandante principal, expuso anteayer sus argumentos contra Moulinsart, a la cual exige la retirada del mercado mundial de ese álbum del célebre Georges Rémi (Hergé, 1907-1983), creador del famoso personaje.
Se trata de la primera fase del proceso civil entre Mondondo y Moulinsart por el cómic escrito e ilustrado por Hergé en 1936, y donde, a juicio del querellante, el dibujante belga ofrece una imagen deformada de Africa y de los africanos como "seres inferiores" y "holgazanes".
Está previsto que Moulinsart contraataque con sus argumentos el próximo 14 de octubre ante el mismo tribunal, según informó esta tarde la radiotelevisión pública francófona, RTBF.
En realidad, el caso data de 2007, cuando Mondondo anunció su intención de llevar a Moulinsart ante los tribunales acusando a "Tintín en el Congo" de estar plagado de referencias racistas y paternalistas, colocando a la raza blanca como "superior" frente a la raza negra.
También se ha sumado a la querella contra la editorial belga el Consejo representativo de las asociaciones de ciudadanos negros Francia (Cran).
Los numerosos recursos presentados por ambas partes habían retrasado el comienzo del juicio ante el Tribunal de Primera Instancia de Bruselas, ante el cual se dirime la cuestión.
Los abogados de Mondondo argumentan que el álbum ofrece una imagen estereotipada de los africanos. "Los africanos se parecen todos entre ellos (...) no son capaces de hablar bien en francés (...) son unos holgazanes", son frases que utilizó uno de los abogados del querellante, Alain Amici, tomadas del álbum de Hergé.
"Se usa la palabra negro en varias ocasiones de manera claramente despectiva", subrayó Amici. "En realidad nadie está cuestionando a Hergé, pero pretendemos frenar la comercialización de un cómic que, de manera clara, está haciendo apología del racismo", asegura.
"Este cómic debe, por lo menos, ser correctamente contextualizado. Somos conscientes de la libertad de expresión, pero hay límites", comentó por su parte Ahmed L'Hedim, otro de los abogados de Mondondo.
Moulinsart y la editorial de las aventuras de Tintín (Casterman), aseguran que se trata de un cómic escrito "hace más de siete décadas", que debe ser "correctamente entendido" por la época en que se concibió.
El propio Hergé se defendió en su momento de esas críticas e intentó explicar el trasfondo del álbum: "Tintín en el Congo es un pecado de juventud. Si lo tuviera que reescribir, seguramente lo haría de otra forma", comentaba el ilustrador.
El dibujante, que escribió la obra con sólo 23 años y sin haber pisado el Congo, admitió en una entrevista en 1949 que se alimentó "de los prejuicios de la época" a la hora de escribirla, y que de este territorio sólo conocía clichés como que los negros "son iguales que niños grandes".
Los demandantes piden que el álbum se retire del mercado mundial o que se ponga en la portada una advertencia sobre su "contenido racista".
La versión inglesa de "Tintín en el Congo" contiene un aviso a los lectores y por ello, aunque no se retirara el álbum del mercado, los demandantes piden que, al menos, las versiones que se editan en Bélgica (en francés y neerlandés) sí contengan la misma mención.
No obstante, desde Moulinsart rechazan aplicar cualquier tipo de cambio al álbum. "Pedir a la justicia que obligue a insertar una advertencia, es una manera de censura", comentó Alain Barenboom, abogado de Moulinsart en declaraciones recogidas por medios belgas online.
El libro tampoco ha pasado desapercibido en países como Francia, Reino Unido o Estados Unidos, donde varias organizaciones de defensa de los derechos humanos exigieron su retirada del mercado por su contenido supuestamente ofensivo y racista.
La biblioteca municipal de Brooklyn tomó una medida contundente: trasladar los ejemplares que tenía de "Tintín en el Congo" a la estantería de obras racistas y xenófobas, como "Mein Kampf" de Hitler.La serie de cómics "Las aventuras de Tintín" ha sido traducida a unos 80 idiomas y vendido más de 230 millones de ejemplares en todo el mundo.