El Papa Francisco confirmó ayer a la presidenta Dilma Rousseff su deseo de viajar en julio a Brasil para participar en Río de Janeiro a la Jornada Mundial de la Juventud, según anunció la mandataria.

El Papa Francisco confirmó ayer a la presidenta Dilma Rousseff su deseo de viajar en julio a Brasil para participar en Río de Janeiro a la Jornada Mundial de la Juventud, según anunció la mandataria.
Rousseff, la primera jefa de Estado en ser recibida por el Papa Francisco tras su misa inaugural, bromeó ayer al sostener que "el Papa es Argentino, pero Dios es brasileño". El encuentro duró una media hora.
La presidenta comentó posteriormente que la entrevista fue relajada y que el pontífice habló en "portuñol". Al ser consultada por un periodista argentino sobre su opinión acerca de la nacionalidad del Papa, Rousseff respondió: "Ustedes tienen mucha suerte, él es un gran Papa (...) Ahora, la gente siempre dice «el Papa es argentino, pero Dios es brasileño»".
Bergoglio le dijo a la mandataria que pretende viajar a la ciudad de Aparecida, en San Pablo, a la basílica de Nuestra Señora Aparecida, considerado el santuario más grande del mundo dedicado a la Virgen María, luego de que participe en la Jornada Mundial de la Juventud en julio que se desarrollará en Río de Janeiro.
En Aparecida se realizó, en el 2007, la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en la que participaron tanto el Pontífice actual, como el Papa emérito Benedicto XVI.
Rousseff comentó que el Papa habló de su visita a Aparecida y que le obsequió un libro sobre la conferencia.
La presidenta y el Papa también conversaron sobre la tragedia en la discoteca de Santa María, en enero de este año; sobre el combate a la drogadicción entre los jóvenes y sobre las políticas contra la pobreza en Brasil. Rousseff dijo que el pontífice demostró conocer los programas sociales brasileños.
"Es una persona extremadamente carismática y, al mismo tiempo, con un gran compromiso con los pobres, lo que hace que la relación (del Papa) con Brasil sea (...) muy importante para nosotros", dijo Rousseff.


