Augusto y María Laura Schiavoni

Los hermanos sean unidos

Martes 17 de Noviembre de 2020

Augusto Schiavoni (1893-1942) pertenece a la primera generación de artistas nacidos y formados en nuestra ciudad. Comenzó sus estudios en la Academia Domenico Morelli, de Mateo Casella, espacio de formación que en el Rosario de los años diez, junto al grupo nucleado en torno al crítico de arte Alfredo Chiabra Acosta (Atalaya) y la revista Bohemia, labró la sensibilidad de muchos de los artistas que sostuvieron la independencia de sus invenciones respecto de las corrientes principales de la plástica. En palabras de Manuel Musto “…nosotros, como no somos futuristas, no somos tampoco restauradores del anciano (sic) régimen”.

Schiavoni viajó a Italia en 1914 con una sensibilidad fraguada junto a sus pares Alfredo Guido, Emilia Bertolé, Domingo Candia, Gustavo Cochet y el mencionado Musto, además de sus maestros italianos radicados en Rosario –Mateo Casella y Ferruccio Pagni–. En su estadía florentina (1914-1917) se encontró con preocupaciones afines a las de su grupo de pertenencia: los y las artistas jóvenes italianos estaban buscando darle un carácter propio a sus versiones de la modernidad. También buscaban resolver el binomio modernidad-tradición sin entender a ambos términos como excluyentes. Asimismo, su estadía italiana le posibilitó reforzar sus conocimientos académicos, imbuirse del legado del arte occidental, presenciar intensos debates sobre los rumbos que debía tomar el arte moderno y ensayar aproximaciones al retrato, bocetos e indagaciones del paisaje. Su maestro italiano Giovanni Costetti –amigo de Giovanni Papini, Ardengo Soffici y Giorgio de Chirico– le transmitió una sensibilidad constructiva y sintética.

Hacia mediados de los años veinte, radicado en el barrio de Saladillo, fue construyendo una obra cada vez más radical, vinculada al espectro de las figuraciones de nuevo cuño. Su pintura transmutó su mundo próximo: el jardinero francés que cuidaba su patio, los árboles frutales y las flores posaron para él. También lo hicieron las mujeres de su entorno, a las que representó hieráticas y silentes, luciendo sus estolas, collares y accesorios femeninos. Igual, los jóvenes y niños, a los que plasmó con un dejo de tristeza. En sus múltiples autorretratos, labró una imagen de sí mismo fundiéndola con su profesión, ensayó diversos gestos faciales y corporales y una variada indumentaria que oscilan entre la estampa del burgués elegante, el aspirante a dandy y un equívoco bohemio.

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Autorretrato, de Augusto Schiavoni

Autorretrato, de Augusto Schiavoni

Hacia finales de los años veinte y en los primeros treinta, estrechó su vínculo con Emilio Pettoruti, a quien conocía desde su estadía florentina. En su carácter de organizador de las exposiciones de la Agrupación Signo de la Capital Federal y de director del Museo de Bellas Artes de La Plata, Pettoruti difundió de un modo militante la obra de Schiavoni, a quien definió como un “artista extraño y sugestivo”. Esta etapa coincidió con el momento de mayor exposición pública de Augusto y con el lanzamiento de su hermana menor, María Laura, como artista plástica.

María Laura Schiavoni (1904-1988) nacida en Rosario, de formación autodidacta en el campo de la plástica, profesora normal nacional de Letras, educadora prestigiosa y “viajera incansable”, expuso en galerías, museos y salones a lo largo de sesenta años. Para definir y representar su lugar de mujer-artista, tuvo que posicionarse y negociar en un espacio cultural signado por el patriarcado. Tomó la palabra e intervino en el terreno público a través de numerosas notas sobre arte, literatura y diversos temas ligados al pensamiento y la cultura en medios gráficos como La Capital, Tribuna, La Tribuna y la revista Actividad, y en alocuciones radiales y conferencias. Su pintura se inscribe en un linaje de proposiciones que se desprenden de la función mimética del arte y donde la intuición, las emociones y las pasiones juegan un rol protagónico. En su cuaderno manuscrito Autocátedra despliega esos intereses con abundante conocimiento teórico sobre ellos, demarcando su posición estética y otorgándole particular importancia a la observación atenta del entorno.

Pintó particularmente paisajes: su proceso creativo enfatiza la búsqueda de un lenguaje singular, no naturalista, sintético y principalmente emotivo. Desarrolló una producción pictórica propia, personal y enigmática que atravesó por distintas fases. En primera instancia cultivó una imagen construida a partir de encuadres antiacadémicos, perspectivas rebatidas y una paleta clara. Luego el dibujo se fue desvaneciendo y la imagen se tornó netamente pictórica y evanescente, conformando lo que se dio en llamar “época blanca”, hacia fines de los cuarenta. Por último, las pinceladas cobraron visibilidad y la materia espesor en un cuerpo de obras que la artista denominó paisajes lunares.

Desde el fallecimiento de Augusto en 1942, dedicó gran parte de su vida a la compilación, el acopio y el resguardo del legado de su hermano. Seleccionó fotografías, reseñas críticas y catálogos configurando el “archivo Schiavoni”, en guarda del Museo Castagnino. También elaboró una política de muestras retrospectivas y donaciones, cuidadosamente estudiada y estratégicamente desarrollada, a lo largo de al menos cuatro décadas para garantizar la presencia de Augusto en los museos de Buenos Aires, Santa Fe y Rosario, gracias a la cual conocemos y podemos apreciar la mayor parte de sus obras.

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Paisaje, de María Laura Schiavoni

Paisaje, de María Laura Schiavoni

Consciente de que sin archivo no hay memoria, además de preservar las huellas y trazos de la existencia pública de su hermano, acopió cuidadosamente las suyas guardando múltiples notas, bocetos, reseñas y publicaciones propias. Como ha señalado Manuel Mujica Láinez “…debió afrontar los inconvenientes que derivan de su vínculo con el artista prestigioso” además de las diferencias de género. En estos últimos años se han realizado investigaciones académicas para profundizar el conocimiento sobre su vida y su obra, con la intención de tornar visible la fecunda trayectoria de esta artista y maestra rosarina.

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