El guitarrista de The Rolling Stones se presentó en el Movistar Arena y este domingo llega a Metropolitano. Por primera vez, un integrante de la banda toca fuera de Buenos Aires
08:23 hs - Sábado 07 de Noviembre de 2026
Si algo dejó en claro Ronnie Wood este viernes en el Movistar Arena de Buenos Aires fue, primero, su vitalidad, energía y destreza como guitarrista para seguir adelante cuando los otros dos Rolling Stones, sus compañeros durante casi 50 años, permanecen en un impasse incierto.
A sus 79 años, Wood decidió salir al ruedo y seguir girando. Segundo, el gran repertorio que armó tras 60 años de trayectoria (con composiciones propias, en colaboración y también algunos covers). Un verdadero decálogo del rock, blues, rhythm & blues y soul. A eso habrá que sumarle una banda cuyos integrantes cuentan con pergaminos que quedaron más que ratificados sobre el escenario.
Y un tercer elemento que sumó color a la noche: el carisma que aún conserva el músico inglés y el amor que le retribuye en forma incondicional el público argentino. La Patria Stone estuvo de parabienes a una década de la última visita de Sus Majestades Satánicas a estas tierras. “Mire, mire qué locura, mire qué emoción, esta noche toca Ronnie, el año que viene los Stones”, coreaban unas 15 mil personas casi sobre el final de una noche histórica, porque al fin y al cabo un Rolling anda suelto en la Argentina.
Y este domingo se producirá otro hecho inédito como lo es el que un integrante de la banda, aún activa, más famosa del mundo toque por primera vez fuera de Buenos Aires y llegue a Rosario para una cita en Salón Metropolitano. La misión: presentar “Fearless: The Anthology 1965-2025”.
Cómo fue el show de Ronnie Wood en Buenos Aires
En un anticipo de lo que podrá ver el público en Rosario, el exintegrante de Bird, Jeff Beck Group y Faces presentó un show sin fisuras en el que entregó su música durante poco más de dos horas. Como se dijo en el arranque de esta crónica, el grupo que lo acompaña es cosa seria.
Ronnie Wood & His Ammo Band está integrada por Andy Newmark, en batería; Johnny Lee Schell, en guitarra; Willie Week, en bajo, y Andy Wallace, en teclados. Todos ellos acompañaron en grabaciones o presentaciones en vivo a figuras que van de John Lennon a Eric Clapton, David Bowie, Stevie Wonder, George Harrison y Rod Stewart, entre otros. El combo se completa con Mera Royce, en violín, y las cantantes Chanel Haynes (ex corista de los Stones) y la reconocida Imelda May como artista solista invitada.
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Casi sin pausas, sonaron sobre el escenario 21 canciones, de las cuales solo cuatro pertenecen al repertorio stone. Una decisión saludable de Wood, quien al parecer prefirió correrse un poco de la sombra que proyecta el grupo que integra junto a Mick Jagger y Keith Richards desde hace más de 50 años y con el cual grabó 13 álbumes de estudio y varios más en vivo.
Así y todo, y aunque parezca una contradicción con esto último, las luces del recinto se apagaron a las 21 y una vez que los músicos estuvieron en sus puestos, Wood apareció por el escenario, y tras un breve saludo se largó de lleno con el himno “It’s only rock and roll, but I like it”, una canción que compuso junto a Jagger cuando aún no integraba oficialmente el grupo, pero que en el álbum homónimo de 1975 no aparece en los créditos. Esto también podría tomarse como un gesto de autoreivindicación.
Romance con el público
A partir de ese momento comenzará un intercambio entre la estrella y su público. "Estuve esperando mucho esto", dijo el músico al abrir el show. Los cánticos “Olé, olé, Ronnie” o “Los Stones, vamos los Stones” eran respondidos por Wood con todo tipo de gestos, como si no le alcanzara con decir “Gracias”. Ronnie sacudía los brazos de un lado hacia otro o movía la guitarra, junto a la cadera, en diferentes direcciones al compás del coro multitudinario.
El repertorio siguió intercalando canciones de su carrera solista, de la época de Faces (el grupo que integró junto a Rod Stewart comienzos de la década del 70) y otra revisión rápida por la obra de la banda de sus amigos Mick y Keith, en este caso del álbum “Black and blue”. Así pasaron “Am I grooving you”, “Take it Easy”, “Flyng”, “Hey negrita” y “Seven days”.
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De ese lote corresponde destacar la primera intervención en primera voz de Haynes en “Flying”. La cantante ya venía siendo el apoyo sólido en el que descansaba Wood, pero al pasar al frente como solista con el tema de los Faces exhibió el poderío de sus cuerdas vocales. Otra muestra de la amplitud del repertorio es “Seven days”, de Bob Dylan, y que Ronnie grabó en el disco “Gimme some neck” de 1979.
Tras la presentación formal de la banda, Ronnie le dio paso a la artista invitada, la irlandesa Imelda May, para que demostrara todo su talento con “Remember (walking in the sand)”. A partir de ese momento, May pasó a ser la partenaire ideal para un Ronnie que, si bien cumplió con lo justo en su rol de cantante, tuvo en Imelda un sostén importante que potenció cada una de sus canciones.
Un gesto
Otro punto notable del concierto fue “River deep, mountain high”, en la voz Chanel Haynes. “Don’t cry for me, Tina”, dijo Wood al presentar esa parte del show, que puede tomarse como un un homenaje a la legendaria Tina Turner, quien hizo conocida mundialmente esa canción hace más de 50 años. Si Tina pudiese escucharla, seguramente se habrá sentido honrada con la versión de Haynes, porque lo que demostró esta cantante y actriz en el Movistar Arena fue una descomunal técnica vocal.
El set Rolling Stones se completó de manera brillante con canciones de los álbumes "Let it bleed" (1969) y "Sticky fingers" (1971), dos registros en los cuales Ronnie Wood no estaba ni en los planes de la banda. Primero llegó “Country honk”, con Mera Royce en violín y Haynes en coro, en una versión muy festejada por el público que revoleó remeras, camperas y cualquier prenda que tuviera al alcance durante la parte del coro. Unos minutos después, Ronnie arremetió con el riff endemoniado de “Can’t you hear me knocking” y dio otro golpe de efecto a todos.
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Pareció otra muestra de carácter. Así como al principio del show lanzó “It’s only rock and roll…", canción que ayudó a componer, pero por la que no fue reconocido oficialmente, sobre el final del concierto de anoche Wood se metió con una las canciones que más referencian a Mick Taylor (el guitarrista de los Rolling al que reemplazaría en 1978). Hizo el solo de guitarra casi calcado al de Taylor y encima le metió un solo de armónica en el momento en el que iba un pasaje de percusión. Roonie Wood la clavó al ángulo.
En el final de fiesta en el recinto de Villa Crespo también sonaron “Ooh la la” (Faces) y temas de la etapa solista como “Mistifies me”, “Show me”, “Boogie disease” , “Can you feel the fire” y “Outlaw”. El cierre a toda emoción y con el pecho lleno de música estuvo con Ronnie Wood vistiendo la camiseta número 10 de la selección argentina, con su apellido estampado en la espalda, y “Stay with me”, otro himno de Faces. Wood visiblemente emocionado y el público loco de felicidad. Pasaron diez años de la última vez que visitó el país con The Rolling Stones.
Parece difícil que el grupo vuelva a la ruta, al menos en corto plazo, pero al menos a Ronnie se lo ve saludable, con ganas y todavía con destreza para puntear las cuerdas de su guitarra. Habrá cómo será el capítulo Rosario en esta minigira por la Argentina. La ciudad se prepagara para lo que será una gran fiesta. Es solo rock and roll, pero nos gusta. Las entradas para ver a Roonie Wood se pueden adquirir a través de la plataforma Turboentrada.com
