José Luis Fernández, miembro original, y Juanito Moro (hijo de Oscar), encabezan la banda que este viernes 29 tocará el repertorio de la icónica banda de rock progresivo
08:00 hs - Lunes 25 de Mayo de 2026
La Máquina de Hacer Pájaros es una de las bandas que marcaron la historia de la música argentina y sigue atravesando a nuevas generaciones. Con Charly García a la cabeza, y un elenco de músicos virtuosos, elevaron la vara del rock progresivo hecho en esta parte del mundo. Ese repertorio inolvidable volverá a sonar en Rosario este viernes 29 de mayo, en el Centro Cultural Güemes (Güemes 2808), de la mano de sus orígenes.
José Luis Fernández, miembro original, se reunió con Juanito Moro (hijo de Oscar Moro, también parte de la formación original), Guido Spina y Yani Matías Vega para formar el proyecto La Máquina de Hacer Pájaros x FMSV. Luego de agotar localidades en sus presentaciones en Buenos Aires en 2025, llegan a la ciudad para hacer sonar en vivo los dos discos de la banda, además de algunas gemas nunca grabadas. En esta oportunidad, se suma como músico invitado el tecladista Nicolás Pons, completando así la formación de obligatorio doble teclado.
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Herencia y construcción
La idea empezó en pandemia y lejos del repertorio de La Máquina. “Hablamos un día con Juanito y, como no se podía tocar en vivo, nos juntamos a tocar en el estudio para despuntar un poco el vicio. Le dije que trajera un bajista y lo trajo a Yani. Yo lo llevé a Guido, que toca el teclado, y empezamos a tocar los cuatro”, contó Fernández en diálogo con La Capital. Cuando se pudo, dieron un show en vivo sin siquiera darle nombre a la formación, porque eran sólo “cuatro tipos que se habían juntado a tocar para divertirse”.
“Seguimos tocando y un día en un ensayo los chicos se pusieron a tocar un tema de La Máquina. Yo los seguí y me quedé asombrado porque sonaba igual. Era lógico porque estaba Juanito, que había heredado ese sonido de su padre y de los discos que había escuchado cuando era chico. Así que me sorprendió la química que sentí en ese momento”, sumó.
Sin embargo, Fernández se resistía a armar un proyecto en torno a esas canciones. “Era inevitable que surgiera la idea. José Luis no quería por algo muy entendible que es esto de que está lleno de bandas que hacen revivals, que salen ‘a chorear’ con que son el tributo del homenaje de la última versión de una banda. Pero al final lo convencimos sobre todo a nivel musical, porque la cosa empezó a sonar bien”, aportó por su parte Juanito.
“Ellos me fueron convenciendo, yo no lo quería hacer porque era un material que nunca se había vuelto a tocar. Tenía un poco de prurito de agarrar esas canciones cincuenta años después. Además yo soy un tipo que siempre apuesta por lo nuevo, por hacer música nueva”, compartió José Luis.
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Finalmente, decidieron hacer una fecha y después otra. “Todo lo que hacíamos se llenaba”, apuntó Moro. “Nos sorprendió porque venía gente que había visto a La Máquina en su momento y ahora venían con sus hijos, y copaban todos. Los chicos venían con los discos en vinilo de La Máquina para que se los firmemos. Se dio una cosa muy emotiva de entrada. Nos dimos cuenta que estaba bueno también por esa cosa generacional, para que esos chicos puedan escuchar también en vivo esa música que escuchan en los discos. Nosotros tocamos todo con instrumentos analógicos, no hay nada regrabado ni nada digital. Entonces se produce algo muy lindo, que pasa de una generación a otra”, detalló Fernández.
“Después está la parte emotiva para nosotros. Para Juanito por su padre y para mí por el millón de recuerdos que me vienen a la cabeza. Nos emocionamos tocando esta música. Está bueno de pronto en la vorágine musical de hoy revivir estas canciones”, agregó.
El vínculo entre el guitarrista y el baterista empezó en hace casi cincuenta años, en 1978, cuando nació Juanito. “Estábamos tocando con Oscar cuando nació él y me acuerdo que fuimos con Charly a verlo. Creo que lo debo haber tenido en brazos inclusive. Ahora no podría”, recordó José Luis entre risas.
“Yo tenía una relación muy fuerte con su papá, éramos muy amigos. Una vez Oscar me contó que Juanito estaba tocando muy bien, y me dijo que seguramente algún día yo iba a terminar tocando con él. Esa premonición se cumplió. Para mí tocar con él es algo muy importante emocionalmente. A él quizás no le gusta que lo diga, pero Juani toca muy parecido a como tocaba el padre. Tiene su propio sonido pero tiene algo, así que lo disfruto mucho”, sumó.
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Para Juanito, lo que se hereda no se roba, pero además en cierta medida se elige, se abraza. “Crecí al lado de mi viejo y curtí todo ese entorno. Toda esa influencia sería ridículo negarla. Pero otra cosa es querer ser él, tocar como él, ahí me clavaría una cruz porque yo nunca voy a ser Oscar Moro. El problema está cuando uno se come la película de ser alguien o algo que no es. Entonces con lo tengo intento construir mi propio baterismo. Ser el mejor baterista que pueda, con la influencia que tengo de mi viejo que es innegable y fuertísima. Al principio es una mochilita, pero es algo que se labura”, aportó el músico.
Cada 11 de julio se celebra en Argentina el Día del Baterista, por ser justamente la fecha en la que en 2006 falleció Oscar Moro. Figura fundacional del rock nacional, además de La Máquina fue parte de Los Gatos, Serú Giran y Riff, entre otras bandas icónicas. Como homenaje, en Rosario, Norberto “Dubi” Ramos convoca anualmente a la Legión de Bateristas: un ensamble de hasta cincuenta bateros tocando en simultáneo. Juanito se suma todos los años.
Un repertorio expansivo
El repertorio discográfico de La Máquina es relativamente breve: quince canciones distribuidas en dos discos (el homónimo de 1976 y “Películas” de 1977). Aunque esos álbumes suenan enteros en los shows de FMSV, no se agota allí el universo sonoro de la banda.
“Cuando presentamos ‘Películas’, hacíamos una pantomima: nos disfrazábamos de músicos punk, nos hacíamos llamar Giovani y los de Plástico y salíamos a tocar unos temas así medio punk, que todavía acá no se conocía mucho. Cuando lo hicimos en el Luna Park, al principio la gente no se dio cuenta que éramos nosotros, porque teníamos otro set de equipos y todo. Me acuerdo que Renata (Schussheim) había hecho el vestuario con Tiki García Estévez”, narró Fernández.
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“De ese momento rescatamos ‘Ella es bailarina’, que Charly después lo grabó en “Cómo conseguir chicas” de una forma electrónica. Pero nosotros lo tocamos como lo tocaba Giovani y los de Plástico, como un rock bien cuadrado. Después hacemos ‘Música del alma’, que después Charly lo hizo con Serú pero que lo hacíamos con La Máquina. Y seguimos indagando. Por ejemplo, con La Máquina tocábamos ‘Superhéroes’. Había otros temas que tocábamos en vivo y nunca fueron grabados porque iban a estar en un tercer disco que no se llegó a hacer. A lo mejor dentro de un tiempo podemos agregar esos temas. Pero ya con los dos discos de La Máquina tenemos mucho material, porque los temas eran largos. Y es un material difícil de tocar al principio. Después lo empezás a disfrutar y ahí se pone más lindo, más picante”, agregó el guitarrista.
“Siempre decimos que no somos La Máquina pero tampoco somos una banda que hace los temas de La Máquina como se le canta, porque tenemos un miembro original que estuvo ahí y sabe exactamente cómo sonaba la historieta. Así que tratamos de empatar sobre todo el audio, que sea lo más fiel posible, obviamente con la tecnología de 2026. La batería no suena como en los discos, suena un poco más rockera. Pero los teclados son un tema delicado, tratamos de replicarlos lo mejor posible porque son un sello de esa época y de esos discos”, apuntó Juanito.
Para ambos, tocar en Rosario es especial. “Yo estoy enloquecido por ir. Tenemos amigos, recuerdos. Rosario es donde surgieron los padres del rock, así que tienen una musicalidad tremenda. Yo me crié escuchando los discos de Los Gatos. Estoy muy ansioso”, dijo Fernández. “Siempre busco una excusa para ir a tocar a Rosario. Le tengo mucho cariño, yo iba a pasar todos los año nuevo porque está la familia de mi viejo ahí. Y está la esquina Oscar Moro en Rioja y Buenos Aires”, agregó Juanito.
Técnicamente, la fecha del viernes 29 no será la primera vez que Fernández y Moro toquen parte del repertorio de La Máquina en la ciudad. En octubre de 2025, acompañaron el show homenaje que dio la banda local Áurico en Lavardén, en ocasión del cumpleaños de Charly García.
“Son chicos jóvenes, muy muy chicos. Y la verdad que la pasamos bárbaro”, aseguró Juanito. “A mí me sorprendió mucho que chicos tan jóvenes conozcan tan bien los temas. Hay muchos chicos mirando con mucha atención la música de los setenta, y me parece lógico. Yo siempre apuesto a la música nueva, pero está buenísimo volver a esas raíces porque seguramente a partir de eso también surgirá música contemporánea, nueva. Creo que tomando una base rica musicalmente, eso que surja va a ser mejor”, cerró Moro.