La artista vuelve a Rosario a presentar su reciente disco “Fuera de lugar”, con banda completa. El show es el 21 de mayo en Lavardén
06:30 hs - Lunes 18 de Mayo de 2026
Liliana Herrero es una de las voces fundamentales de la música popular argentina. Con su voz inconfundible, construyó reescrituras de muchos temas constitutivos del cancionero nacional y latinoamericano. En septiembre del año pasado, lanzó “Fuera de lugar”, su nuevo trabajo discográfico en el que retoma obras de artistas legendarios como Atahualpa Yupanqui y de talentos contemporáneos como el cantautor uruguayo Mocchi. En Rosario, lo presenta el próximo jueves 21 de mayo, a las 21, en la Sala Lavardén (Mendoza y Sarmiento).
“Fuera de lugar” está integrado por “ocho canciones profundas que interrogan y dialogan” con el presente. “Un decir intenso y urgente” atraviesa toda la obra, que abre con “Somos”, un poema de René Char, y culmina con la voz Horacio González (compañero de vida de Herrero, fallecido en 2021), pronunciando un fragmento del discurso con el que se despidió como director de la Biblioteca Nacional en diciembre del 2015. Entre estas puntas de un mismo lazo, hay canciones de Charly García, Raúl Carnota, Luis Alberto Spinetta, Teresa Parodi y Elvio Romero, entre otros.
Herrero medita sobre cada palabra que pronuncia, porque sabe que el lenguaje construye mundos. Por ejemplo, rápidamente aclara que no le gusta la palabra “versiones”: prefiere hablar de reescrituras, para subrayar al mismo tiempo el trabajo de creación que implica interpretar y la potencia de una obra de posibilitar múltiples texturas.
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Para Liliana, la frase que titula el álbum representa “un punto de fuga, no de retiro”. Desmarcarse de un mundo inhóspito y cruel, pero con el gesto de abrir un nuevo horizonte. Las canciones fueron grabadas en los míticos estudios ION por la misma banda con la que la música se presenta en vivo: Pedro Rossi (guitarra), Ariel Naón (contrabajo), Facundo Guevara (percusión) y Mariano Agustoni (piano).
Antes de su visita a Rosario, Herrero habló con La Capital y dio detalles del proceso detrás de “Fuera de lugar”.
- ¿Cómo sentís estas canciones ahora, después de un tiempo de estrenado el disco y habiéndolas tocado en vivo?
Es un disco que me sigue gustando y mucho. Hacía mucho tiempo que no grababa. El disco anterior a este lo grabé en el 19, “Canción sobre canción”, que era una reescritura de canciones de Fito que yo elegí. Le puse ese título que también es un tema de Fito, aunque ese tema no está en el disco. Pasaron muchos años y pasaron muchas cosas también. Ahí me retiré un poco de la idea de grabar. Tuve que pasar por momentos muy difíciles como la muerte de Horacio y la pandemia también. La pandemia fue un acontecimiento absolutamente novedoso y doloroso para toda la población, y la muerte de Horacio fue a causa precisamente del COVID. Después hicimos un disco grabado en vivo con Juan Falú y con Teresa Parodi que se llamó “Mojones. Signos y memorias de la patria”. Pero yo quería hacer uno mío propio, buscar temas que necesitaba personalmente hacer. Así que me decidí el año pasado, lo grabamos y en septiembre lo publicamos. Yo hice un concierto que fue muy hermoso en un teatro en Buenos Aires. Y después empezamos a salir a distintos lugares, hicimos una gira por el norte, por Jujuy, Tilcara, Humahuaca, Salta, que fue muy hermosa. Después hicimos otra gira hace muy poco por Córdoba, Villa General Belgrano, Villa de las Rosas, que también fue muy linda. Y bueno, yo quería volver con el disco a Rosario.
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- Algo muy interesante y potente del disco es la selección de canciones y de autores.
Uno elige siempre un poco al azar y otro poco porque es lo que el corazón te pide. Encontrás un tema y decís, “este texto yo lo quiero decir” o “esta melodía me gusta". Y entonces a partir de ahí uno empieza a conversar con el tema original. A mí me parece muy importante señalar que, como yo no soy compositora sino intérprete, me gusta entender la idea de interpretación como un acto de reescritura. De buscarle un color, tal vez, o una estructura que la misma canción original no tiene. Pero eso no menosprecia la versión original, para nada. Al contrario. Lo que yo hago no busca ser mejor ni peor que el original. Y el original tiene la virtud de ser muy poderoso, de estimularme a mí para cantarlo. Entonces yo de esta manera le doy valor.
- ¿Cómo es ese trabajo de reescritura de las canciones?
Es muy hermoso porque lo que se construye es una comunidad. Yo no lo hago sola, lo hago con instrumentistas y compañeros y amigos con los que venimos trabajando hace mucho tiempo. Así aparece una idea, aparece otra. Siempre cuando se construye una comunidad y esa comunidad sostiene un diálogo creativo, aparecen ideas. Por ahí yo tengo ideas previas, las puedo decir y después vamos viendo si eso suena. Uno se da cuenta cuando ensaya, cuando decide hacer tal tema, proponer tal cambio rítmico o suprimir algunos algunos momentos de la poesía. Ahí se va amasando. Es una tarea de amasar el original para que provoque en nosotros, en mis compañeros y yo bueno, un placer por hacerlo de ese modo. Y que cause alguna pequeña sorpresa en quienes escuchan. Pero eso es interesante porque esa sorpresa de oírlo dicho y cantado de otro modo también provoca algo emocionante, porque el original retumba en la memoria de los oyentes. En el caso de “Chipi Chipi”, por ejemplo, todo el mundo conoce ese tema. Ahí yo tomo decisiones, y es interesante que la gente diga “nunca me lo había imaginado así”. Les guste o no les guste. Por supuesto puede no gustar, eso también es un riesgo que uno está dispuesto a tomar.
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- Decidiste sacar el disco en formato físico también. ¿Por qué para vos era importante?
Para mí era fundamental eso. Yo no iba a dejar esa búsqueda de conseguir alguien que imprimiera al menos 300, 400 discos. No es una nostalgia de tecnologías anteriores. Yo sigo escuchando en vinilo, pero porque objetivamente se escucha mejor. En las plataformas está el sonido totalmente comprimido. Se sacan agudos, se sacan graves y lo que se escucha a mí no me agrada para nada, por eso sigo escuchando vinilo y todavía tengo para pasar CD, que ya no viene ni en los autos ni en las computadoras ni en ningún lado. Yo los llevo a los conciertos para venderlos muy baratos, pero para que tenga más información también la persona que escucha. Por ejemplo, en el caso de las plataformas aparece el título de la canción y después mi nombre, como si yo hubiera sido la compositora, y no aparece el nombre del autor. Es increíble eso. En el disco, si bien prácticamente no tiene un librito, sí tiene la ficha técnica, con el nombre de todas las partes de personas que contribuyeron y participaron en ese disco. Y los autores, por supuesto, los autores. Yo tenía una gran preocupación por eso. Pensaba que no iba a poder hacerlo y después se hizo posible en el Instituto Nacional de la Música, en forma muy económica para mí. Me sorprende porque la gente los compra, es increíble. Hay gente que los compra aún sin tener dónde pasarlos, sólo para tenerlos. Para mí eso tiene un valor enorme, la verdad. En contra de estos tiempos tan tecnologizados, tan virtuales, donde hasta las guerras son producto de sofisticaciones tecnológicas, para mí esto es un pequeño triunfo. Y también lo es hacer un disco que no está dentro de los cánones del mercado. Pero yo no iba a hacer otra cosa. Nunca hice otra cosa.
- Decís que la idea de “Fuera de lugar” no habla de una renuncia, sino de una refundación.
No, no es retiro, no es deserción. Vamos a decir así para usar una palabra, deserción, que usa un interesantísimo filósofo italiano que es Bifo Berardi. Yo a este mundo no quiero pertenecer, a esta Argentina de hoy no quiero pertenecer. Entonces, hago las cosas como las hice siempre, un poco al margen, o bastante al margen de la industria, y haciendo lo que quiero hacer. No hay nadie que me diga lo que tengo que hacer. No podría pensar la música de otra forma. La música tiene una fuerza transformadora y bella que yo no quiero abandonar. Es muy importante y muy necesaria. Después hay otras músicas que yo no comprendo, pero no tiene importancia lo que yo opine de esas otras músicas. Simplemente no es lo que yo haría. Pero no hago un juicio de valor, porque me parece que corre por cuenta de cada uno.
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- Una novedad de esta presentación es que vas a venir con la banda completa y la misma con la que grabaste el disco.
Estoy empecinada en eso, que es muy problemático. Estoy empecinada en hacer el disco en vivo tal como fue grabado. Yo sé que es dificilísimo. No en términos musicales, sino en términos económicos. Pero yo me niego a reducir ese disco, que tiene una variación preciosa de sonidos, a una guitarra y una voz, o a un piano y una voz. Entonces me cuesta más hacer los conciertos, pero es lo que quiero hacer. Así como fui al norte y como fui a Córdoba, quería hacerlo del mismo modo en Rosario. La primera parte del concierto es el disco completo tal cual fue grabado. En el mismo orden, porque el orden es importante, es la costura final de una idea. Después hay una segunda parte, donde hacemos temas que hacemos porque nos gusta, como una samba o algunas improvisaciones de los instrumentistas. No me gusta decirle músicos a los instrumentistas como si las personas que cantan no fueran músicas. Somos todos músicos y así como se toma el piano, está quien usa la voz para señalar el mismo horizonte. En fin, una segunda parte ya liberada del disco. Pero el disco tiene que sonar como fue grabado, como nosotros lo pensamos. No fue muy largo el proceso. Al contrario, fue más bien corto. Entramos a una sala que a mí me gusta mucho, que es una sala grande, antigua, donde grababan las grandes orquestas de tango, las grandes orquestas sinfónicas. Entonces me da la posibilidad de grabarlo prácticamente como si fuera en vivo porque estamos todos en la sala. Eso le da una fuerza vital muy interesante para mí.