"En el barro" estrena segunda temporada: Inés Estévez y Julieta Ortega cuentan cómo fue sumarse

El drama carcelario producido por Netflix, que tuvo una exitosa primera temporada en 2025, estrena este viernes 13 ocho nuevos episodios

Viernes 13 de Febrero de 2026

La Quebrada vuelve a abrir sus puertas. La mega cárcel de mujeres donde transcurre “En el barro”, serie argentina creada por Sebastián Ortega para Netflix, renueva su esquema interno de poderes para la segunda temporada. Desde este viernes 13, se podrán ver en la plataforma ocho episodios nuevos, que cuentan la incorporación de actrices como la China Suárez, Verónica Llinás, Julieta Ortega e Inés Estévez, entre otras.

“En el barro” es un spinoff de “El Marginal”, la popular ficción carcelaria nacional que tuvo cinco temporadas entre 2016 y 2022. El nexo entre ambas es Gladys Guerra (interpretada por Ana Garibaldi), apodada “la Borges” por ser la viuda de “Borges”, el recordado mandamás que encarnó Claudio Rissi en la serie original. En la primera temporada, la nueva propuesta amplió ese universo con un tono y una estética similar, cargada de violencia, hostilidad y disputas internas.

En la segunda entrega, el mapa de La Quebrada cambió bastante. La Zurda, encarnada por la siempre espectacular Lorena Vega, ya no lidera a las internas. Fue desplazada por la Gringa Casares (Verónica Llinás), que forma parte de un poderoso clan con influencias fuera de la cárcel y tiene un arreglo con las autoridades para ser una “presa VIP”. Adoptó como pareja y protegida a Nicole (la China Suárez), una ex trabajadora sexual que cayó presa por quedar en medio del negocio ilegal de un cliente.

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Nuevas integrantes del elenco

Otra novedad es que la directora del penal ya no es Cecilia Moranzón, el oscuro personaje interpretado por Rita Cortese, sino Beatriz Lanteri (Inés Estévez), acomodada en el puesto por su amante Sergio Antín (Gerardo Romano), ahora funcionario de Seguridad. Desde el principio, logra imponer autoridad en La Quebrada y ser temida por tanto por las reclusas como por los guardiacárceles.

“Podés hasta creer que es buena persona, que tiene buenos sentimientos. Creo que tiene algo constructivo el personaje en su interior, pero sabe jugar el juego de los poderes. Y entrar en un proyecto que ya estaba funcionando y circulando, para mí fue muy incómodo como actriz, pero jugó a favor en la composición del personaje. Porque realmente es una persona que ocupa un rol que jamás imaginó que iba ocupar. Yo no creo que ella haya tenido como objetivo de vida dirigir un penal, pero cae ahí por interpósita persona”, contó Inés Estévez en diálogo con La Capital sobre su personaje.

“Hay algo de la influencia de Antín que termina traccionándola a ese sitio, y dudo que haya sido algo disfrutable para ella. Es un atolladero, es una encerrona. Es un puesto político, que la termina enfrentando con algo muy hostil y muy difícil de abordar para ella, justamente porque tiene características muy distintas a la directora a anterior, que encajaba perfectamente en esa oscuridad. Esa contradicción fue lo más interesante y quizás lo más dificultoso de transitar”, agregó.

Una de las grandes incógnitas de la temporada es una nueva reclusa, Helena, interpretada por Julieta Ortega. Es una mujer tranquila y de buenos modales, que vive con su hijo en el sector de familias. Una ex profesora de historia de colegios secundarios con perfil bajo, y con un misterio: nadie, salvo las autoridades del penal, sabe por qué está presa.

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“Yo sentía que en los primeros capítulos se iba a ver rarísimo. Es una chica grande pero que usa un moño rosa, que enseña a leer pero habla bajo, que está en el pabellón de familia pero no se sabe de quién es su hijo ni dónde está el padre. Y no se sabe por qué está ahí. Con poquitas escenas, no sabés cómo se va a ver en el todo de los cuatro primeros capítulos donde nadie entiende bien qué hace”, compartió Julieta sobre los desafíos de llevar adelante este personaje, que después revela una historia compleja.

Las dos actrices hablaron también de los desafíos de sumarse a una segunda temporada de un proyecto que tiene un elenco grande, con un desarrollo coral, y ciertas dinámicas aceitadas de funcionamiento.

“Para mí sumarse a algo que ya está andado siempre es difícil. Quizás lo que teníamos de ventaja en el caso de nuestros dos personajes, es que por la propia historia no teníamos que tener que ver con las otras internas. Ella porque es la directora y en mi caso porque entro casi como una sombra. Entonces ninguno de los dos personajes tenía por qué estar en sintonía con el resto, pero siempre es difícil sumarse en una segunda temporada cuando hay veinte que vienen de la primera y están recontra en sintonía con el lenguaje y las formas”, aseguró Ortega.

“La sensación es que agarrás la película empezada. Entonces, entendés la trama a partir de ahí. Al menos en mi caso, estuvo bien eso porque mi personaje no tiene por qué saber qué pasó antes. Esa sensación de estar, como actriz, un poco ajena a la totalidad de la trama, caer como una paracaidista, al personaje también le servía. Pero es un poco desconcertante”, sumó por su parte Estévez.

A su vez, la dupla destacó el gran clima de trabajo que se vivía en un set dominado por mujeres. “Yo estuve menos que el resto porque mi personaje no forma parte del grupo de las viudas negras, ni de las embarradas, ni de las cuchilleras. Estaba ahí con su hijito en otra. Pero las escenas grupales las disfruté mucho. Además para donde mirabas había una actriz que admirabas, que te gustaba, que habías visto en teatro hacer algo bárbaro. Mi experiencia personal con grupos de mujeres trabajando siempre fue extraordinaria, entonces me sentí como pez en el agua. Pero en este proyecto en especial, estaba rodeada de actrices que me encantaban, como Inés. Entonces para mí son sets en los que me encanta estar, incluso esperando. La conversación es linda, con todo el mundo tenés algo para conversar”, desarrolló Julieta.

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Vale recordar que, además de las ya nombradas, forman parte del elenco Carolina Ramírez, Érika de Sautu Riestra, Camila Peralta (en esta temporada con renovado y merecido protagonismo), Alejandra "Locomotora" Oliveras, Silvina Sabater, Lola Berthet, Charo López, Carolina Kopelioff y Payuca.

Finalmente, las actrices destacaron a la serie como un producto de entretenimiento, y no como un drama realista que busca de dar cuenta de las dificultades que atraviesan las personas privadas de su libertad en Argentina. En este sentido, “En el barro” se afirma en una misma línea de verosimilitud que series como “Vis a Vis” (la española sobre una cárcel de mujeres) o en menor medida “Orange Is the New Black” (con más aspiraciones realistas pero también con alto grado de espectacularidad), ambas disponibles en Netflix.

“Hay una teoría de que todo hecho artístico te lleva a entender algo que antes no entendías, o a ser mejor. Y yo no tengo esa relación con las cosas que consumo como espectadora. Quiero que me convoque, y eso puede ser a partir de la risa, puede ser una historia de amor, puede ser una cárcel porque es un universo ajeno que me da curiosidad. Incluso cuando sé que probablemente las cosas adentro de una cárcel real no sean exactamente como las estoy viendo”, subrayó Ortega.

“En una cárcel de mujeres, las internas están más solas que los hombres en una cárcel de varones. Reciben menos visitas, sus parejas las abandonan, algunas se avergüenzan de que sus hijos las vean ahí. Hay algo ahí de la soledad de ese mundo que no está mal que se vea, que se conozca. Fuera de eso, es un juego de poderes de todos contra todos que es un fiel reflejo de la crudeza del mundo”, cerró Estévez.