Cómo se gestó el rescate de la última videoteca que quedaba en Rosario

Después de estar al borde del cierre, el espacio vuelve a ofrecer más de 30 mil películas y una colección que pone en valor los formatos físicos

06:10 hs - Domingo 26 de Julio de 2026

“En la Videoteca podés encontrar un catálogo cuantiosamente grande porque son muchísimos títulos que no reúnen las plataformas que hoy predominan en el mercado. Pero nuestro fuerte también está en otro lado: conocer ese catálogo y tener un trato de ida y vuelta con los socios para saber qué buscan”, dijo Fabián del Pozo, responsable de la única Videoteca en Rosario, que acaba de reabrir sus puertas en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Recorrer los pasillos, detenerse frente a las portadas, pedir una recomendación o mirar qué estaba llevando otra persona y salir con una película bajo el brazo y un paquete de pochoclos para hacer en el microondas. Durante décadas, esa fue una parte inseparable de la experiencia de ver cine en casa. En Argentina llegaron a existir más de 10.000 videoclubes, pero la irrupción de las plataformas de streaming redujo ese número drásticamente: para 2019 quedaban apenas unos 200 en todo el país. Una nota de La Capital señalaba que en 2021 todavía funcionaban tres en Rosario. Para el 2024 quedaba uno solo.

Hace poco más de un año, ese histórico espacio parecía destinado a desaparecer. Finalmente, la solución llegó de la mano de la UNR: desde este mes, la Videoteca funciona en la Biblioteca del Área Salud, en Córdoba 3160, donde su catálogo de más de 30.000 títulos ( VHS, DVD, Blu-ray, documentales y ediciones difíciles de conseguir) puede ser consultado por estudiantes, investigadores y cualquier persona interesada.

En tiempos en los que el consumo audiovisual parece resumirse a los catálogos de plataformas de streaming, la ciudad recuperó un lugar donde la búsqueda de una película todavía pasa por el encuentro cara a cara, la recomendación y un archivo cinematográfico construido durante más de cuatro décadas. "Tanto yo como mi compañero Gustavo Galuppo, con quien trabajo hace años y con el que atravesamos distintas etapas y vimos distintas Argentinas, nos sentimos reconocidos y agradecidos. Es un orgullo que una institución tan importante como la universidad valore nuestro trabajo", expresó Del Pozo, en diálogo con La Capital.

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Una colección que encontró un nuevo hogar

La Videoteca Rosario nació en junio de 1980 como un anexo de Audioteca. En 1998 se mudó a Entre Ríos 1772, donde construyó un catálogo de alrededor de 30 mil películas y se convirtió en un punto de encuentro para cinéfilos, estudiantes e investigadores.

Mantener ese proyecto durante más de cuatro décadas implicó atravesar distintas crisis y adaptarse a cada cambio del mercado. Del Pozo recordó que la preocupación por el futuro del videoclub “siempre estuvo” y que uno de los momentos más difíciles fue la llegada de Blockbuster a la Argentina: “Era muy difícil competir con todo su poderío norteamericano, pero siempre estuvimos atentos a actualizarnos, mejorar y ofrecerle al cliente una opción diferente, valiosa y más cómoda, siempre con la cuestión humana y el trato personalizado”.

A pesar de esas dificultades, la Videoteca logró mantenerse abierta pero en 2024 apareció una nueva amenaza: el propietario del local de Entre Ríos 1772 modificó las condiciones del alquiler y el espacio quedó frente a la posibilidad de cerrar. Del Pozo comenzó entonces a buscar una alternativa que permitiera preservar la colección. Finalmente, la UNR se convirtió en el nuevo hogar de la Videoteca y permitió que el material continuara abierto a la comunidad.

Para su responsable, el valor de la Videoteca nunca estuvo únicamente en la cantidad de películas reunidas: “La tarea nuestra de todos estos años no ha sido acumular películas para engrosar un catálogo sino que ha habido algo más: un vínculo con la gente, un hecho cultural, un trabajo sobre los catálogos, la búsqueda de títulos, de temáticas y de filmografías”.

Esa idea es la que busca conservar la nueva etapa dentro de la UNR. La Videoteca mantiene su modalidad tradicional de acceso: “Como siempre fue en cualquier videoclub, y como pretendemos seguir nosotros, es abierto a todo público, con la modalidad de las bibliotecas: alquiler temporario, préstamo y devolución del material”.

Hoy, con la colección preservada en la Biblioteca del Área Salud, la Videoteca inicia una nueva etapa sin perder el vínculo construido durante más de cuatro décadas. "La gente lo disfruta porque viene, recorre, elige, nos pregunta y hasta podemos consultar el sistema nuestro de búsqueda de catálogo. Por ejemplo, si vos vinieras mañana y quisieras saber tu historial de alquileres en biblioteca, sale todo apretando un par de teclas del teclado de la computadora", detalló Del Pozo.

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Lo que el streaming no puede reemplazar

La reapertura de la Videoteca también coincide con un momento en el que los formatos analógicos recuperaron protagonismo en otros ámbitos culturales. Mientras el vinilo volvió a las disquerías y las cámaras de rollo despertaron el interés de nuevas generaciones, la continuidad del histórico espacio rosarino invita a preguntarse qué lugar ocupan hoy los soportes físicos del cine en una época dominada por las plataformas de streaming.

Para Del Pozo, de todos modos, la relación de la Videoteca con su público nunca estuvo atravesada por una moda. El espacio se mantuvo durante años por su comunidad. “Siempre tuvimos diversidad de público: personas de distintas edades, familias, parejas, matrimonios, de distintas tradiciones sociales y distintos gustos cinéfilos. No es que alguien viene y busca solamente cine de culto, películas antiguas o cine clásico, hay de todo. Y la verdad que dentro de ese de todo, por suerte, siempre hubo como una renovación de público y también incluimos a las generaciones más jóvenes”, explicó. Y aseguró que por eso el catálogo nunca dejó de renovarse: “En la charla con los clientes o con las consultas también nos nutrimos nosotros de conocer cosas nuevas y enterarnos de otras películas”.

En ese sentido, el responsable de la Videoteca señaló que la diferencia frente a las plataformas digitales no está solamente en la cantidad de títulos disponibles, sino en el conocimiento que existe detrás de ese catálogo y en la relación con quienes lo consultan: “El fuerte nuestro está en conocer ese catálogo, saber qué tenemos, con qué contamos y de qué se trata cada título. No siempre porque uno haya visto todas las películas, sino por estar informado, charlar entre nosotros, saber qué vimos, qué nos dijeron los clientes. Y por otro lado está el trato de ida y vuelta con los socios para saber qué buscan”.

Más allá del préstamo de VHS, DVD y Blu-ray, Del Pozo imaginó que esta nueva etapa dentro de la UNR puede abrir una discusión más amplia sobre la preservación audiovisual. En un país sin una cinemateca nacional consolidada y accesible, considera que espacios como la Videoteca pueden cumplir un rol importante: “Me encantaría que esto se vincule a algo un poco más importante, que podría ser la preservación de otros materiales. Nosotros ofrecemos formatos físicos comerciales como VHS, DVD o Blu-ray, pero no hay que olvidarse de los formatos fílmicos y de que en Argentina prácticamente no existen instituciones dedicadas a la preservación y al cuidado de ese material”.

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Para él, conservar películas no significa solamente guardar objetos, sino proteger parte de la memoria cultural. “En Argentina se han descubierto materiales fílmicos que fueron valorados en el exterior y llevados a laboratorios para procesarlos, y terminaron siendo hitos en la historia del cine simplemente porque alguien había conservado o encontrado una copia. Estaría buenísimo que todo esto trascendiera y quedara para la comunidad”, concluyó.