Circo Servian en Rosario: tres generaciones narran su historia en el nuevo show

Jorge, Cristian y Mateo cuentan en “El origen mágico” el recorrido del circo que su familia lleva adelante desde 1993. Habrá doce únicas funciones en la ciudad

08:00 hs - Domingo 13 de Septiembre de 2026

El Circo Servian, uno de los más destacados de Latinoamérica, llega a Rosario con uno de los show más especiales de sus 33 años de historia. En “El origen mágico”, Mateo interpreta a su abuelo Jorge, que en 1993 fundó su propia compañía circense, siguiendo una tradición familiar de más de un siglo. Instalado en el Ex-Hiper Libertad (Oroño al 6000) con su gran carpa castillo, promete una puesta en escena inolvidable apto para toda la familia.

Tras su gran estreno este viernes, el espectáculo se podrá ver los jueves y viernes, a las 20.30, sábados y domingos, a las 17.30 y 20.30 (hasta el domingo 20), y el lunes 14 de septiembre, a las 20.30. Las entradas se pueden adquirir a través de la plataforma ServianTickets. Suscriptores de Tarjeta de Beneficios La Capital tienen 2x1 y acceso a sorteos exclusivos.

Desde su estreno, “El origen mágico” ganó los Premios Estrella de Mar 2026 a Mejor espectáculo, Mejor coreografía y Mejor vestuario, y tuvo una temporada exitosísima en la ciudad de Buenos Aires. Antes de su estreno en la ciudad, tres generaciones de Servian, Jorge, Cristian y Mateo, hablaron con La Capital de este espectáculo especial.

“Es un espectáculo muy emotivo, con el impacto que caracteriza a Servian. Son más de cincuenta artistas en escena entre bailarines, gimnastas y artistas circenses de cuna”, anticiparon.

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Más de cien años de historia circense

“A lo largo del tiempo, fuimos haciendo espectáculos de diferente tipo y sentíamos que nos estábamos enfocando en el público más adulto, con show de mucho impacto. Entonces quisimos recuperar al público tradicional del circo, que son las familias completas. Y pensamos qué mejor que contar nuestra propia historia, esa que siempre que mi papá nos cuenta nos parece de película. Si bien no podemos mostrar detalles, porque no es una obra de teatro ni una comedia musical, tratamos dentro del ritmo del espectáculo ir mostrando ese recorrido”, contó Cristian.

Efectivamente, la historia de la familia Yovanovich es sin dudas digna de ser narrada. “La historia empezó hace más de cien años, cuando migraron desde Yugoslavia mi bisabuelo, mi bisabuela y mi abuelo. Ellos vinieron en barco, y anduvieron por muchos países de América hasta que llegaron a Argentina y se quedaron. Compraron carros y caballos y salieron a trabajar de pueblo en pueblo, como hacemos nosotros hasta ahora”, apuntó Jorge.

“Después vinieron mi padre y mis tíos. Mi abuelo era experto en enseñar animales. Hacían espectáculos en la calle y pasaban el sombrero, hasta que llegó la primera carpa de circo, que era pequeña. Nosotros seguimos ese legado hasta llegar a la sexta generación de cirqueros en la familia”, agregó el fundador.

“Las familias se agrandaban tanto, que se formaban nuevos circos. Eso pasó con mi papá en el 93. Nos juntó a mis hermanos y a mí y nos dijo que íbamos a arrancar nuestro propio circo. La filosofía de mi padre siempre fue ganar diez pesos e invertir veinte, por eso hoy Servian está, humildemente, a la altura de los mejores circos del mundo. Estamos muy orgullosos y es una responsabilidad muy grande. Es un circo atípico para Sudamérica, pero seguimos haciendo fuerza para llevar este nombre y este sueño al nivel que ya nos precede. En cualquier rincón de la Argentina, saben que si va a ver al Servian no sólo va a encontrar un show de mucha calidad, sino mucho respeto y dedicación hacia el público”, apuntó Cristian.

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Rosario en la familia Servian

La sexta generación está representada por el joven Mateo, de quince años, que por las vicisitudes de la vida nómade propia de los circos itinerantes, nació en Rosario. ”Ninguno de nosotros se siente mucho de ninguna parte. Nos sentimos de todas partes, porque viajamos mucho”, dijo el artista.

Sin embargo, Rosario tiene un lugar especial en la historia familiar del Servian. En 1987, el padre de Jorge eligió la ciudad como sede permanente.

“Él amaba este lugar y nosotros veníamos de chico a verlo. Por eso para nosotros, volver a Rosario siempre es muy emocionante. Siempre nos dan nervios los estrenos, pero este en especial porque tiene que ver con homenajear esa historia y todo el aprendizaje que han dejado a tantas generaciones. En mi familia siempre se transmitió que aunque sea un circo humilde o un circo gigante, hay que tener mucho respeto por el público que se tomó esas horas para ir a verte, y entregarles el corazón”, compartió Cristian.

Por ese sentido de pertenencia, Jorge decidió enterrar a su padre, su madre (oriunda de Arteaga, Santa Fe) y su hermano mayor Juan Carlos (asesinado en 1997 en San Juan tras un intento de robo a la boletería del circo) en el Cementerio La Piedad.

“Hay muchas historias que no conocía de mi abuelo y son realmente increíbles. La gente a veces no las cree. Es muy emocionante porque de alguna forma en el show reflejamos el esfuerzo y el sacrificio que hizo para conseguir todo lo que tiene ahora”, afirmó Mateo.

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El circo como estilo de vida

Sin dudas, la vida de los circos itinerantes no es fácil. “Antiguamente era una vida más sacrificada aún. Ahora tenemos casas rodantes que son como departamentos, con calefacción. Mi abuelo tenía carpas tipo de campaña, de lona, que en la jerga circense se llaman camarines. Tenían que hacer canaletas para que no se inunden, viajaban con baúles”, recordó Cristian. “Trabajábamos bajo el agua, el frío, el calor. Teníamos tráilers de tres metros sin ninguna comodidad, sólo para bañarse y acostarse”, sumó Jorge.

De cualquier manera, quien nace en ese entorno lo lleva en la sangre, como una parte irrenunciable de su identidad. “En el circo se aprenden muchos oficios y podríamos trabajar estables de otras cosas. Pero si nos vamos del circo nos morimos”, aseveró Cristian.

La historia personal e incipientemente profesional de Mateo está marcada por esta pertenencia. “Estuve mucho tiempo en el Teatro Gran Rex haciendo ‘Matilda’, y vivía en un departamento. Para mí fue raro, me sentía incómodo. Llamaba todo el tiempo a mi papá y a mi mamá porque ellos estaban con el circo”, contó el joven.

“Él tuvo la oportunidad de seguir en otras obras, ya lo habían convocado para seguir en ese camino del teatro. Yo creí que se iba a quedar estable en Buenos Aires, pero le tiró más el circo, su casa, su ambiente. La vida de un nene de circo es muy sana, sobre todo si es en familia. Nosotros tratamos de que sea un lugar de compañerismo, disciplina y armonía, porque eso también se traslada al espectáculo”, agregó su papá.

“La disciplina del circo es tan antigua como el hombre, por eso poder llevar esto de generación en generación es muy lindo. Quisimos venir a Rosario porque con este show ganamos tres premios Estrella de Mar, hicimos una temporada exitosísima en Buenos Aires. Sabemos que acá el público es exigente, y sentimos mucho orgullo de poder presentarles este show”, cerró Cristian.