Ca7riel y Paco Amoroso inauguraron el "Free Spirits Wellness Center": caos, sátira y pogo en el Movistar Arena

El dúo comenzó la gira que el domingo llegará a Rosario. Una vez más, demostraron por qué son uno de los fenómenos más convocantes y disruptivos del momento

08:00 hs - Sábado 16 de Mayo de 2026

“No sé qué va a pasar en este show. Creo que de eso se trata. Nunca se sabe lo que puede pasar’, dijo uno de los chicos en la fila del Movistar Arena mientras esperaba el inicio del Free Spirits Tour, acomodándose un sombrero celeste idéntico al que Paco Amoroso usó en el Tiny Desk. “Espero que sea algo épico, como lo fueron 'Baño María' y 'PAPOTA'”, sumó otro unos metros más atrás. Y quizás ahí esté la mejor definición de lo que hoy representan Ca7riel y Paco Amoroso: la sensación de que cada show puede convertirse en algo inesperado e inolvidable.

Esa es una tarea difícil para este dúo. Después de convertir cada uno de sus últimos movimientos en un fenómeno, la verdadera pregunta era cómo seguir sorprendiendo. Cómo volver a ser épicos cuando ya hicieron explotar un Tiny Desk, cuando transformaron la presión de la fama en una sátira delirante como 'PAPOTA' y cuando lograron que el caos se vuelva parte necesaria de su identidad artística. Cómo seguir creciendo sin perder la rareza, la ironía y la libertad que los llevó hasta ahí.

Definitivamente, el dúo de artistas que tiene apellidos casi idénticos —y que durante años jugó con la idea de ser hermanos— está en la cresta de una ola. Tras lanzar "Free Spirits", el disco que cuenta con colaboraciones de figuras globales como Sting y Jack Black, Ca7riel y Paco Amoroso dieron inicio al Free Spirit World Tour, una gira internacional que este jueves tuvo su puntapié inicial en Buenos Aires y que el domingo llegará al Metropolitano de Rosario.

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Lo cierto es que en el Movistar Arena no hicieron falta estructuras gigantes ni una escenografía deslumbrante. Cuando bajó el telón, el escenario ya dejaba ver el universo que habían construido: una sala clínica, una estética completamente beige, músicos en vivo y una tribuna estilo coro gospel llena de amigos y famosos —entre ellos Esmeralda Mitre, Coti Sorokin, Santiago Korovsky y Juliana Gattas— vestidos como si fueran pacientes del retiro espiritual. En el medio de esa escena aparecieron Paco Amoroso y Ca7riel, acostados sobre camillas, como dos pacientes recién ingresados al Free Spirits Wellness Center, el concepto que atraviesa su último disco y que funciona como punto de partida para contar todo lo que vivieron en este último tiempo.

Más que un recital, lo que construyeron fue un relato. Una especie de universo donde transformaron la presión de la fama, el agotamiento y la exposición en humor, performance y música.

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La previa de una terapia colectiva

Mucho antes del inicio del show, largas filas ya rodeaban el estadio ubicado en Villa Crespo. Jóvenes vestidos de beige y blanco respetaban el dresscode de Free Spirits, mientras entre la multitud se multiplicaban gorros celestes, remeras con sus caras, mini Pacos y looks que parecían sacados directamente de la narrativa estética que construyeron alrededor de esta nueva etapa.

El público de Ca7riel y Paco Amoroso también tiene algo difícil de encasillar. Aunque predominan los grupos de amigos jóvenes que llegan cantando temas desde la fila, también aparecen padres acompañando a hijos pequeños y grupos +40 que esperan con cerveza en mano mientras discuten teorías sobre el disco, la gira y el momento artístico del dúo.

Algunos los siguen desde hace años. Otros llegaron al fenómeno hace apenas unos meses. Dylan, Luna y Pilar son parte de este último grupo. Se conocieron ahí mismo, en la previa del show, después de hablar durante semanas en un grupo de WhatsApp armado exclusivamente para ir al recital. “Hace dos meses, cuando se anunció el show, se armó un grupo de WhatsApp con gente de toda la Argentina. Es la primera vez que nos vemos”, contó Dylan.

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Un poco más allá estaban Tiziano y Aylén, dos hermanos vestidos exactamente igual a Ca7riel y Paco en los Grammy, que hacían poses zen y movimientos lentos en medio del caos de gente entrando y saliendo del estadio. Cada tanto frenaban para sacarse fotos simulando escenas de meditación. “Vinimos porque creemos que este show va a tener más presupuesto, porque ahora están mucho más famosos”, dijo Aylén. Tiziano completó: “Nos sentimos honrados de estar acá. Estamos re zen”.

En esta escena aparece una de las claves del fenómeno. El público no sólo escucha las canciones: también entra en el juego del concepto. Se apropia de los universos que Ca7riel y Paco construyen en cada disco y cada show.

Maga y Luli los siguen desde hace años y ya perdieron la cuenta de cuántos recitales vieron. “Los vimos en Niceto, en Obras, en Monte Grande, en el Movistar de 'Baño María'… siempre hacen algo nuevo”, contó Maga. “Van llevando público nuevo porque son distintos, pero nunca se pierden su esencia”, sumó Luli.

Ya dentro del estadio, otro grupo se tomaba un Fernet. La pareja de Julieta y Natalia se encontró en el show con Francisco y Carla, una ex pareja con la que comparten grupo de amigos y recitales. En la espera, hablaban del nuevo disco. “Es la descripción exacta de lo que vivieron este último año y logran verbalizarlo. Me parece increíble”, dijo Julieta. Nati asintió y agregó: “Cuando escuché 'Papota' pensé: ‘¿cómo van a superar esto?’. Y lo superaron”. “Son la ironía con dos patas”, remató Julieta.

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Noventa minutos dentro del Free Spirits Wellness Center

La banda “Sonidos ancestrales” ya daba algunas pistas del universo que estaba por empezar. “Que tengan una linda noche, disfruten, salten, paz”, dijo un integrante del dúo antes de retirarse, mientras en las pantallas empezaban a aparecer frases motivacionales firmadas por Steve Jobs y Peter Drucker. Todo tenía un tono solemne, exagerado y algo absurdo al mismo tiempo. Exactamente el tipo de humor con el que Ca7riel y Paco Amoroso vienen jugando desde "Papota".

Pasadas las nueve y cuarto, las luces se apagaron y un grito unísono explotó en el Movistar Arena. “Muchas gracias por venir a la experiencia inmersiva Free Spirits. Intentamos liberar espíritus de sujetos quebrados en menos de noventa minutos. La potencia de este programa nos servirá a todos para liberar nuestros espíritus de la opresión contemporánea”, anunció una mujer completamente vestida de blanco, con una voz robótica y un español atravesado por un acento extranjero.

Cuando aparecieron en las camillas, Paco llevaba un saco brilloso y Ca7riel unas gafas oscuras y un gorro de Argentina. Sonó “Gimme Gimme” y desde ese momento el show no volvió a bajar nunca más la intensidad.

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La estructura del espectáculo estuvo dividida en “steps” o etapas de tratamiento. La mujer de blanco —una especie de representación del universo Sting que atraviesa el disco y guía toda la narrativa del show— daba instrucciones constantemente: “Liberen sus articulaciones y músculos”, “Suban la frecuencia cardíaca”, “Tonifiquen la musculatura”. Y tanto el público como los artistas obedecían, saltaban, gritaban y seguían cada indicación como si realmente estuvieran participando de una terapia colectiva.

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Sonaron “Nada Nuevo”, “Ay Ay Ay”, “Muero” y “#TETAS”, mientras Paco y Ca7riel se cambiaban de ropa arriba del escenario, hacían ejercicios con sogas de gimnasio, recibían supuestos sueros o tratamientos de skincare acostados sobre las camillas. Durante una hora y media no hubo respiro. Los temas se encadenaban uno detrás del otro y el agite nunca bajaba.

CA7RIEL

“Las letras de las próximas canciones están escritas. Queremos que las repitan como mantras. Los necesito despiertos, conectados, empatizando y abrazando a los que tienen al lado. Los animo a cantar fuerte y sin vergüenza”, volvió a decir la mujer que coordinaba el Wellness Center. El público siguió las instrucciones atentamente. Sobre el escenario no había coreografías rígidas ni movimientos calculados: había dos amigos bailando, perreando y disfrutando como si estuvieran abajo del escenario y no frente a un Movistar Arena completamente lleno.

Sonó “Hasta Jesús tuvo un mal día” y después “Soy increíble”. Antes de tocar “Vida Loca”, Paco habló por primera vez con el público: “Yo sé que a veces piensan que somos gente insensible por la música que hacemos, pero hace un tiempo yo estaba muy triste y nos juntamos a hacer esta canción”.

Luego, llegó "Impostor" y con el público gritando “No nos van a creer que somos lo mejor”, quedó claro que Ca7riel y Paco Amoroso ya no tienen nada que demostrar. Mientras arriba del escenario jugaban constantemente con la idea del impostor, abajo había una multitud que se sabía cada canción, se vestía como ellos y entendía perfectamente el universo y el concepto que construyeron alrededor de "Free Spirits".

Con “Re Forro” llegaron finalmente los temas de "Papota" y también uno de los momentos más caóticos de la noche. Por primera vez, Ca7riel y Paco se subieron a la estructura junto al resto de "pacientes”. Esmeralda Mitre bailó y agitó la cabeza de lado a lado, mientras Ca7riel besaba a Chita, su pareja. También sonó “Amigos” y, entre abrazos, saltos y más gente subiéndose a la estructura, el show se convirtió justamente en una reunión entre amigos.

Hacia el final, el Wellness Center se transformó directamente en una rave. Luces rojas, remix electrónicos, celulares iluminando el estadio y papel higiénico volando por el aire mientras sonaba “Culo con Caca", “Lo Quiero Ya! ” y “OUKE”. En esta última, cuando llegó el clásico verso “fumando flores con Lamothe”, ya no parecía un recital: era una fiesta completamente fuera de control.

Desde el campo empezaban a salir personas empapadas en transpiración rumbo a los pasillos o a los baños del estadio. Entre el caos aparecían chicos sobre los hombros de sus padres, grupos abrazados cantando a los gritos y vasos de cerveza y Fernet revoleándose por el aire mientras el pogo seguía avanzando sin descanso.

“Buenos Aires, háganlo bien que esto es lo último”, gritó Paco Amoroso antes de lanzarse junto a Ca7riel encima del público como dos estrellas de rock. Las pantallas mostraron entonces el mensaje final: “Process complete. You are a Free Spirit”.

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en el publico

“Ya está, amennos”, dijo Paco antes de despedirse. Y después de una hora y media de caos, terapia, pogo, electrónica y sátira, el público del Movistar Arena salió del Free Spirits Wellness Center exactamente cómo les habían prometido al principio del show: convertidos, al menos por un rato, en una multitud de espíritus libres.

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