El artista puertorriqueño está en la cresta de la ola, a fuerza de potencia artística y política. En este marco, se presentará en el país por partida triple el 13, 14 y 15 de febrero
06:30 hs - Martes 10 de Febrero de 2026
Bad Bunny está en boca de todo el mundo. El artista puertorriqueño hizo historia dos domingos consecutivos: el 1 de febrero, su disco “Debí tirar más fotos” se convirtió en la primera producción grabada completamente en español en ganar el Grammy a Álbum del Año. El 8 de febrero, dio un show impactante y profundamente político en el medio tiempo del Super Bowl, uno de los eventos deportivos más populares del mundo. Su próxima parada es ni más ni menos que la Argentina: se presenta por partida triple en River, los días 13, 14 y 15 de febrero.
Cuando Bad Bunny lanzó su sexto disco de estudio en enero de 2025, muchos supieron de inmediato que estaban ante un evento cultural de peso. Estaba claro “Debí tirar más fotos” no era un álbum más, sino una proclama política, un homenaje del artista a su Puerto Rico natal y a la vez una reivindicación de su identidad, su historia y su soberanía ante el yugo estadounidense. En ese gesto particular, el conejo plantaba una bandera no sólo por su pueblo, sino por todo el pueblo latinoamericano.
Por aquel entonces, el segundo gobierno de Donald Trump todavía no había comenzado (asumió quince días exactos después de la salida del disco) pero había ganado las elecciones con una plataforma política que prometía, entre otras cosas, deportaciones masivas. En el año calendario que transcurrió desde ese momento, las fuerzas de ICE (la agencia gubernamental de control de migraciones) fueron las encargadas de cumplir esa promesa de campaña, con decenas de miles de deportaciones, en muchos casos bajo métodos ilegales o abuso de poder, incluyendo los asesinatos de varias personas (como los resonantes asesinatos de los activistas estadounidenses Alex Pretti y Renée Good).
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Por fuera de sus fronteras, Estados Unidos ocupó Venezuela y secuestró a su presidente Nicolás Maduro, bajo la excusa de una intervención contra el “narcoterrorrismo”. En este marco, Donald Trump amenazó explícitamente al resto de los países de América Latina (sobre todo a los que tienen gobiernos progresistas) con imponer su autoridad en caso de que fuera necesario.
Las canciones de Bad Bunny, que hablan de la importancia de defender las raíces y el territorio, comenzaron a resonar cada vez con más fuerza. En el Super Bowl (o mejor dicho el Súper Tazón), el artista se presentó con su nombre civil: Benito Antonio Martínez Ocasio. Su nombre en español, el que está primero que el nombre artístico en inglés. Salvo algunas palabras sueltas, todo el show fue en español.
En la cancha de fútbol americano ubicada en Santa Clara (California), el boricua recreó una plantación de caña de azúcar (una de las industrias características y más explotadas del continente), en la que se sucedieron personajes y escenas que los latinos en general y los migrantes en particular pudieron reconocer como propias o al menos cercanas. Un barrio donde se mezclan culturas, sabores, sonidos, orígenes, un barrio como muchos en Estados Unidos. El eje fue la construcción de comunidad e identidad en torno a lo barrial, lo chiquito, lo próximo, lo común: el bar de la esquina, el vendedor ambulante, la fiesta familiar, la casa de los abuelos.
Al final de la presentación, Benito dijo “God bless America” (“Dios bendiga a América” en inglés) y enumeró todos los países del continente, desde Canadá a Argentina. De esta manera, reivindicó América para todos los americanos, y ya no sólo para quienes adoptaron el monopolio del gentilicio. Una disputa de sentido clara y concreta, potente, hasta se podría decir revolucionaria, ante unos 135 millones de espectadores en casi 200 naciones del mundo.
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La llegada de Bad Bunny a Argentina
Con ese mensaje y ese impulso, el artista desembarca en Argentina por segunda vez en su carrera, para dar tres shows agotados (con algunas entradas disponibles habilitadas en las últimas semanas) en River. La visita se da en el marco de la gira mundial “Debí tirar más fotos”, que empezó en julio de 2025 con una residencia de tres meses en Puerto Rico, y ya pasó por República Dominicana, Costa Rica, México, Chile, Perú y Colombia. Después de sus presentaciones en Buenos Aires, seguirá a Brasil y después a Australia, Japón y Europa.
En el viejo continente, dando cuenta en simultáneo de la cantidad de migrantes latinos por todo el mundo y del furor por la música latina ("ahora todos quieren ser latino / pero les falta sazón, batería y reggaeton", canta en "El apagón"), Benito rompió récords. En Francia, Italia, Polonia, Portugal, Suecia, y Reino Unido se convirtió en el artista latino con más entradas vendidas en la historia. En España, vendió más de 600,000 entradas para 12 conciertos (10 en Madrid y 2 en Barcelona) en menos de 24 horas, superando en velocidad y el volumen a Taylor Swift. En Australia, se convirtió en el primer y único artista latino en llenar un estadio. Y así se suceden los hitos.
Sin dudas, la visita a la Argentina se da en un momento muy especial de la gira: casi cerrando el tramo latinoamericano y después de dos sucesos épicos que vio el mundo entero. Y también se da en pleno gobierno de Javier Milei, alineado (y en ciertas medidas sometido) políticamente a los valores y decisiones del gobierno Donald Trump.
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Tal como en el Super Bowl, en todos los shows de su tour actual Bad Bunny celebra la diversidad y la diferencia, la soberanía latinoamericana y su capacidad histórica de resistencia a través de la música y la organización. En cada país que visita, Benito interpreta una canción vinculada a esto último. Por ejemplo, en Chile hizo sonar una versión instrumental de “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara. Una propuesta no apta para quienes todavía piensan que el arte y la política pueden existir por separado.
Pero el boricua no sólo protesta con la música sino también con la fiesta popular, algo muy propio de la idiosincrasia de América Latina. Sin ir más lejos, es sabido que las marchas en Argentina están frecuentemente cargadas de la alegría del pueblo por encontrarse en las calles defendiendo lo que considera justo y necesario. Y en eso también el encuentro entre Bad Bunny y el público nacional promete ser explosivo, un baile inolvidable, como se titula uno de los temas de “Debí tirar más fotos”.
Con todos estos elementos en juego, la inminente visita del artista al país se presenta como uno de los shows en vivo más esperados del año, incluso con un calendario cargado de visitas de primer nivel.