El público argentino tuvo la posibilidad de ver a Michael Jackson en el estadio de River Plate
en 1993. El empresario que lo trajo a nuestro país aquella vez fue Héctor Cavallero, quien recordó
al Rey del Pop con tristeza y ternura.
"Tenía la obsesión de traer a Michael Jackson y lo pude concretar en el año '93. Eso me dio
mucho placer", explicó Cavallero a El Oro y el Moro en Radio 10, quien también reconoció que no
pudo tener mucho trato con el cantante.
"Era muy difícil, porque él era un chico grande, prefería el trato con los chicos. Su vida
era alrededor de la cosa infantil, hasta que se transformaba en el gran artista, algo así como una
metamorfosis", recordó el empresario.
Cavallero explicó también que el cantante tuvo una infancia muy dura y que eso generó que, en
la adultez, siguiera comportándose como un niño.
"Él no tuvo infancia, tuvo un padre abusador, lo hicieron artista a los 5 años, a los 8 años
tenía su primer número uno, a los 12 un Grammy. Se quedó con esa cosa de vivir como un chico".
El empresario recordó que, durante la estadía del Rey del Pop en la Argentina tuvieron
experiencias con él muy sorprendentes.
"Michael cambiaba cuadros de la mansión Hyatt por pósters de Donald o de Mickey Mouse. Salía
con un grupo de chicos, que había venido con sus padres, y él pagaba todo. Por eso nunca creí eso
de la pedofilia. También salía al pasillo de mármol del Hyatt para patinar en medias", aseguró.
































