Punta Cana, más allá de la playa: cinco imperdibles para visitar en el corazón del Caribe

El mar turquesa, la calidez de su gente y la diversión se respiran en cada propuesta para disfrutar todo el año. Hay vuelos directos desde Rosario

06:35 hs - Domingo 05 de Julio de 2026

Para el visitante de Punta Cana lo primero no es la playa. Ni siquiera el mar, ese mar turquesa casi de postal. Es todo eso, sí, pero lo primero que recibe ni bien pone un pie en esta isla caribeña es ese saludo tan cálido que usan los lugareños al decir “buen día”, “bienvenidos” o “siempre”: acompañan esas palabras con el suave ademán de llevarse la mano derecha al corazón y una breve inclinación de la cabeza. Es un gesto leve, una coreografía aprendida de memoria que desdibuja, por un segundo, la distancia entre el que llega —cargado de urgencias y equipaje— y el que habita esta tierra, como si el saludo fuera el único contrato necesario para empezar a ser parte del paisaje.

En el marco de un plan que apunta a fortalecer su red de rutas en Sudamérica, Arajet inauguró el pasado 17 de junio su nueva conexión directa entre Rosario y Punta Cana, uno de los destinos turísticos más visitados del Caribe. En este enclave de República Dominicana reina una calma alegría que hace sentir como en casa a los turistas.

Punta Cana no solo es mar turquesa y playas de arenas blancas. Los hoteles —como los de la cadena Meliá — ofrecen un sinnúmero de actividades para pasarla bien casi sin salir del complejo. Las piletas, los restaurantes, los juegos, el spa, las habitaciones. Todo está pensado para que la estancia de 4, 5 o 10 días sea inolvidable.

Pero en esta isla caribeña hay más que eso y es una picardía no aprovechar el viaje para dejarse seducir por todas sus geografías de sabores, colores y emociones. A continuación, cinco destinos imperdibles para conocer en una escapada a la isla Caribeña.

1.- Reserva Ojos Indígenas

A unos 30 minutos de los complejos hoteleros de Punta Cana se encuentra este santuario natural de unas 600 hectáreas de la Fundación Grupo Puntacana pensado en cada detalle para la conservación y la educación ambiental.

Un arco de madera en semicírculo da la bienvenida a los visitantes a este bosque tropical. Zoila Pimentel, la amable guía de ocasión, explica que en total son doce los ojos de agua del predio, formaciones de agua dulce cristalina (alimentadas por un río subterráneo) que eran consideradas sagradas por los indios taínos.

En cuatro de ellos está permitido bañarse. El agua de la laguna es fresca, pero el frío dura solo unos segundos: el cuerpo se aclimata rápido al primer chapuzón y los 30 grados promedio de la temperatura ambiente permiten disfrutar de nadar junto a peces, tortugas o pequeños cangrejos. Hay escaleras o, para los más osados, unas plataformas de madera en altura para probar un clavado para la foto.

El recorrido también invita a conocer el trabajo de la reserva de aves rapaces, a las iguana rinoceronte y la apicultura con sus 600 colmenas. La caminata en sí por el bosque también es un buen momento para dejarse llevar y sorprenderse por la flora del lugar, por lo cual es recomendable ir con calzado cómodo.

Para conocer los horarios y precios, visitar el sitio web de la reserva.

2.- Coco Bongo

Difícil describir la experiencia de Coco Bongo en pocas líneas. Ante la pregunta "¿de qué se trata?" la respuesta suele ser "tenés que vivirlo". ¿Es un boliche? Sí. ¿Un bar? Sí. ¿Un show con espectáculos en las tribunas y en el escenario? También.

En realidad podría decirse que es una experiencia de un estímulo detrás de otro. El club (una especie de estadio cubierto con música al taco y público en las tribunas y en lo que sería "el campo") abre sus puertas pasadas las 20 y la entrada regular de 90 dólares incluye barra libre nacional.

Apenas se ingresa, una pulsera es la llamada para que los mozos surtan de tragos con bastante regularidad. Después es solo acomodarse en las gradas y bailar o disfrutar como uno quiera. Ser "ponchado" cada tanto por las cámaras que recorren el espacio y proyectan las imágenes en una pantalla gigante. O esperar que del escenario aparezca una banda tributo a Kiss con su cantante "volando" impulsado por arneses, una imitadora de J.Lo que hace estallar al público dominicano o una pelea entre tres spidermans y el Duende Verde. Sí, todo en la misma noche.

Your browser doesn’t support HTML5 video

3.- Isla Catalina

A casi 80 kilómetros de Punta Cana, Isla Catalina es un refugio caribeño salido de una postal: arena blanca, agua tibia y turquesa. Acá el tiempo y sobre todo el qué hacer lo dispone cada uno: un paseo por la playa, visitar el mercado artesanal, nadar en el agua o simplemente recostarse en las reposeras blancas a descansar.

El servicio en lancha desde la playa La Caleta (ciudad La Romana) cuesta unos 60 dólares e incluye bebida y menú buffet. Los servicios que se ofrecen en la isla son los mínimos. Pero los justos para pasar el día en una isla casi virgen.

La zona de arrecifes invita a otras atracciones como practicar snorkel (los peces de colores pasan muy cerca y la experiencia es asombrosa). O por 25 dólares subirse al una lancha con paredes y piso de acrílico transparente: a medida que avanza aguas adentro se pueden ver los peces y manta rayas nadando por el fondo del mar. Los guías dicen que alguna vez apareció hasta un tiburón gato.

4.- Scape Park

Hay que ir. Se tenga o no cierto vértigo en las atracciones en altura como la tirolesa, el Scape Park de Punta Cana es un imperdible. Por su cenote Hoyo Azul de aguas turquesas, por su trekking por los distintos senderos del parque y, sobre todo, por la oportunidad de conocer Cave Swim, un cenote escondido en una cueva a la que se ingresa con un casco de protección. Quince propuestas que combinan naturaleza, aventura y paisajes únicos en el exclusivo complejo Cap Cana.

Pero lo mejor es el circuito de tirolesas sobre la selva: cinco postas para recorrer el bosque desde el aire, con arneses y cuerdas bien sujetadas al cuerpo.

—¿Me sujeto de la cuerda? —Sí, de la cuerda... y de Dios, bromea el muchacho de seguridad mientras sonríe con sus dientes blanquísimos. Lo que sigue son veinte segundos de deslizamiento por el aire: veinte segundos eternos para los miedosos, veinte segundos de una vista panorámica única y una diversión garantizada para los más audaces. El último salto culmina en una piscina gigante, por lo cual se recomienda ir con zapatillas de agua o que se puedan mojar.

Para los que se animen a más el parque ofrece el "Superman", una tirolesa extrema donde se desliza boca abajo sujetado de torso y piernas. Nunca más cerca de jugar a ser superhéroe. También se puede optar por actividades adicionales como recorridos en buggies 4x4 o paseos en catamarán con snorkel.

Las pertenencias se pueden dejar en lockers ubicados en el ingreso del parque y la web del parque ofrece promociones por 116 dólares. Abre todos los días de 9 a 17, con traslados desde la zona de Bávaro (donde estás con complejos hoteleros all inclusive).

5.- Santo Domingo

Entre dos y dos horas y media tarda en combi de los all inclusive de Punta Cana a Santo Domingo. El viaje vale la pena: asomarse a la historia de la capital del país, que atesora monumentos que atestiguan las primacías del Nuevo Mundo.

La ciudad colonial se presenta como un destino que trasciende las típicas playas caribeñas. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, Santo Domingo conserva el legado de la primera urbe europea por estas tierras. En sus calles empedradas convergen la herencia española con la de los indios taínos.

Las visita a la catedral primada de América, el monumento, el parque Colón, la Calle de las Damas y las ruinas del hospital San Nicolás de Bari son algunos de sus atractivos. Por cinco dólares se puede hacer el circuito en bicicleta. Para el mediodía, los coquetos bares frente a la plaza España tienen su encanto. Un recomendado: la gastronomía del restaurante internacional Maraca.