El gobernador y su antecesor dan paso a una confrontación directa por el control de la narrativa provincial. Deudas, modelos gestión y responsabilidades
06:00 hs - Lunes 29 de Junio de 2026
Desde hace meses la sintonía entre Maximiliano Pullaro y Omar Perotti se dañó. El gobernador empujaba el vínculo con invitaciones a actos o a causas del interés de Santa Fe, pero en un momento no vio reciprocidad. Notaron que ni tenía el gesto político de mencionar al gobernador en las redes cuando lo invitaba a un acto. Pequeñeces al lado de lo que empieza a armarse con la llegada, prematura, de los aires preelectorales y la necesidad de confrontar.
"No se entiende por qué entregaron una provincia con déficit y por qué acumularon miles de millones en plazos fijos, y al final no había ni seguridad, ni clases como debía haber, ni obras, ni tampoco plazos fijos”. La frase, cruda, es del ministro de Economía, Pablo Olivares, y es en respuesta a la ofensiva de los últimos días del perottismo.
Al estar imposibilitado de responder los dardos que le llegan desde inicios de mayo de parte del pullarismo por tema seguridad, el sector de Perotti halló en las cuentas provinciales un terreno para pegarle. El ex gobernador necesita mostrarse opositor del oficialismo hacia adentro de un peronismo santafesino que se ladra todo el tiempo y que no termina de armar unidad.
Pullaro y Perotti
Por eso el diputado y exministro de Economía del perottismo, Walter Agosto, vio una ventana en los números en rojo que publicó el gobierno y se asomó después de meses lejos de la pública, modales que arrastra desde la época de ministro. Lo cierto es que hay déficit de casi $600.000 millones de enero a mayo.
El gobierno provincial acusó recibo y respondió que el déficit es un “rótulo”. “Si ese déficit fuese financiado por deuda flotante, es decir, pateando pagos, sería un problema. Pero acá tenés deuda por financiamiento de los 800 millones de dólares que gastamos en obras”, argumentaron y aclararon: “...deuda que fue debatida y aprobó la Legislatura hace un año”.
El bloque de Perotti votó en contra de aquella autorización. Agosto contraataca y pide la conformación de la comisión bicameral para el seguimiento del endeudamiento en cuestión. Quiere conocer cuándo ingresaron los dólares de la colocación de bonos, las condiciones de la operación que los convirtió a pesos y en qué proporción lo aplicaron a las obras.
Agosto alertó que el problema más grave será cuando tenga que pagar en “dos o tres años” ese monto. No cuestionó la inversión en sí, pero sí su escala y costo. "La provincia sí está en condiciones de poder tomar préstamo para hacer obra en una cantidad menor y con una tasa más acomodada".
Otra fuente del espacio recoge esto y pone de ejemplo "el endeudamiento de Perotti en apenas 100 millones de dólares para un destino específico: plan de conectividad”.
Neurosis
En el gobierno de Pullaro ven que las críticas tienen un anclaje en una “neurosis”. “Hace tres meses nos criticaban por ajustadores del gasto y ahora nos critican porque estamos en déficit porque gastamos demás. Es histeria”, soltaron en gobierno.
Lo cierto es que con el transcurso de estos dos años y medio de gestión empiezan a exponerse las diferencias de concepción de manejo del Estado. El pullarismo sostiene que para crecer hay que invertir y para invertir tomar financiamiento. Y si se endeuda, bueno, vale la pena. El perottismo era cauto, como se señaló antes, con el riesgo de quedarse corto. ¿Cuál es el punto de equilibrio?
En ese dilema, el ministro de Economía Olivares fue con el cuchillo hasta el hueso: “Respondían ‘no se puede’ mientras se juntaban 1544 víctimas de homicidio y 5841 heridos de armas de fuego en cuatro años, días de aprendizajes perdidos y tantas otras postergaciones”. Luego completa con la declaración que abre la nota sobre el déficit heredado sin soluciones.
Una espada del perottismo enumera obstáculos de la gestión: dos años de Covid, guerra en Ucrania, la peor sequía de los últimos 100 años, y oposición "piquetera" en la Legislatura. "Así y todo los salarios le ganaron a la inflación, las tarifas por debajo y hubo equilibrio fiscal".
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Se desprende algo interesante de analizar como contraste: no mencionan obras y seguridad, justamente lo que se arroga el pullarismo como logro.
Pero en cuanto a las obras, sueltan: “Les dejamos los bonos de la deuda de Nación, que ellos decían que eran papelitos mojados, y los reventaron apenas asumieron. Con eso financiaron la obra pública hasta el año pasado”.
Adelanto y fin
Agosto ejemplificó el estado deficitario de las cuentas santafesinas en el adelanto de coparticipación, con costo financiero, que le dio Nación a la provincia. Un fuente del perottismo califica como "ir de rodillas a pedir un adelanto a cambio de no rajar a Adorni".
Es tentador el razonamiento lineal pero hay otros. En primer término asoma un propósito financiero al tomar el adelanto, al margen de que le sirva para oxigenar las cuentas.
Incluso en el gobierno le suman un razonamiento algo rebuscado: a Nación solo se le puede cobrar las deudas si a su vez se le debe a ella. En rigor, Santa Fe va a cobrar las deudas compensando con los adelantos, llámese Caja de jubilaciones, Consenso Fiscal, o incluso a cuenta.
Hay un escenario consolidado en la política santafesina: pullarismo frente a perottismo. Se había dado en algún momento con baja intensidad, pese a haber algún tipo de acuerdo político subyacente. Era esperable que en algún momento se dispare el choque para que cada uno contraste y se posicione, aunque la sorpresa es que no es solo por tema de seguridad como quisiera el oficialismo.