La desobediencia de Bullrich a Milei y el mensaje de Pullaro a Macri

La jefa del bloque libertario en el Senado se volvió una pieza difícil de reemplazar y habilitó una rebelión de los aliados. El gobernador santafesino y el presidente del PRO avanzan en los términos y condiciones de una alternativa para 2027

06:00 hs - Domingo 07 de Junio de 2026

Pese a la incomodidad sobre qué hacer con la desaparición física de un ídolo popular parado en las antípodas ideológicas, la muerte del Indio Solari le dio a Javier Milei un respiro. Fue otra semana crítica en lo político, con el desafío abierto de Patricia Bullrich a la autoridad del presidente y una rebelión de aliados que le dieron al oficialismo otra derrota dura en el Congreso.

La postulación de María Verónica Michelli como jueza federal ilustra un modus operandi en el centro del poder. Milei se concentra en el mundo de los números y la batalla cultural y se desliga de la política hasta que es demasiado tarde.

En este caso, el presidente parece haberse dado cuenta de que propuso a la cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon una vez que el trámite ya había avanzado en el Senado.

Esa situación abre preguntas inquietantes: ¿sabe Milei lo que suscribe? ¿Dónde están quiénes deben custodiar la firma presidencial en temas tan sensibles como la cobertura de vacantes en el Poder Judicial?

En cualquier caso, Milei pidió una orden imposible: que los mismos senadores que habían avalado el pliego de Michelli ejecutaran una venganza a una candidata a jueza por su parentesco con un periodista que investiga casos de corrupción.

No sólo fue demasiado para los legisladores del PRO, el radicalismo y los bloques provinciales sino también para Bullrich. En los últimos meses, la jefa del bloque libertario en el Senado se mueve con autonomía respecto de la Casa Rosada.

Ya se había desmarcado cuando le pidió a Manuel Adorni que presente su declaración jurada. Y ahora volvió a despegarse en otro caso delicado sobre el funcionamiento institucional.

El dato es que entre la obediencia a Milei y las señales a su electorado Bullrich se inclinó por los votantes que la acompañaron en 2023 y en 2025. Muchos de ellos comparten el rumbo de la experiencia libertaria, pero les generan ruido las desprolijidades del gobierno.

La excandidata presidencial tiene la ventaja de que no está a tiro de decreto, ostenta mejores números de imagen que Milei y es la única con un capital político personal.

Aunque está por verse cuán ancha sería su base si decide competir por su cuenta, es cierto que está lejos de ser un apéndice de Milei. “Tengo votos propios”, dice en charlas reservadas.

Después de más de cinco décadas en política, Bullrich percibe que Milei atraviesa su momento más delicado ante la opinión pública y juega fuerte frente a la que podría ser su última oportunidad presidencial.

La foto con Karina Milei intentó transmitir una tregua. Sin embargo, entre quienes la conocen cuesta imaginar a Bullrich aceptando un lugar subordinado como la Vicepresidencia.

Pase lo que pase en 2027, el hecho de que Milei no aceptara la renuncia de Bullrich a la jefatura del bloque ratificó su dependencia de la exministra de Seguridad. Es más: se convirtió en una imprescindible. No al nivel de Karina y Santiago Caputo, cabezas de esquemas que acumulan resortes claves del Estado y el armado partidario, pero sí hacia fuera.

Más allá de los cargos, la Chacho Álvarez de Milei no es Victoria Villarruel sino Patricia Bullrich. Representa la coalición que hizo posible el triunfo libertario en el balotaje de 2023 y su salida aceleraría las especulaciones sobre un escenario post Milei.

Ruido político y proyectos en pugna

El desorden el gobierno derrama en el Congreso. Más allá de que los libertarios aprobaron prácticamente todos los pliegos judiciales, el dato es que peronistas, macristas, radicales y enviados de los gobernadores se unieron para aprobar el pliego de Michelli.

El gobierno vio cómo se armó una mayoría en su contra, un antecedente peligroso para las reformas que el oficialismo pretende apurar antes de que la política entre definitivamente en modo electoral.

La mala praxis política del gobierno genera dudas en el círculo rojo sobre la capacidad de Milei para consolidar el rumbo. Al mismo tiempo, el libertario propone a la Argentina como un experimento anarcocapitalista 2.0, con amplias facilidades y leyes a medida para los magnates tecnológicos.

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En paralelo, otros proyectos buscan moldear la Argentina de las próximas décadas. Agroactiva fue la vidriera de un sector agropecuario que disfruta una cosecha récord pero tiene márgenes ajustados por el alza de costos y pide previsibilidad, sobre todo con el esquema impositivo.

La muestra que se desarrolló entre el miércoles y el sábado en Armstrong congregó a actores que acompañan el trazo grueso del gobierno y tienen una aversión histórica al kirchnerismo, pero se sienten relegados material y simbólicamente por Milei.

Pullaro y un modelo de exportación

Maximiliano Pullaro aprovechó el vacío que dejó Milei y jugó fuerte. Lanzó una política muy agresiva de créditos para dinamizar la economía y presentó el modelo Santa Fe como una alternativa al peronismo y a La Libertad Avanza (LLA).

Detrás del modelo Santa Fe hay una hipótesis política. Pullaro cree que una parte importante del electorado que respaldó a Milei no se volvió libertaria sino que expresó un rechazo al kirchnerismo y al fracaso económico. Si ese diagnóstico es correcto, existe margen para construir una alternativa que combine disciplina fiscal, producción y gestión.

El gobernador tiene entre sus principales núcleos de apoyo una sociología productiva que nunca pudo traducir su influencia económica y política como principal proveedora de dólares en un proyecto de poder.

El desafío de los gobernadores es romper la balcanización. La disolución de las estructuras políticas nacionales y la propiedad de los recursos naturales que les dio a las provincias la Constitución de 1994 lleva a que los jefes territoriales prioricen el pago chico.

A eso se suma que la polarización entre La Libertad Avanza y el peronismo deja poco margen para una tercera vía. Aunque algunos se mueven para construirla.

Macri, en carrera

Ese es el caso de Mauricio Macri, quien el viernes hizo una visita relámpago pero intensa a Santa Fe y Paraná. “Está entusiasmado, y eso es mucho”, dice alguien que estuvo con el presidente del PRO.

Macri se reunió con Pullaro y su gabinete y el gobernador entrerriano, Rogelio Frigerio, quien fue su ministro del Interior. También se sumaron a las charlas dirigentes del PRO santafesino como Gisela Scaglia y Cristian Cunha y el titular del comité nacional de la UCR, Leonel Chiarella.

Todos coinciden con el rumbo general de Milei, pero advierten que la falta de gestión puede llevar a otra oportunidad desaprovechada y abrir la puerta a un regreso del peronismo.

“Estoy para construir y armar algo serio en 2027, el que tiene que decidir sos vos”, le dijo Pullaro a Macri.

La condición es que el armado tenga reglas claras y apunte a generar una alternativa. Nada de maniobras para después negociar en otros términos con Milei. Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires. “No nos usemos para otra cosa”, es el mensaje de Pullaro, quien gobierna una de las principales provincias del país y es un virtual presidente nacional de la UCR.

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Una pregunta es con quiénes. Por ejemplo, no está claro que incluso los gobernadores más cercanos se sumen. En las últimas elecciones, Frigerio se alió con La Libertad Avanza. “Está violeta por necesidad, pero él es amarillo y, a medida que esto se consolide, va a ser todavía más amarillo”, dicen en el PRO.

También está el caso de Martín Llaryora. A diferencia de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti, el actual gobernador cordobés está más cercano al esquema del PJ oficial. Y encima el PRO mediterráneo es opositor.

Más lejos parecen todavía los gobernadores peronistas del norte, que podrían favorecer a Milei con una candidatura que divida el voto justicialista. En ese marco, a quienes impulsan una especie de Unidos a nivel nacional no les vendría mal que se suspendan las Paso para tratar de meterse en el balotaje en un escenario de mayor atomización.

El tema es que en su última elección, las presidenciales de 2019, Macri sacó 40 puntos contra la fórmula que integraban Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Mucho cambió desde entonces: buena parte del electorado del PRO se fue a LLA y él tiene una imagen positiva de 22 por ciento y una valoración negativa del 69%, según la última encuesta de Atlas-Intel.

La pregunta es si está dispuesto a sacrificarse. Escépticos, algunos dirigentes santafesinos creen que con una elección de 15 puntos a nivel nacional podrían armar un bloque de 50 diputados y, con esa plataforma, apuntar a las presidenciales de 2031. En cualquier caso, quienes imaginan una alternativa a Milei tienen un plan. Lo que todavía no tienen es un candidato.