Imputan a un joven por los crímenes de dos adolescentes baleados "por error"
Eric Galliz y Valentín Solís, de 14 y 15 años, fueron acribillados con tiros dirigidos a un amigo que pretendía renunciar al narcomenudeo en la zona de Rouillón y Seguí

Martes 06 de Diciembre de 2022

Eric Galliz y Valentín Solís, los dos adolescentes de 14 y 15 años acribillados hace once días en una escalera del Fonavi de Rouillón y Seguí fueron asesinados por error. Los tiros que partieron de armas semiautomáticas estaban dirigidos a un tercer adolescente que sobrevivió al ataque, a quien intentaron eliminar porque pretendía dejar de dedicarse al narcomenudeo y sus atacantes lo acusaban de “soplón”. Así precisó ayer el móvil y el trasfondo del doble crimen el fiscal Adrián Spelta al imputar a Franco Daniel S. como uno de los autores de los disparos que les costaron la vida a dos jóvenes ajenos al conflicto.

El muchacho de 20 años fue imputado este lunes como coautor del doble crimen de Valentín y Eric, los chicos que la tarde del 24 de noviembre no tuvieron clases en la escuela secundaria Lola Mora por falta de agua y estaban sentados en las escalinatas de una torre de Sanguinetti al 5600 cuando aparecieron tres personas y les dispararon. Hubo dos detenidos por el caso que fueron apresados en allanamientos del 1º de diciembre.

Uno de ellos es un menor de 17 años que fue imputado la semana pasada en la Justicia de Menores y quedó detenido. El otro es Franco Daniel S., quien fue sometido a una audiencia imputativa ayer a la mañana en el Centro de Justicia Penal. Un tercer sospechoso se considera identificado pese a que “ hasta ahora tanto el menor como el mayor que declaró tratan de preservar su identidad”, dijo el fiscal de la Unidad de Homicidios.

En la instancia de este lunes Spelta imputó a S. como autor de dos homicidios calificados por el concurso premeditado de tres personas y agravados por el uso de arma de fuego, además de un tercer hecho que quedó en tentativa respecto del adolescente a quien iban dirigidos los disparos, cuya identidad se preserva para su protección. Esas figuras penales se penan con prisión perpetua. S. fue acusado además por la portación ilegal de un arma de guerra. La jueza Silvana Lamas González dispuso la prisión preventiva del joven por el plazo de 90 días.

“Del avance de la investigación surge que el ataque no era contra los jóvenes fallecidos, que eran ajenos a cualquier conflicto. Es a la víctima de la tentativa de homicidio a quien intentaban buscar y a la que dirigieron el ataque”, precisó el móvil de la balacera el fiscal en una conferencia de prensa que brindó al finalizar la audiencia.

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Según indicó, este muchacho al que buscaban había tenido vínculos con la venta al menudeo de estupefacienntes, se había querido apartar del negocio y sus antiguos socios no le perdonaron esa decisión. “Por eso lo trataban de soplón”, dijo el fiscal, y precisó que el calificativo que usaron al dispararle, según testigos, fue el de “sapo”. “Es por esto que dirigieron el ataque a este joven que lamentablemente estaba con dos amigos ajenos al conflicto que recibieron los disparos”, añadió.

El ataque fue alrededor de las 16 del jueves 24 de noviembre. Valentín Solís, de 14 años, y Eric Galliz, de 15, fueron emboscados en Sanguinetti al 5600, donde estaban tomando una gaseosa con otro chico de 15 años que logró ponerse a resguardo. A pie, los tres atacantes que llegaron sacaron armas semiautomáticas y realizaron varios disparos contra los tres amigos. Luego se fueron corriendo por calle Biedma y siguieron por el pasaje 1812, donde fueron captados por cámaras de vigilancia cuyo contenido se difundió ayer.

Valentín fue llevado por sus familiares al Hospital Carrasco, lo asistieron en la guardia y murió a los pocos minutos. Eric entró en estado crítico al Hospital Clemente Alvarez sin que los médicos pudieran hacer nada para salvarlo. En la escena del doble crimen se recolectaron 16 vainas servidas calibre 9 milímetros.

Imágenes cámaras de seguridad | Hecho de doble homicidio y tentativa, del 24/11/22 en Rosario

Conectados

Diecinueve horas antes, y a sólo 200 metros de allí, dos adolescentes habían sido atacados a balazos frente a la puerta de un comercio de bulevar Seguí al 5600. Desde un comienzo, el doble crimen fue investigado como una réplica de ese ataque del que fueron víctimas Valentina L., de 15 años y Santiago M., de 14, la noche del miércoles anterior cuando ambos estaban sentados sobre un cantero, a escasos 150 metros de la comisaría 19ª y a otro tanto del Polideportivo Municipal Deliot. Un punto rojo en el mapa de la violencia por el control territorial para la venta de drogas.

Los testigos contaron entonces que los chicos estaban sentados en un cantero y jugando a las cartas, a metros de un quiosco y una tienda de ropas. Y que nadie alcanzó a reaccionar cuando desde la mano de enfrente al menos dos sujetos a bordo de una moto empezaron a disparar con una pistola calibre 9 milímetros. Fueron al menos doce balazos. Valentina recibió un disparo que le atravesó la cara a la altura del paladar y le ocasionó una herida de gravedad por la cual tuvo que ser operada de urgencia. El chico, en tanto, recibió un tiro en un pie.

La investigación fiscal confirmó ahora que los dos ataques sucesivos estuvieron conectados entre sí y fueron cometidos por los mismos autores. “Hay datos que por el momento son preliminares que nos permiten vincular los dos hechos. Se trataría de los mismos autores materiales”, dijo Spelta, e indicó que las víctimas del atentado previo al doble crimen declararon y pudieron describir a los atacantes.

Asimismo, el fiscal dijo que estos dos casos están conectados con otro ataque a tiros al peluquero Jair Natanael R., quien fue baleado en su local de Campbell al 3000 en septiembre pasado. “Hay testigos que señalan que sería la misma persona”, dijo en relación al agresor, y remarcó que “los chicos de 14 y 15 años asesinados eran ajenos a estas conductas de venta al menudeo y a las intenciones de los agresores”.

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¿Qué vincula a todos estos casos? Si bien las pericias todavía no permiten asegurar que se haya usado en todos los hechos una misma arma, según Spelta “la vinculación viene por dichos de los testigos y las víctimas que han podido declarar”. Los testimonios recogidos por la investigación “hablan de un tal Dante, un transero del barrio que en tiene un lugar de venta de estupefacientes en un playón del barrio y mantiene un enfrentamiento con otras personas que habitan ahí”, dijo, aunque aclaró que esa línea “todavía es materia de investigación”.

"Lo que pasa acá es que ya nadie puede vender en el playón”, había dicho a este diario un joven del barrio, tras el doble crimen, en referencia al playón llamado Del Encuentro. En ese lugar, el 12 de octubre pasado fue asesinado Laureano Leonel Pena, de 16 años, por un tirador que le disparó luego de preguntarle: “¿Vos vendés?”. El chico respondió que sí y lo mató con tres balazos.

Uno de testimonios en los que Spelta basó su imputación a S. es del adolescente de 15 años al que buscaban los atacantes que por error mataron a Eric y a Valentín, quien según el fiscal rehusó por el momento adherir a un programa de protección de testigos aunque se le ofreció esa chance para su seguridad.

La filmación del escape

En tanto, la Fiscalía de Homicidios difundió ayer las imágenes de cámaras de la zona que captaron la huida de los tres agresores. Primero se ve aparecer corriendo y vestido con la camiseta de Barcelona a S., el joven de 20 años imputado por las dos muertes. Detrás de él aparecen el menor de edad imputado el viernes y un tercer joven que aún no fue detenido quienes parecen llevar armas en las manos, en un caso disimulada dentro una gorrita o trapo de color blanco.

Tras el doble crimen, la escuela Lola Mora cerró por duelo ante la muerte de sus alumnos ocurrida a unos cien metros de la institución y también por las heridas que había sufrido el día anterior Valentina, otra estudiante del colegio. Desde un primer momento, la mamá de Valentín dejó en claro que ni su hijo ni Eric estaban involucrados en algún conflicto.

“El era un chico muy bueno, no tenía nada que ver con los ajustes de cuentas ni con las drogas” ,dijo la mujer, y expresó que “no andaba en nada, él era un pibe bueno y muy respetuoso. Iba a la escuela, venía a mi casa y lo mataron como a un animal”.