Martes 14 de Noviembre de 2023
Luego del asesinato de Lorena Itatí Vega, la mujer de 42 años baleada el domingo al atardecer en su casa de Juan B. Justo al 8600, vecinos de barrio Stella Maris alegaron estar en medio de un conflicto que no terminaría con ese homicidio. Así como tampoco había comenzado con el crimen anterior, el de Sofía Archilasqui, de 29 años, ocurrido días atrás y a pocas cuadras de distancia. Con esa antesala, este lunes por la noche la violencia continuó cuando en la misma zona fue asesinado Marcelo Alejandro Padial, un vecino de 58 años a quien acribillaron a una cuadra de su casa cuando estaba dentro de su camioneta. Casi en paralelo, a pocos metros de allí, el ministro de Seguridad Claudio Brilloni hablaba con los medios de comunicación y enmarcaba estos crímenes en "disputas de bandas dedicadas al narcomenudeo".
Pero hay un factor a tener en cuenta y que es un punto en común que tienen tres víctimas fatales del estallido que se vive en este barrio del noroeste de Rosario. Ninguno de los tres tenía un vínculo con alguna investigación que los ligara a los posibles conflictos de fondo. Sin embargo, en al menos dos casos sí aparecen algunas broncas relacionadas a sus familiares, en un contexto donde eso puede ser suficiente para estar en peligro.
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En ese marco, se explican no solo las evasivas de los familiares de las víctimas al momento de ahondar en los trasfondos posibles, sino también el temor de los vecinos. El lunes por la mañana, el miedo y el silencio cubrían el barrio tras el asesinato de Lorena Itatí Vega, ocurrido la tarde del domingo. La tensión se expandió a varias cuadras a la redonda, incluso hasta el Centro de Salud Ceferino Namuncurá de José Ingenieros al 8500. Se trata de una de las pocas instituciones estatales del barrio, que por no tener garantizada la seguridad para los vecinos y los trabajadores atraviesa desde el viernes aperturas y cierres intermitentes.
Acribillado en su camioneta
Con todo ese contexto, luego del crimen de Lorena Vega en el barrio se palpitaba que algo más podía llegar a pasar. No hizo falta demasiada destreza para suponerlo: bastaba con tener en cuenta la seguidilla de balaceras que ocurrieron entre los dos primeros homicidios. Este lunes por la noche, sicarios mataron a balazos a Marcelo Alejandro Padial.
El hombre de 58 años, que vivía en Juan B. Justo al 8200, fue hallado con disparos de arma de fuego dentro de su Ford Ranger a una cuadra de su casa, por la misma calle pero al 8100. Según una versión preliminar, la víctima conducía cuando desde una moto se le pusieron a la par y dispararon en su dirección, provocando que perdiera el control del vehículo, que terminó despistado. Cuando la policía llegó al lugar se encontró con Padial ya muerto por varias heridas de bala.
En la escena del crimen los peritos encontraron 4 vainas servidas y buscaron cámaras de vigilancia que puedan aportar información para la investigación que quedó a cargo de la fiscal Gisela Paolicelli. Sobre la víctima apenas se supo que se dedicaba a realizar trabajos de herrería que publicaba en su cuenta de Facebook y que no tenía ningún tipo de antecedentes.
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En el momento en que comenzaba a trascender el asesinato de Padial, a un kilómetro de distancia el ministro de Seguridad de la provincia, Claudio Brilloni, dialogaba con la prensa en inmediaciones del Centro de Salud Ceferino Namuncurá. La institución había vuelto a abrir el lunes por la mañana luego de que se acordara la permanencia de un móvil policial para custodiar el lugar y patrullar la zona, pero tras el crimen ocurrido a la noche volvió a cerrar. Brilloni explicó que los dos homicidios anteriores se enmarcaban en "bandas dedicadas al narcomenudeo y la lucha por el liderazgo y el dominio territorial".
Un conflicto que se "mudó" de barrio
El rebrote de la violencia en el barrio Stella Maris puede tener como hecho más resonante el asesinato de Sofía Archilasqui. Fuentes barriales atribuyeron el homicidio a un grupo de pibes dedicado al narcomenudeo que se hace llamar "La Banda de Los Menores" y que también apareció tras el crimen de Ángel Acuña, el 13 de septiembre, en el mismo barrio. Es una hipótesis que encuentra respaldo en las investigaciones judiciales de estos hechos. Así como también tiene asidero el rumor de que hay policías que los protegen: el agente Fernando Molina, que trabajaba en la subcomisaría 21, fue imputado en septiembre por recibir dinero de parte de transeros de esa banda.
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Pero en el barrio Stella Maris insisten en que lo que sucede no se limita a las andanzas de Los Menores, sobre quienes no se conoce con certeza a qué estructura superior responden. Los ligan a Matías G., un nombre que en julio pasado tras una balacera a una subcomisaría apareció en un cartel amenazante dirigido a él y personas ligadas a Los Monos como Leandro Vilches, Pablo Nicolás Camino y Rodolfo "Eri" Masini. Con ese contexto, hay fuentes que incluyen otros conflictos a tener en cuenta como parte de una misma trama y tiene que ver con el desplazamiento hacia ese barrio de otro grupo dedicado al narcomenudeo.
Se trata de un desprendimiento del clan Villalba, que supo tener base en el barrio Gráfico pero quedó atravesado por una seguidilla de homicidios tras un allanamiento resonante ocurrido en 2021. La madrugada del 9 septiembre de ese año, en un procedimiento realizado por la policía bonaerense y encabezado por el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, se secuestraron 12 kilos de cocaína y fueron detenidos los hermanos Julio y Gonzalo Villalba.
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Luego de ese desmantelamiento parcial, lo que quedó a los Villalba fue una deuda que los metió de lleno en un conflicto con su presunto proveedor: Julio Andrés "Peruano" Rodríguez Granthon, que está preso en la cárcel federal de Marcos Paz y en estos días está siendo juzgado por narcotráfico. Tras ese golpe, hubo al menos cuatro integrantes de la familia asesinados. Martín Villalba, que tenía 35 años y se movía en silla de ruedas, ejecutado en marzo de 2022, en el barrio Gráfico. Marlén Villalba, de 15 años, y su madre Carmen, de 53, acribilladas en la misma zona en junio de ese año. Finalmente, Jeremías Villalba, de 21 años, a quien mataron en febrero pasado también en la zona oeste.
Lo que continuó a esa serie de asesinatos fue el desplazamiento de la familia Villalba y sus parientes a otras zonas de Rosario. Algunos de ellos se instalaron en el barrio Stella Maris, por sus vínculos con familiares de Sofía Archilasqui, en la cuadra de Maradona 800 bis. En esa relación aparece uno de los contextos posibles de su asesinato: el antiguo conflicto de los Villalba o bien a una disputa con otro grupo con actividad en la zona, marco por el cual se pone el foco sobre los autodenominados Los Menores.