Delincuentes entraron al lugar durante el fin de semana largo y se llevaron una computadora y equipos de sonido. Los padres lanzaron una movida solidaria
13:44 hs - Sábado 04 de Abril de 2026
Un grupo de delincuentes ingresó este fin de semana en el jardín maternal y de infantes Mi Casita del barrio Tablada en la zona sur de Rosario. Lo hicieron sin que nadie pueda detectarlos. Destrozaron puertas y todo lo que estaba a su alcance. Faltaba una computadora, un proyector de imágenes y equipos de sonido.
“Estuvieron mucho tiempo, se tomaron una gaseosa y una torta que teníamos”, relató Cristina Ibarra, titular del establecimiento. Al enterarse del hecho, los padres de los pequeños que asisten al lugar impulsaron una campaña solidaria, además ayudaron a resguardar la vivienda.
En diálogo con La Capital, la dueña del jardín intentó reconstruir el hecho. El miércoles por la tarde cerraron las puertas y comenzaba un nuevo fin de semana para su familia con las Pascuas por delante. Su hija Denise es maestra jardinera y directora del lugar, de modo que era habitual que los fines de semana, toda la familia fuera para ordenar todo lo que deja el día a día de la institución educativa que contiene a 35 chicos de hasta 4 años y trabaja de lunes a viernes de 8 a 17.
Este viernes no fue la excepción. “Por lo general, vengo todos los fines de semana a ordenar. Ayer teníamos intenciones de pintar, de arreglar algunas cosas y vinimos con mis dos hijos. Pero llegamos y vimos una tarima apoyada contra la pared y una manguera nuestra en el piso. Ahí ya nos dimos cuenta de que usaron la tarima como escalera y entraron por el techo”, contó Ibarra. El lamento también se generó porque en las paredes dejaron marcas de barro que arruinaron un trabajo de pintura reciente sobre el frente del inmueble.
“Cuando entramos teníamos todo abierto, todo desparramado. Puertas y cerraduras rotas. Llegaron hasta la cocina y tuvieron tiempo de tomar gaseosa y comer torta”, dijo Ibarra. El peor golpe para el jardín fue la pérdida de los dispositivos electrónicos: “Lo más grave fue la notebook, eso nos mató porque la usábamos todos los días. También los parlantes, uno grande 1.20 metros y el proyecto de imágenes”.
Además de esos elementos, en el jardín faltaron cepillos, útiles escolares, herramientas y hasta el botiquín de primeros auxilios, cargadores de celular, zapatillas eléctricas, perfumes y linternas. “Arrasaron con todo”, señaló Ibarra y agregó que dejaron bolsas de consorcio llenas que no se pudieron llevar o que estaban preparadas por si volvían.
Al enterarse del robo, las familias de los pequeños que asisten al lugar comenzaron una campaña solidaria. También difundieron el hecho. El objetivo es poder alcanzar o estar más cerca de recuperar los elementos que los ladrones se llevaron. “Hoy queremos pedirles una mano. Se llevaron materiales muy importantes. Es un espacio que con mucho amor contiene, enseña y acompaña a nuestros hijos y hoy nos necesita”, reza el mensaje con los datos de Cristina para poder colaborar.
El robo al jardín en zona sur
El viernes por la mañana, Cristina y su familia advirtieron que el jardín de calle Garay al 400 estaba destruido y había sido violentado. El lugar donde reciben a más de 30 niños y niñas y trabajan unas seis maestras parecía otro. Las paredes llenas de colores quedaron apagadas por el desorden.
Según la familia que lleva adelante Mi Casita, los ladrones ingresaron en la madrugada del viernes. Los vecinos no escucharon nada, pero aseguraron que no estaba la tarima el jueves. Además, apuntaron a grupos sospechosos que merodearon la zona esa misma noche.
Al no tener cámaras ni alarmas, el lugar fue propicio para el ingreso de los ladrones y un cimbronazo para la familia de Ibarra. “La remamos en dulce de leche para poder mantenerlo en pie. Nos encargamos de todo con la cuota de los nenes para tener todo legal”, contó la titular del establecimiento educativo que hace tres años se hicieron cargo del jardín que lleva más de tres décadas en la zona.
Mi Casita abrirá el lunes para recibir a los pequeños que pasan entre juegos, risas y aprendizajes sus días. “Con lo que tenemos”, aseguró Ibarra y agradeció a los padres que se acercaron a colaborar para reparar las aberturas.