Jueves 08 de Julio de 2021
Cerca de las 20 de este miércoles una casa de barrio Ludueña recibió varios impactos de bala de parte personas que dispararon desde un auto. La familia afectada contó que días atrás habían sido amenazados por gente que los acusa de vender drogas. Un mensaje firmado por "La Mafia" fue la antesala de los tiros que -por fortuna- no terminaron con heridos.
Stella Maris vive con sus hijos Franco, de 29 años, y Gabriel, de 27, en una casa de Felipe Moré casi en el cruce con Casilda, barrio Ludueña. Ella es costurera y los chicos tienen dos negocios de servicio técnico de celulares, uno de ellos en la misma casa. Dicen que por haberse comprado un auto y una moto alguien -no saben quién- sacó la conclusión de que se estarían dedicando a la venta de drogas. Entonces recibieron los mensajes que les sugería arreglar un pago si querían seguir trabajando. Esa fue la antesala de la balacera que los sorprendió la noche del miércoles.
>>Leer más: Balearon una casa en barrio Ludueña donde habían dejado una amenaza la semana pasada
Firma "La Mafia"
"Paco, Gallego. Comunicate con este número. Hasta mañana tenés tiempo. La Mafia", dice el mensaje que una persona dejó el lunes a las 19.30 en la mano del empleado del local que la familia atiende por una ventana de la casa. Paco y Gallego son Franco y Gabriel. Después recibieron un mensaje por WhatsApp en el que decía que si querían seguir vendiendo drogas tenían que arreglar un pago.
Dos días después llegaron los tiros. Cerca de las 20 del miércoles Franco había salido y escuchó los estruendos. De inmediato lo relacionó con la amenaza recibida, corrió a su casa y constató que efectivamente los balazos habían sido para ellos. Varias marcas de disparos quedaron en la fachada, uno de ellos atravesó el marco de la puerta de algarrobo e ingresó a la casa. La policía encontró en el lugar seis vainas servidas.
>>Leer más: Dos balaceras, fuego y una amenaza de muerte atemorizan a una familia de zona sur
"Por suerte tiraron desde el costado porque si tiraban de frente no la contábamos", dijo Stella Maris a este diario. Ella en ese momento estaba con la novia de uno de sus hijos aprontándose a cocinar unas milanesas y ante los disparos tuvieron que tirarse al piso.
Aseguran que no tienen idea de quién pudo estar detrás de las amenazas y el ataque a balazos. Sí sospechan los motivos: dicen que les va bien en el trabajo, que pudieron cambiar los autos y que entonces alguien sacó la conclusión de que tal progreso respondería al crecimiento económico por la venta de drogas. La denuncia deberá continuar en una investigación que podrá dilucidar quién se dedica a la venta de drogas y a amenazar a supuestas competencias, o en todo caso quién cobra coimas para permitir que otros vendan.
"Se están confundiendo"
En diálogo con este diario Franco dice que ellos son una familia de trabajo y que se pone a disposición de la Fiscalía para que, en caso de que sea necesario, los investiguen para que quede claro que no tienen nada que ver con la venta de drogas. Dice que su hermano se compró un Volkswagen Vento cuando lo echaron del supermercado Coto y que él cambió su Peugeot 307 por una moto Honda CBR de 600 centímetros cúbicos de cilindrada.
>>Leer más: La mafia ganó otra vez: Una familia con tres niños tuvo que dejar su casa en Monte Flores al 7100
Esta última compra fue el domingo y en la familia creen que fue lo que desembocó en en el problema. "La CBR vale lo mismo que el 307. Si me decís que es una moto nueva bueno podés pensar que es mucha plata, pero es un modelo viejo, 1994", justificó Franco. Luego describió su trabajo de servicio técnico y que por ser éste un rubro con mucha demanda les va bien en los dos locales. "Me genera buen ingreso. Yo no salgo, no tengo vicios. A dónde se va a ir la plata, en algún lado la tengo que poner", explicó.
En los mensajes que llegaron por WhatsApp les dijeron que si querían seguir vendiendo tenían que empezar a pagar. "No sé por qué sacan esas conclusiones. Les dijimos que se están confundiendo, que laburamos de toda la vida, que van a arruinar a una familia que no tiene nada que ver", agregó el joven. Por estos días tienen custodia policial, mientras esperan que el conflicto se solucione.