Jueves 11 de Agosto de 2022
Un taxista de 36 años quedó preso tras ser imputado por participar de una extorsión que incluyó ataques a balazos contra dos viviendas de la zona sur. Para la Fiscalía fue quien brindó información de la víctima, con quien había trabajado. Las intimidaciones las realizaba un hombre que está detenido en la cárcel de Coronda con prisión preventiva, acusado de haber instigado el asesinato de Nicolás "Fino" Ocampo, hombre cercano a Esteban Lindo Alvarado acribillado en abril de 2021.
Cerca de las 3 del domingo pasado, agentes de la Gendarmería que patrullaban la zona de Garibaldi y Grandoli se acercaron a un taxi que estaba estacionado y en el cual había un hombre dormido. Cuando los gendarmes le preguntaron si estaba bien, esta persona dijo que sí y que solo se había quedado dormido, pero cuando lo identificaron supieron que tenía un pedido de captura vigente desde el 26 de mayo. Se trata de Iván Bojanich, de 36 años, quien para entonces figuraba en una investigación del fiscal Pablo Socca como quien había habilitado información a un hombre detenido en Coronda para que extorsionara al dueño del taxi con el cual había trabajado tiempo atrás.
"Dame 3 millones. Sabemos todo de tu familia. Pedíselos a tu cuñado". Ese fue el mensaje que el 25 de enero pasado le llegó por WhatsApp a un trabajador de una empresa de repuestos automotor de la zona sur de Rosario. A ese pedido le continuaron otros mensajes que daban cuenta de que los extorsionadores tenían mucha información sobre la víctima. Quien enviaba esas amenazas, lo que hacía desde al menos tres líneas de teléfono, fue Fabio Giménez. Se trata de un hombre que está preso en Coronda acusado de instigar el asesinato de "Fino" Ocampo y que en el último año acumuló una serie de acusaciones por otros hechos extorsivos.
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Giménez ya había sido imputado en esta causa junto a su pareja, Samanta Vilches, detenida en mayo pasado cuando iba de visita a la cárcel de Coronda y luego acusada de ser quién recababa la información de la víctima y de su núcleo familiar. Según el fiscal Socca, la mujer conseguía la por su vínculo con Bojanich, quien era su vecino y tiempo atrás había trabajado en un taxi que es propiedad de la persona extorsionada. Bojanich fue imputado por extorsión agravada por uso de arma de fuego en grado de tentativa y la jueza Valeria Pedrana ordenó su prisión preventiva por el plazo de ley.
Mensajes y tiros
Aquellas primeras amenazas, según consta en la investigación, fueron ignoradas por la víctima. Pero ese mismo día, en horas de la tarde, dos hombres a bordo de una moto llegaron a una casa de Avenida del Rosario al 2600 y efectuaron cinco disparos contra el frente. En esa vivienda vive el cuñado de la víctima de las extorsiones, a su vez dueño de la empresa de repuestos automotor.
El hecho fue denunciado al 911, por lo cual minutos después llegaron al lugar efectivos de la Policía Comunitaria a quienes el dueño de la casa les contó que estaba con su pareja y su hijo cuando escucharon los disparos. Por fortuna nadie resultó herido y solo quedaron los agujeros estampados en el portón de la vivienda. En la misma denuncia las víctimas del ataque contaron de las amenazas que su familiar había sufrido por la mañana.
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Minutos después del ataque llegaron más mensajes. "Ahora están yendo a otra casa a tirar. Atendé y hablamos bien. Ya sé que metiste a la policía", fueron los primeros mensajes a los que les siguió la captura de pantalla de un portal digital de noticias que daba la primicia de la balacera. En los mensajes siguientes, Gimenez siguió exigiendo dinero, pero buscó llegar a un acuerdo por un monto menor. "Hablemos bien y arreglemos o cambio de número y te hago pegar a uno de los tuyos. Dame un palo y cerramos trato", le dijo a la víctima. Ante la ausencia de respuestas continuaron las amenazas: "La concha de tu madre ahora fijate donde hago tirar hijo de puta. Vas a hacer asustar a tus hijos, atendé".
Cinco días después, el 30 de enero a las 20.30, dos personas en moto llegaron a una casa de Biedma al 2500, donde vive la víctima de las amenazas, y dispararon varias veces contra la fachada de la vivienda. Antes del ataque, según consta en la información recabada por el fiscal, Gimenez había enviado más mensajes avisando que concretaría la balacera. "Ahí mando a recagar a tiros y te voy a enseñar que la palabra se cumple", decía una de las amenazas.