Miércoles 16 de Agosto de 2023
Para el hampa rosarino “La Mafilia” es mucho más que el nombre que utilizó el cantante de cumbia 420 L-Gante para definir a su banda y su gente. En Rosario, La Mafilia es un sello ligado a Leandro “Gordo” Vilches, condenado como integrante de la banda de Los Monos, para dejar a manera de marca de agua su firma en el mundo narcocriminal de la ciudad. La conducción del grupo criminal -a la que se le pueden sumar Pablo Nicolás Camino y Rodolfo Héctor “Eri” Masini- está detenida en la prisión federal de Rawson y en las últimas horas, efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) realizaron cinco allanamientos en los barrios Empalme Graneros y Ludueña en los que detuvieron a siete personas como integrantes de la banda y en las próximas horas serán indagadas en los Tribunales Federales.
Las detenciones se produjeron en el marco de allanamientos gestionados por la fiscal federal Adriana Saccone y ordenados por el juez Marcelo Bailaque. Los apresados se suman a otros siete, entre ellos el Gordo Vilches, que un mes atrás fueron acusados por los fiscales provinciales Georgina Pairola y Matías Edery como integrantes de una asociación ilícita dispuesta a “organizar recursos tanto humanos como materiales con el fin de ampliar su dominio y poder territorial y la disposición de negocios ilícitos principalmente en la zona oeste de Rosario”. En pocas palabras, disputar negocios ilegales y correr a organizaciones antagónicas.
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Un nombre clave en la investigación que puso contra las cuerdas a La Mafilia es el de Daiana Becerra, una mujer de 30 años que fue ilevantadar en inmediaciones de su domicilio de Ghandi al 7000, en Fisherton Industrial, y llevada en un remís hasta Rueda al 3900 donde la ejecutaron la madrugada del lunes 10 de julio pasado. La mujer era pareja de Jorge Damián “Porteño” Camargo, asesinado cuando emparchaba una bicicleta frente a su casa de Einstein al 7200 la tarde del martes 18 de abril.
Tras su muerte, Camargo fue descripto por investigadores policiales como un sicario al servicio de La Mafilia y después de su crimen, a Becerra la Justicia provincial le secuestró un teléfono celular que operó como una especie de caja de Pandora para la banda que tiene al Gordo Vilches como referencia. De ese aparato surgieron evidencias que le sirvieron a los fiscales provinciales elementos para articular la acusación sobre siete integrantes de la gavilla.
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Con ese telón de fondo, la fiscal Saccone gestionó allanamientos sobre cinco domicilios señalados como puntos de venta de drogas ubicados en José Ingenieros al 2700 y al 6600; Ghandi al 7000; pasaje sin nombre entre Cullen y Campbell al 1400 bis; y un punto de venta de drogas de Cullen al 1400 bis que según la acusación en el fuero provincial también funcionaba como aguantadero de gente y armas.
En esos domicilios fueron detenidos Xiomara L., de 20 años; Jésica Noelia F., de 24; Luis Alberto F., de 24; Federico Ramón C., de 27; Noelia Ramona L., de 39; Milton Nahuel B., de 28 y Tomás Leonel A., de 40 años. En total fueron incautadas 1.047 bochitas de cocaína, 15 bochones de la misma sustancia, una balanza de precisión, una caja de seguridad, precintos plásticos, una docena de celulares, 70 mil pesos y 400 dólares.
Investigadores consultados confiaron que esta investigación estaba en marcha antes de que Becerra fuera asesinada, pero su ejecución y las detenciones ordenadas por la Justicia provincial marcaron una “reconfiguración” en la banda.
Ejecuciones
El 11 de julio pasado, un día después de que Daiana Becerra fuera ejecutada, en el Centro de Justicia Penal (CJP) siete integrantes de La Mafilia fueron imputados por los fiscales Pairola y Edery. Además del Gordo Vilches, fueron acusados Juan Antonio “Codito” Trinidad Gómez, Cintia Romina “Nina” Fernández y Alexis Oscar Romero como organizadores de la asociación ilícita; y Cristian Matías Bordón, Osmar Agustín “Hormiga” Benítez y Alexis “Chupetito” Fernández como miembros de la organización.
Según se ventiló en la audiencia oral y pública, buena parte de la evidencia contra La Mafilia surgió de otro asesinato, ocurrido dos semanas después del crimen de Camargo. La víctima de ese hecho fue Micaela Soledad Gómez, de 28 años, ejecutada con un balazo en la cabeza en la misma cuadra donde habían matado al Porteño, un homicidio por error generado como venganza por el asesinato de ese hombre. El sicario debía matar a una amiga de Gómez que habría apuntado al Porteño para que lo ejecutaran, pero erró el blanco.
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Por ese homicidio fue imputado el 13 de junio Osmar “Hormiga” Benítez, ahora también acusado como parte de la asociación ilícita. Tras este crimen se ordenó el secuestró del celular de Becerra y en ese aparato se hallaron conversaciones e imágenes que ventilaron detalles de la organización ahora imputada y parcialmente desarticulada.
Organigrama
Pariola y Edery acusaron al Gordo Vilches como jefe de la organización, rol que ejercía (¿o ejerece?) desde la cárcel federal de Rawson, destacando que la mayoría de las órdenes que impartía eran a través de comunicaciones telefónicas. Balaceras, homicidios, robos, secuestros y extorsiones integran, según la acusación, el amplio abanico de delitos que Vilches dictaba esde la prisión.
Como organizadores, los fiscales ubicaron a tres personas. Codito Trinidad Gómez se ocupaba de comunicarse por celular con quienes ejecutaban en las calles las órdenes que bajaba Vilches y todos esos itrabajosr se pagaban si se presentaba constancia mediante videos enviados por celular. Además, a Codito lo acusaron de haber ordenado el crimen de Micaela Gómez por el cual Hormiga Benítez fue acusado como autor. Trinidad Gómez también se ocupaba de pasarle a Nina Fernández órdenes respecto a la administración de un punto de venta de drogas así como proveer armas de fuego y estupefacientes al grupo. Los investigadores indicaron que el búnker que administraba Nina estaba ubicado en Cullen al 1400 bis, donde tenía bajo sus órdenes a dos personas que fueron identificadas pero no detenidas en la causa provincial. Codito y Nina fueron apresados el 3 de julio pasado.
Otro de los organizadores para la acusación es Blanco Romero, detenido el 6 de mayo luego de una tentativa de robo. Para los fiscales este hombre hablaba directamente con el Gordo Vilches, se ocupaba de ejecutar hechos violentos pero también de encargarlos a otros tiratiros, así como solía conseguir vehículos robados o armas de fuego.
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Un escalón por debajo en el organigrama de La Mafilia, según los fiscales provinciales, se encontraba Hormiga Benítez quien, además de haber sido acusado por el crimen de Micaela Gómez afrontó la imputación por ser miembro de la banda y fue acusado como quien cometió ataques violentos y realizó trabajos de inteligencia para señalar viviendas o personas que eran del interés de sus superiores. También como miembros fueron imputados Chupetito Fernández y Cristian Bordón, señalados como quienes hacían trabajos de logística y perpetraban ataques.
También se los acusó por un ataque a balazos contra Omar B., el 23 de mayo alrededor de las 20 en Alberdi al 1400 de Pérez (Hormiga Benítez y Blanco Romero); una balacera contra un hombre en las inmediaciones de la Parroquia Santa Rita, de pasaje Puelche y Casilda, ocurrido el 31 de mayo (Codito Trinidad Gómez); y el haber instigado el ataque a balazos que terminó con el homicidio de Micaela Gómez el 3 de mayo (Codito Trinidad Gómez).