Policiales

La Corte nacional confirmó la pena para el asesino de Daniela Spárvoli

Juan Pablo Carrascal cumplirá prisión perpetua por violar y matar a la maestra de Carcarañá. El homicidio fue en un camino rural cerca de Cañada de Gómez en 2003. El caso está cerrado.

Viernes 20 de Julio de 2012

La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó en modo definitivo la condena a prisión perpetua de Juan Pablo Carrascal por la violación, robo y asesinato de la docente Daniela Cintia Spárvoli, hecho cometido el 14 de mayo de 2003 en cercanías de Cañada de Gómez.

El máximo tribunal rechazó el último recurso de apelación pendiente en el caso presentado por la defensa de Carrascal por el homicidio de la docente, que vivía en Carcarañá y fue atacada cuando regresaba de dar clases en una escuela rural de la localidad de Villa Eloísa.

El fallo ratifica también la condena contra Carrascal a indemnizar con 400 mil pesos a la madre de la joven, Marta Ferreyra, y al marido por "daño emergente y daño moral". La decisión que avaló la sentencia llevó las firmas de los jueces Elena Highton de Nolasco, Enrique Petracchi, Raúl Zaffaroni y Juan Carlos Maqueda.

Largo proceso. La docente Daniela Spárvoli tenía 27 años y trabajaba en una escuela de Villa Eloísa. Habitualmente la muchacha hacía dedo para retornar a su casa en Carcarañá, donde vivía con su pareja.

Carrascal fue condenado a prisión perpetua en mayo de 2008 y, en octubre de 2009, el fallo fue ratificado por la Sala I de la Cámara Penal que integraban Ernesto Pangia, Otto Crippa García y Rubén Jukic.

Sin embargo, los abogados Guillermo Muratti y José Alcácer, defensores de Carrascal, sostuvieron que ese dictamen "avalaba una instrucción desastrosa y plagada de irregularidades" ya que su cliente fue llevado a proceso "en base a dos informes de inteligencia falsos".

Se referían a un viaje que el día del hecho Carrascal había realizado a Cañada de Gómez y la declaración de una joven que dijo que el acusado la había llevado al mismo lugar donde mataron a la maestra y había intentado violarla.

No obstante, en todas las instancias procesales, para la Justicia quedó claro que Carrascal había levantado en su Renault Express azul a Spárvoli cuando ésta hacía dedo para volver a su casa de Carcarañá desde la escuela rural de Villa Eloísa donde dictaba clases; y que el análisis de ADN surgido del hisopado vaginal hecho a la víctima coincidía totalmente con el código genético del muchacho, algo que los defensores pusieron en duda por "el irregular y contradictorio accionar médico científico". Esas dos pruebas, sin embargo, resultaron fundamentales a la hora de ratificar el fallo a perpetua.

La Corte provincial. Los jueces de la Corte de Santa Fe entendieron que no hubo arbitrariedades ni errores en el fallo y rechazaron el pedido de los defensores del acusado al sostener que "no se ha podido demostrar que las apreciaciones efectuadas por la Cámara encuadren en alguna hipótesis de arbitrariedad" ni que lo dicho por la defensa tuviera "entidad suficiente para abrir una instancia de excepcionalidad para enmendar posibles errores o soluciones opinables".

El señalado. Carrascal tiene hoy 32 años. Cuando ocurrió el crimen vivía en Las Parejas, trabajaba como mecánico en una metalúrgica y estaba en pareja con la hija del dueño de esa empresa.

La primera sospecha en su contra fue por el vehículo: en esa época manejaba un Renault Express azul como el que describieron los testigos del caso.

Además, había estado sospechado del intento de violación de otra chica, ocurrido en 1999, también en Moreno y ruta 9 de Cañada de Gómez.

Intuir y huir. En diciembre de 2005 la jueza de Instrucción Ana María Bardone ordenó que siete personas se realizaran los exámenes de ADN. Entre ellos estaba Carrascal.

La prueba fue contundente: arrojó un ciento por ciento de coincidencia entre su patrón genético y la muestra de semen hallada en el cuerpo de Daniela. Pero cuando la jueza ordenó su detención, estaba prófugo.

Según dijo luego Carrascal en su detallada confesión, sabía que esa prueba iba a involucrarlo y por eso en agosto de 2006 decidió escapar. Con una escopeta le sustrajo 3.500 pesos a un ex empleador suyo y la esposa en un robo a mano armada a su domicilio. Con ese dinero viajó a la localidad mendocina de General Alvear, donde un mes después lo ubicó la policía a partir de escuchas telefónicas.

La madre de Spárvoli, Marta Ferreyra, siempre sostuvo que hubo una segunda persona con Carrascal en la escena homicida. El juez de Sentencia Julio García, que impuso la primera condena, no lo descartó. Pero jamás pudo probarse tal cosa ni mucho menos asignarle un nombre.

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