El cabo Fabricio Cortez afronta un pedido de 12 años de prisión por el crimen de Marcelo Flores, a quien baleó en el cuello en Baigorria al 1500
19:37 hs - Lunes 27 de Julio de 2026
Un cabo de Gendarmería Nacional comenzó a ser juzgado por el crimen de Marcelo Alejandro Flores, a quien baleó en el cuello en abril de 2023 cuando la víctima y un acompañante, con quien solían recolectar cartones y sobras de alimentos en la zona norte de Rosario, intentaron robar un cable. El empleado de la fuerza nacional llegó ayer a juicio acusado de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La acusación solicitó una pena de 12 años de prisión.
El debate por el crimen de Flores, quien tenía 31 años y cuya familia realizó reclamos para el esclarecimiento del caso, comenzó ayer en la sala 9 del Centro de Justicia Penal ante los jueces Facundo Becerra, Paula Alvarez y Valeria Pedrana. El fiscal del caso es Alejandro Ferlazzo, quien le atribuye a Fabricio Manuel Cortez el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
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El crimen ocurrió el miércoles 5 de abril de 2023 alrededor de las 20.20, cuando la mayoría de los negocios de la zona de Baigorria al 1500 habían cerrado. La investigación pudo reconstruir que Flores se encontraba junto a un acompañante recolectando cartones por el barrio y sobras de alimentos que habitualmente les daban en los negocios de la zona.
Un cable cortado
Al llegar a calle Medrano al 2300, cerca del cruce con Baigorria, intentaron desprender un cable del tendido eléctrico que se encontraba cortado, con fines de robo. La situación fue advertida por Cortez, quien era empleado de Gendarmería Nacional Argentina asignado a la sección vial de Carcarañá y con domicilio a metros de donde ocurrió el crimen. El gendarme dio aviso al 911 y segundos más tarde se presentó en la vereda portando su arma de fuego reglamentaria Pietro Bereta calibre 9 milímetros.
Al advertir su presencia, según el planteo acusatorio, Flores se quedó en la calle mientras su acompañante comenzó a correr hacia el sur. La víctima entonces intentó correr hacia el norte por calle Gallo, pero el acusado lo persiguió apuntándolo con el arma. En esa circunstancia le efectuó un disparo que impactó en la región del cuello de la víctima.
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"Que no quede en la nada"
Ya herido, Flores intentó escapar retornando por Medrano al sur y luego dobló en Baigorria perseguido por el gendarme, hasta que cayó agonizante al piso a la altura del 1500. El acusado logró reducirlo colocando sus dos brazos juntos en la espalda y luego llamó por teléfono a una ambulancia. El personal médico constató el fallecimiento.
“Yo no quiero que esto quede en la nada”, dijo en aquel momento a este diario Belén, una hermana de Flores, quien vivía en barrio Parque Casas donde lo conocían por el sobrenombre de “Pericle”.
El hombre, papá de una nena, había perdido de manera trágica a otros familiares: un hermano había sido asesinado, en tanto que una sobrina y una cuñada murieron atrapadas en un incendio. Sus allegados contaron que a veces robaba cables para comprar sustancias, ya que era consumidor de residuos de cocaína, y cuestionaron el accionar del gendarme: “Lo vi con los brazos en la espalda, lo dejaron morir ahí”.