Jueves 10 de Agosto de 2023
Lichi Romero, preso como jefe de un clan narco de Nuevo Alberdi, pasará un año más en prisión preventiva a la espera de juicio y con un alto pedido de pena sobre sus espaldas. Hernán Ramón Romero afronta un pedido de 28 años de prisión por el secuestro e intento de asesinato de un hombre al que capturaron en la puerta de su casa, mantuvieron cautivo en una casilla donde lo golpearon ante órdenes desde prisión por videollamada y lo dieron por muerto tras balearlo en una ruta. Con otros integrantes de la banda y de su familia ya condenados, se lo considera instigador de ese delito cometido en el comienzo de una guerra con la banda de Los Monos.
Hace un año y ocho meses, en diciembre de 2021, Romero había sido sometido a una audiencia de preparación del juicio donde el fiscal Patricio Saldutti presentó el pedido de 28 años de pena. Fue acusado como coautor de los delitos de privación ilegal de la libertad coactiva triplemente agravada, por las lesiones causadas a la víctima, por la participación de tres o más personas y por la intervención de menores de edad.
Al vencerse el plazo máximo previsto para que una persona esté presa a la espera de juicio, este jueves el fiscal Saldutti pidió una prórroga extraordinaria de la detención de Romero. La defensa se opuso, pero el juez Florentino Malaponte hizo lugar al pedido y extendió la medida cautelar por un año. En ese lapso deberá celebrarse el juicio por el brutal secuestro que Romero fue acusado de instigar desde la Unidad Penitenciaria 6, donde estaba preso por una serie de robos y por liderar una banda de narcomenudeo con base en los barrios Nuevo Alberdi, La Cerámica y Parque Casas.
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El asesinato fallido de José Orlando C., “Joselito”, de entonces 37 años, fue el 4 de abril de 2020. Alrededor de las 20 salió a la puerta de su casa de Polledo al 3800 para limpiar una sartén. Su pareja escuchó que el hombre discutía con alguien. Luego oyó la detonación de un disparo y alcanzó a ver cómo se llevaban a José en un Peugeot 206 gris.
Como se resistía lo balearon en la pierna izquierda. Lo llevaron herido hasta un rancho de la zona de Matheu al 3700. Allí lo obligaron a entregar una suma de dinero y títulos de propiedad de su vivienda y de su auto mientras lo castigaban con golpes de puño y con el arma. Según la acusación, los captores, entre ellos dos adolescentes, “se comunicaron reiteradas veces con Romero”, quien daba las directivas por videollamada desde un celular.
Ante la negativa de la víctima de ceder a las presiones, por indicaciones de Lichi, a las 22.30 los secuestradores retiraron a la víctima de ese domicilio en el vehículo gris.
El auto salió hacia el norte por la ruta 34 secundado por una camioneta Ford F-100 que se detuvo a cargar combustible en una estación de servicios de Circunvalación y Baigorria. Uno de los atacantes cargó en un bidón el combustible con el que supuestamente borrarían rastros. Al llegar a la altura del kilómetro 4 los dos vehículos ingresaron a una calle de tierra donde obligaron a la víctima a descender. Joselito empezó a correr mientras le disparaban por la espalda hasta caer sobre la banquina entre unos yuyales.
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Tras la huida de los captores, una vecina lo encontró convaleciente y avisó a la policía. Fue trasladado al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria con heridas en el abdomen y una pierna a las que logró sobrevivir. En abril del año pasado fue condenado por el ataque Gastón Núñez, quien recibió 19 años y 6 meses de pena en un juicio abreviado como uno de los autores del ataque, además del delito de encubrimiento y la portación ilegal de un arma. Los otros dos acusados eran menores de edad al momento del hecho.
El jefe del clan de Los Romero, en tanto, cumple una condena a 7 años y 4 meses de prisión dictada en junio de 2020 como líder de una asociación ilícita dedicada al lavado de activos del negocio narco y que cometió dos asaltos. Uno en Paraguay al 1000 y otro en Garzón al 1200. La organización fue señalada por violentos episodios y usurpaciones de casas en los barrios Nuevo Alberdi, La Cerámica y Parque Casas. Los padres y uno de los hermanos de Lichi también firmaron condenas en juicios abreviados como parte de la organización.
Según la investigación, Joselito estaba ligado a la familia Cantero, de la banda de Los Monos, y su intento de asesinato marcó el inicio de una cruenta disputa con la organización nacida en la zona sur. Un enfrentamiento que incluyó un sinnúmero de balaceras con y sin heridos, dos homicidios y un oscuro incidente en el que un suboficial de la policía fue herido en la cabeza e un operativo en el que se secuestró un fusil FAL.