Nueve agentes de la Policía de Acción Táctica están demorados, entre ellos uno ya condenado por torturas, robo de cocaína y miles de dólares
16:07 hs - Viernes 12 de Junio de 2026
La detención de nueve policías de Rosario expone una compleja denuncia por varios delitos cometidos por agentes que buscaron armar una causa para incriminar a una persona. El hecho ocurrió en mayo 2024 en la zona norte, cuando detuvieron a un hombre para obligarlo a hacerse cargo de una mochila. Para intimidarlo lo rociaron con alcohol etílico y con un encendedor amenazaron con prenderlo fuego, lo que finalmente ocurrió y le provocó heridas y secuelas gravísimas.
Todos los agentes detenidos trabajaban en la Policía de Acción Táctica al momento de los hechos. Uno de ellos, el suboficial Jesús Balais, está preso y condenado por haber participado de un procedimiento similar junto a otro grupo de efectivos. En aquella ocasión, en el mismo año, habían allanado de manera ilegal una vivienda para robar drogas y dinero. Además se comprobó que en sus operativos solían torturar a las víctimas, en ocasiones con el uso de una picana, para sacarles información que luego usaban en operativos.
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En esa oportunidad la Fiscalía federal advirtió que esos apremios ilegales correspondían a prácticas frecuentes. Lo que parece evidenciar ahora la causa que lleva adelante el fiscal provincial Pablo Socca, en la que se repiten características. Los policías no solo quemaron a la víctima, sino que luego adulteraron el acta de procedimiento y presentaron un procedimiento falso ante las autoridades.
Causa armada
Para entender la complejidad de esta investigación es necesario describir cómo los policías involucrados presentaron el procedimiento por el que dos años después terminaron detenidos. En aquella ocasión, pasado el mediodía del 27 de mayo de 2024, los agentes avisaron al 911 que habían detenido a cuatro hombres tras intentar fugarse y agregaron que habían secuestrado cuatro paquetes de estupefacientes.
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Luego ampliaron que al intentar escapar los sospechosos habían ingresado a un domicilio y que uno de ellos se fue con una mochila al baño. Allí, aseguraron, intentó prenderla fuego pero él mismo terminó envuelto en llamas, por lo que lo trasladaron al Hospital Clemente Álvarez, donde quedó internado en terapia intensiva. Las heridas de la víctima, entonces de 42 años, derivaron en complicaciones por las que tuvieron que practicarle una traqueotomía.
Este hombre fue desvinculado de la investigación al día siguiente. A su vez, al poco tiempo el policía Jesús Balais fue detenido por la otra causa, que entre los celulares secuestrados expuso varios indicios de otros delitos. A partir de ahí surgieron evidencias que desembocaron en una nueva investigación en la cual el testimonio de la víctima fue fundamental para dar vuelta la causa armada.
Prendido fuego
La víctima declaró ante la Unidad de Asuntos Internos pero tuvo que hacerlo por escrito, dado que no podía hablar a causa de la traqueotomía. Contó que salía de la casa de su hermano, calle Larrechea en el barrio Parque Casas, cuando una camioneta de la policía se le puso a la par y unos agentes lo subieron a la fuerza. Luego lo llevaron a una casa sobre la misma vivienda, donde lo tiraron al suelo y comenzaron a pegarle.
El hombre aseguró que lo quisieron obligar a hacerse cargo de una mochila y que en ese contexto le tiraron en la cabeza el contenido de una botella de alcohol. Contó que uno de los policías agarró un encendedor y le acercó la llama para intimidarlo, hasta que finalmente logró prenderlo fuego. Luego, de acuerdo a lo declarado, todavía afectado por el incendio metió la cabeza en el inodoro para intentar apagarlo.
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La sospecha del fiscal es que la versión oficial fue armada por los agentes para encubrir la agresión a la víctima, a quien buscaron incriminar para darle curso legal al secuestro de la mochila que curiosamente quedó intacta. En ese marco ordenó ocho allanamientos con el resultado de diez detenidos: además de Balais están demorados los policías David Zeballos, Omar Cabral, Juan José González, Maximiliano Ortiz, Maximiliano Cuevas, Isaías Basualdo, Estela Berón y María Eugenia Núñez.
En los próximos días podrían ser imputados por varios delitos, de acuerdo al rol ocupado por cada uno, lo que se conocerá en la audiencia. En principio las detenciones fueron solicitadas bajo las calificaciones de tentativa de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento y por ser funcionarios; falsedad ideológica de instrumento público, amenazas coactivas, encubrimiento agravado e incumplimiento de deberes de funcionario público.
Policías violentos
La otra causa en la que uno de los policías involucrados ya fue condenado comenzó a partir de un hecho ocurrido en agosto de 2024. Esa causa se tramitó en la Justicia federal y ya fueron condenados siete policías, entre ellos Jesús Balais a siete años de prisión efectiva. El origen de la causa fue un allanamiento ilegal en una casa de Forest al 5600, adonde llegaron por la información que obtuvieron torturando a dos personas a las que habían detenido con droga encima. Una vez en la vivienda robaron al menos 4 kilos de cocaína, aunque se cree que pudieron ser 15 en total, y al menos 6 mil dólares entre otros elementos.
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La acusación y el alegato de cierre de los fiscales María Virginia Sosa, Soledad García, Andrés Montefeltro y Javier Arzubi Calvo hizo énfasis en la aplicación de torturas como una costumbre del grupo policial que integraba Toledo. Se respaldaron en las evidencias surgidas del peritaje a los teléfonos secuestrados, donde había conversaciones que daban cuenta de la aplicación constante de tormentos a sus víctimas. "Las prácticas relatadas en varias conversaciones indican no solo habitualidad sino un sadismo inusitado", indicaron los investigadores.
En uno de esos chats había un audio del policía Guillermo Toledo, líder del grupo, donde se refería a lo que habían hecho con un hombre: "Lo llevamos al medio del campo... lo cagamos a palos con un fierro, lo meamos, lo ahorcamos. No dijo una palabra. Alto soldado era". "Las carcajadas, la naturalidad y liviandad con la que estructura los mensajes dan cuenta de que disfruta de estas prácticas y que tornan sus jornadas laborales en guardia 'divertidas'", indicaron los fiscales en una de las audiencias.