Doble crimen en el 7 de Septiembre: "Ven a tres tipos en la vereda y se piensan que son soldaditos"
Si bien atribuyen los homicidios a disputas entre narcos, los vecinos dicen que los dos hombres asesinados el domingo "no tenían nada que ver"

Martes 01 de Junio de 2021

El domingo por la tarde Mauricio Canteros fue hasta un kiosco de Martínez de Estrada y Sánchez de Loria a comprar una cerveza. Cuando pasó por la placita que está frente al negocio vio allí a Lautaro Gómez y a Matías A. a quienes conocía por sus apodos “Lauchi” y “Pulgui”. Los tres eran del barrio, se conocían de vista y ninguno vivía a más de tres cuadras de la plaza. Mauricio se detuvo un instante, el tiempo necesario para ver, aparentemente, a dos hombres detrás de Lauchi y Pulgui que empezaron a dispararles.

El infierno duró los segundos que se tarda en gatillar unos quince tiros. Mauricio, de 37 años y conocido como “Carni”, murió en el momento; Lautaro, de 24, horas después en el Hospital de Emergencias y Matías, de 31 años, permanecía al cierre de esta edición internado con graves heridas en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.

Los amigos de uno de los muchachos baleados usaron un término que en muchos barrios cae mal: “Fue un ajuste de cuentas entre bandas que marcan territorio pero esta vez se equivocaron: los tres pibes laburaban y Carni terminó en el medio de una pelea que no tenía nada que ver”.

Colombianos y otros

En el barrio 7 de Septiembre se enfrentan distintas bandas. Por ejemplo “Los Colombianos” y los de “Larrea” a las que suman alianzas que hacen con otras bandas. Aparentemente en esa lucha se llegó a una negociación: Los Colombianos iban a manejar las calles y los pasillos del barrio y el entorno. Sobrevolando estas peleas hay otras. Según una investigación de la fiscal federal Adriana Saccone, en una causa que fue elevada a juicio recientemente, la zona norte y noroeste de la ciudad estaría bajo el poder de Ariel Máximo “Guille” Cantero, su ladero Leandro Alberto Vilches y la pareja de este, Gisela Vanesa Boccutti.

>>Leer más: "Guille" Cantero y el "Peruano" van a juicio por liderar dos bandas narcocriminales

Dentro de esta estructura hay otros vértices de violencia: Daniel “Pato” Orellana y Gustavo “Toro” Martinotti. Siempre de acuerdo a esa investigación, desde diciembre de 2017 al menos el Pato y el Toro entraron en conflicto por la venta de drogas en los monoblocks al oeste de Circunvalación.

“Esto fue por la guerra entre Los Colombianos y los otros. Ven tres tipos parados y piensan que son soldaditos de alguien. Es un ajuste pero los pibes no tenían nada que ver”, aseguró un joven vecino que patea el barrio.

Desangrándose

Pasadas las 18.30 del domingo los vecinos de esa tira de Martínez de Estrada al 7800 llamaron al 911 para denunciar el tiroteo. “Hay tres personas tiradas en la calle desangrándose”, se escuchó del otro lado de la línea. Al llegar, los agentes encontraron a los tres muchachos tirados en la placita de Martínez de Estrada y Sánchez de Loria.

Cuando los médicos de las ambulancias los revisaron determinaron la muerte de Canteros, así como la gravedad de las heridas de Gómez que lo matarían horas después y las heridas de gravedad de Matías, una en el cuello y otra en el tórax.

Matías pudo declarar a los agentes que estaba con un amigo, Gómez, cuando vio a un hombre que comenzó a dispararles. El muchacho dijo desconocer los motivos de la agresión y el porqué. El gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) secuestró diez vainas calibre 9 milímetros y un plomo encamisado deformado.

A tomar sol a la placita

El lunes a la tarde, en las viviendas de los familiares de las víctimas todo era incertidumbre y preguntas urgentes, pero ninguna respuesta. Oscar, un tío de Lautaro, comentaba: “No tenemos idea de lo que pasó. Lauti no había recibido amenazas de nadie ni tenía problemas. Trabajaba y estaba esperando una hija”. Su trabajo era como operario de redes de gas. “Fue a tomar un poco de sol en la placita y se encontró con un amigo. No andaba en nada, solo trabajaba”. sostuvo su tío.

>>Leer más: Vecinos del barrio 7 de Septiembre están consternados por las muertes de "dos jóvenes inocentes"

La familia de Canteros vive a dos cuadras de la plaza. Mauricio trabajaba en una cadena de verdulerías y era soltero. Raúl, su padre, contó que “ya era la tardecita y él tenía ganas de tomar una cerveza. El kiosquito de enfrente de casa estaba cerrado y entonces fue al que está por Martínez de Estrada. A los chicos que estaban en la plaza los conocía, pero no eran amigos. Escuchamos los tiros y un vecino nos avisó. Me fui a la esquina y mi hijo ya estaba agonizando y apretaba en el puño los doscientos pesos que llevaba para comprar la cerveza. La botella quedó tirada y muchos pensaron que él estaba tomando unas cervezas con los otros dos muchachos, pero no era así. Si hubiera estado abierto el kiosco de enfrente mi hijo estaría vivo. No se puede vivir así”.

Matías es albañil y vive a dos cuadras de la placita. Al igual que los otros dos muchachos su casa no es parte de las tiras de los departamentos, en esas manzanas hace treinta años había pocas viviendas. “Le curaron las heridas de las piernas pero una bala le entró por el cuello y no sentía el brazo. Está mas o menos, va día a día”, comentaba su padre, Marcelo.

“No da para más”

Las muertes violentas saturan las calles del barrio 7 de Septiembre y sus alrededores donde todavía resuenan varios asesinatos vinculados a la narcocriminalidad ocurridos en el último año. Rodrigo Alejandro “Roro” Soraire, fue acribillado el 13 de mayo de 2020 en Martínez de Estrada al 7900; Ramón Esteban Velázquez, el miércoles 17 de febrero pasado en el lavadero que tenía en Martínez Estrada al 7600; Jorge “Ko” Morel, el pasado 27 de marzo y Juan José López, el pasado 3 de abril. La huella de sangre marca que Soraire estaba vinculado con el Toro Martinotti, Velázquez era un testigo que supo integrar la banda de Tania Rostro, mientras que el de Morel, según el vecindario, estaría enmarcado en el narcomenudeo y por ello López, ajeno a ese entramado, fue asesinado porque trabajaba para un tío de Ko. Desde el domingo dos muertos más se suman a esta lista.

>>Leer más: El trasfondo del asesinato de un obrero en barrio 7 de Septiembre

“Vecinos, estamos de luto. Hay que decir basta. Basta de complicidad con la policía, basta de muerte por guerras narco. La policía nos entrega en bandeja, no esperemos que te toque a vos, a tu hijo, a tu hermano o a tu papá. El martes a las 17 nos juntamos en la plaza, unámonos para poder conseguir paz. Esto no da para más”, fue la consigna que ayer comenzó a circular por Facebook convocando a una reunión para la tarde de este martes a las 17 en la plaza de Martínez de Estrada y Sánchez de Loria.

"Mientras damos más de 500 raciones y trabajamos por el barrio nos encontramos con esto. Hace tres meses nos convocaron a las vecinales del oeste a una reunión con el Ministerio de Seguridad y les dijimos que con poner más policías esto se podía terminar”, señalaba ayer el presidente de la vecinal del barrio, Juan Ozuna.

Los vecinos están cansados. Algunos intentan vender sus departamentos y casas. Otros esperan que cambie la racha, confiar en la policía del barrio o que al menos no se escuchen más tiros a cualquier hora. Esperan otra vida.