Diez años por un homicidio ocurrido en 2020 en el barrio Moderno
El condenado es Marcos Diris, un soldadito del narco que mató de una puñalada a otro hombre durante una pelea por una casa usurpada

Miércoles 18 de Octubre de 2023

A la medianoche del sábado 12 de abril de 2020 se escucharon gritos y ruidos en una de las tiras del Fonavi de Biedma y Rouillón, en el barrio Moderno. Al asomarse, los vecinos vieron tirado en el piso, a los pies de la escalera 7 de pasaje Aguzzi al 3800, a Carlos Saúl Pavón, de 23 años. Cuando llegó la ambulancia, el joven estaba muerto. La investigación posterior determinó que mientras Pavón esperaba para comprar droga frente a un departamento de la planta baja, había discutido con un supuesto soldadito que usurpaba la casa de un amigo de la víctima, forcejearon y recibió las heridas letales. Días después, y con indicios de la investigación montada, el 25 de septiembre de ese año fue detenido Marcos Antonio Diris en una casa del pasaje Santa Matilde al 3400. Esta semana el juez Florentino Malaponte homologó un procedimiento de juicio abreviado pactado entre la defensa y la fiscalía y condenó a Diris a la pena única de 10 años de prisión efectiva por el delito de homicidio simple en calidad de autor.

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La fiscal Marisol Fabbro, de la Unidad de Homicidios Dolosos, le atribuyó a Diris, en una audiencia llevada a cabo el martes 17 de octubre, que el 12 de abril de 2020 a la 1.15 aproximadamente, en la zona de Biedma al 5700, discutió con Pavón, que se encontraba frente a la escalera, y se golpearon por problemas previos vinculados a una casa usurpada. En esos momentos el condenado extrajo un arma blanca y le propinó una puñalada a la altura del hemitórax izquierdo ocasionándole lesiones graves que le provocaron la muerte. Y luego huyó.

Si bien algunos vecinos de la tira 7 del barrio Moderno prefirieron no hablar en ese momento, otros creían saber por qué murió Pavón, un joven soldador que trabajó en una empresa aceitera de la localidad de Timbúes, en el cordón industrial norte de Rosario. El muchacho tenía dos hijos y estaba distanciado de su primer pareja. Gente que lo conocía indicó que cada tanto Pavón solía frecuentar la zona de Biedma y Rouillón, donde desde hace años los vecinos cuentan de un lugar en el que se acopian y venden estupefacientes.

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Los mismos vecinos del Fonavi, que no dieron sus nombres por seguridad, cuentan que en el barrio hay dos bandas de narcomenudeo y delivery de estupefacientes. Se refieren a un tal Seba B. y a otro apodado Colorado. "Ellos tienen soldaditos que se creen que son los que mandan y siempre te prepotean. Algunos andan con armas, otros no", dijo un chico que parecía conocer cada pasillo. Este pibe se peleó el jueves con uno que trabaja para el Colorado, un tal Marcos que vive ahí, en la tira 7. Dicen que por esa pelea le llegó el vuelto del sábado. "Parece que el pibe que murió le pegó a Marcos para que tenga", contó un vecino. Carlos Saúl Pavón no tenía antecedentes penales y hace varios años que su familia vive a pocas cuadras de donde lo mataron.