A cuatro de los cinco se les aplicó prisión perpetua por el asesinato de Máximo, un niño de 11 años que estaban en la puerta de un almacén, un hecho que conmocionó a la ciudad.
17:03 hs - Viernes 07 de Agosto de 2026
A poco más de tres años de uno de los asesinatos más conmocionante de la ciudad, la Justicia condenó este viernes a cinco personas el crimen de Máximo Jeréz, el niño de 11 años que jugaba en el barrio Empalme Graneros cuando sicarios desplegaron una ráfaga de disparos. El Tribunal definió la prisión perpetua para cuatro de los condenados, que coincidió con el pedido de la fiscalía.
En la sala 4 del Centro de Justicia Penal, los jueces de Primera Instancia Gonzalo López Quintana, Nicolas Vico Gimena y Gustavo Pérez de Urrechu firmaron la condena de Maximiliano "Catino" Castillo, de 27 años, Nicolás "Macuá" Castillo (28), Ezequiel Godoy. (37), Nicolás Torres (28) a prisión perpetua. A este grupo de cuatro personas se les atribuyó homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por la utilización de armas de fuego, en grado de consumado y en calidad de coautor. Además, la condena contempla a otras tres menores heridos y la portación ilegal de arma de fuego de guerra.
Por su parte, Gustavo Borda, de 54 años, recibió una pena de 4 años y 6 meses de prisión efectiva por el delito de encubrimiento. Según la investigación, Gustavo dio la orden de esconder el Honda Civic utilizado por los sicarios en su domicilio de Campodónico al 3200, a 8 kilómetros de la zona de Los Pumitas. Previamente habían sido condenados, los dos hijos de Borda y su esposa por aceptar guardar el vehículo en la casa familiar.
La acusación estuvo a cargo del fiscal Franco Tassini, de la Unidad Fiscal en Violencias Altamente Lesivas, que declaró tras la sentencia: "Los jueces entendieron que esta fiscalía acreditó sumamente la teoría del caso. No fue un hecho para nada aislado ni aleatorio, sino que fue un hecho cometido en el marco de un conflicto entre dos bandas que se disputaron el control territorial para la venta de estupefacientes".
El fiscal además aseguró que los condenados, parte de la banda de Julio “Peruano” Rodríguez Granthon, planificaron "de forma fría, metódica y premeditaba cómo cometer el hecho. Fueron claros los mensajes en cuanto dijeron, necesitamos un auto, cuatro personas y dos armas". De todas formas, reveló que el ataque se dio de manera "predeterminada" como respuesta a un ataque previo de la banda criminal con la cual se disputaba el barrio.
Tassini apuntó que la planificación del ataque tenía como destino a soldados e integrantes de la banda del Salteño Villazón, pero que los sicarios se equivocaron y atacaron a Máximo Jérez y su familia. "Los chicos estaban comprando jugos y gaseosas, las personas que cometieron el ataque tenían datos errados y lo ejecutaron de igual forma de una manera vil y despreciable", cerró Tassini.
El crimen de Maxi Jérez
De acuerdo con la acusación fiscal, el ataque ocurrió el 5 de marzo de 2023, alrededor de la 1.30, en la esquina de Cabal y pasaje San José, en el barrio Los Pumitas. Según la investigación, los acusados llegaron a bordo de un Honda Civic y abrieron fuego de manera directa contra las personas que se encontraban frente a distintas viviendas de la cuadra.
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Los disparos impactaron en Máximo Jerez, quien tenía 11 años y jugaba en la vereda junto a sus primos. El niño recibió un balazo en el pecho y murió en el lugar.
También resultaron heridos Alexis, de 13 años, quien recibió un disparo en el tórax; una niña de 2 años, baleada en un brazo; y otro adolescente de 13 años, que sufrió una herida en la boca.
Para la Fiscalía, el ataque no estaba dirigido contra la familia de Máximo, integrante de la comunidad Qom, sino que buscaba enviar un mensaje en medio de la disputa entre organizaciones dedicadas al narcomenudeo que operaban en el barrio.
La investigación sostiene que los agresores respondían a Alex "Araña" Ibáñez, un preso alojado entonces en la cárcel de Piñero, y que el blanco del atentado era la familia Villazón, conocida como Los Salteños, con la que mantenía una disputa por el control de la venta de drogas en la zona.
El atentado a tiros en el que asesinaron al nene de la comunidad Qom y fueron baleados tres de sus primos desató una pueblada cuando los vecinos, tras el funeral, derribaron a golpes tres casas a las que apuntaban como búnkers de drogas. Dos eran viviendas de Los Salteños, como se conoce a la familia Villazón, a quienes estaba dirigido el ataque. Los atacantes respondían a Alex “Araña” Ibáñez, un preso de Piñero que la tarde previa al crimen había estado visitando a su familia durante una salida transitoria.
Las perpetuas
Maximiliano “Catino” Castillo y su hermano Nicolas “Macuá” Castillo fueron de los primeros en caer, dos días después de la muerte Maxi, en medio de la conmoción social por el crimen. Los dos son primos de “Araña”. Macuá era el titular del auto Honda Civic. En roles inversos a los que les habían adjudicado en la imputación, Spelta acusó a Catino como el conductor del auto y a su hermano como uno de los tiradores.
Los otros acusados por los disparos son Ezequiel Miguel Godoy y Nicolás Torres, este último sindicado como un soldado de Araña y detenido a fines de abril de ese año. Para los cuatro el fiscal pidió penas de prisión perpetua como coautores de un homicidio calificado por el acuerdo previo entre varias personas y otros tres delitos idénticos en grado de tentativa, además de la portación ilegal de armas.
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El quinto acusado es el taxista Gustavo Marcelo Borda. Al momento del hecho cumplía una condena a 5 años y medio de prisión por participar en el asesinato de Ticiana Espósito, una nena de 14 años baleada por error en 2020 cuando lavaba los platos en su casa. Compartía pabellón con Araña, condenado a 3 años y medio por ocultar el arma usada en ese crimen.
Bandas en disputa
Este grupo, según la investigación, estaba ligado al piloto civil Julio “Peruano” Rodríguez Granthon, condenado como proveedor de drogas de Los Monos, quien compartió con “Araña” el pabellón 9 de Piñero antes de su traslado a una cárcel federal.
La banda estaba enfrentada por la venta de drogas con Cristian “Salteño” Villazón, a cuya familia iba dirigido el ataque que terminó con la vida de Máximo. Este hombre también estaba preso —cumple 15 años de prisión por un triple crimen que tuvo entre las víctimas a una beba de 1 año— pero en el barrio aseguraban que seguía dirigiendo el negocio desde la cárcel. Según la pesquisa, estaba ligado a Francisco “Fran” Riquelme, lugarteniente del empresario narco Esteban Alvarado en la zona noroeste.
Así, se estableció que al rociar de tiros la cuadra de Cabal al 1300 bis la gente del Araña buscaba dejar un mensaje Los Salteños, con domicilio a unos metros. La calurosa madrugada del domingo 5 de marzo de 2023 el auto negro con vidrios polarizados merodeó por el lugar y a la 1.30 sus ocupantes abrieron fuego.
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En la línea de tiro estaba Máximo, que jugaba con sus primos frente a su casa. Su familia, ajena a disputas por el narcomenudeo, pertenece a la comunidad Qom. El nene jugaba al fútbol en el club Los Pumitas y era alumno de la escuela bilingüe Cacique Taigoyé. Recibió un disparo en el pecho y murió desangrado. Tres de sus primos fueron heridos: Alexis, de 13 años, recibió un tiro en el pecho; Nahiara, de 2, en el brazo derecho; y Salomón, de 13, en la boca.
Pueblada
Sin poder contener la bronca, al mediodía siguiente del asesinato los vecinos se alzaron en una pueblada transmitida por televisión. Demolieron y vaciaron tres casas señaladas como quioscos de drogas. Dos de ellas eran de los padres del Salteño Villazón, detenidos en medio de la conmoción. La noche anterior habían amenazado a la familia de Máximo para que no los mencionaran en sus declaraciones: “Nosotros mandamos en el barrio. Te vamos a matar a vos y a todos. Te vamos a prender fuego la casa”.
La situación se desmadró cuando un pariente de los Villazón, Walter Segovia, esgrimió un arma de fuego desde el techo. Escapó a la casa de al lado, apoyó una pistola semiautomática calibre 22 largo en la cabeza de la dueña y allí lo apresaron. A fines de junio de 2025 aceptó 18 años de prisión por ese incidente y por cometer el asesinato de Luis Alfredo Cañete, atacado a tiros cuando iba en moto el 20 de agosto de 2022 por Empalme Graneros.
Este muchacho declaró sobre el crimen de Máximo: “Dicen que pasó un auto negro con una metra. Se sabe que fueron los del Araña. Pasaron mirando las casas, no encontraron a nadie y se las agarraron con las criaturas”, dijo. Juan José Villazón, padre del Salteño, sostuvo que “la orden salió del pabellón 9 de Piñero. El que maneja todo ahí es el Peruano y el mensaje es que el barrio es de ellos”.
Esclarecimiento
Más allá de esas referencias y los dichos de testigos reservados sobre el conflicto entre bandas, hubo aportes ciudadanos que, según el fiscal, ayudaron a aclarar el caso. Una persona que se escondió detrás de una planta cuando escuchó los disparos contó a quiénes vio en el auto desde el cual partieron los tiros. “El que manejaba era Macuá”, dijo. A unos cincuenta metros el auto se detuvo y los atacantes se fuero corriendo por los pasillos. “El hermano de Macuá corría y llevaba algo debajo de la remera”, añadió.
A eso se sumó el aporte fortuito de un vecino de Campodónico al 3200, cerca del límite con Pérez, que vio cuando guardaban el Honda Civic en un garaje de la cuadra. Una casa donde nunca había visto un vehículo. Sospechó que sería el auto usado en el crimen y llamó a la policía. Al día siguiente se recuperó allí el vehículo registrado a nombre de Macuá Castillo con una póliza de seguros y el boleto de compraventa en la guantera.