Jueves 07 de Julio de 2022
Se vivió con la tensión de un partido definitorio. Era el final del juicio por el asesinato de Marcos Guenchul ocurrido minutos antes de las 22 del martes 23 de julio de 2019 en barrio Azcuénaga. Tras un mes de debate, dos sectores embanderados claramente esperaron en la explanada del Centro de Justicia Penal la lectura del fallo en un juicio en que tres personas llegaban acusadas por los fiscales Adrián Spelta y Gisella Paolicelli como coautores del delito de homicidio triplemente calificado, por el vínculo, por promesa remuneratoria y por participación de tres o más personas. Y un pedido de prisión perpetua para los tres.
Con una hora de retraso el tribunal compuesto por Facundo Becerra, Mariano Aliau y Carlos Leiva resolvió condenar por unanimidad a Rodrigo Maximiliano Panero, como ejecutor y por la tenencia del arma homicida, y a Caio Santiago Soso, como instigador, a una pena de 20 años de prisión. Al momento de dictaminar en relación a Priscila Denoya el tribunal se dividió. La ex pareja de Guenchul fue absuelta por el beneficio de la duda por dos jueces. Leiva votó en disidencia. Para este último Denoya merecía 20 años de prisión domiciliaria como instigadora del crimen.
El fallo absolutorio para Denoya fue determinante a la hora de jaquear el planteo de los fiscales y la querella, en manos del abogado Leonel Botta. Con su absolución cayeron los agravantes del vínculo y la participación de tres o más personas. En su voto en disidencia Leiva explicó que Denoya debía ser condenada por “el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de instigadora, a la pena de 20 años de prisión” y ante la ausencia de oposición de las partes acusadoras cumplirlos “en detención domiciliaria”. La absolución de la ex pareja de Guenchul, con quien tiene una hija, generó controversias entre los familiares de la víctima, los únicos que pudieron asistir a la lectura del fallo en la sala donde estaban los acusados.
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Como en la cancha
Bajo un cielo amenazante, allegados a las partes fueron copando la explanada del CJP cerrada hacia calle Virasoro por un obrador cubierto por un chapón. Con una diferencia de 4 a 1 los Guenchul se colocaron más cercanos al obrador y desplegaron una bandera en rojo y negro que decía “En en el cielo, como en el tablón. Marcos Guenchul” sobre un escudo de Newell's. Al otro lado de la puerta de ingreso, hacia calle Rueda, estaba la bandera “Priscila inocente”. Y los allegados a Soso eran casi imperceptibles. Dentro de la sala de audiencias los acusados se sentaron junto a sus abogados: Panero con Anabela Antegiovanni, Daniel Terani con Caio Soso, y Denoya junto con Fausto Yrure.
Antes de que el juez Becerra comenzara con la lectura dura del fallo leyó consideraciones a tener en cuenta a la hora de la mejor comprensión de la resolución. Sobre Soso dijo que “el tribunal entiende que fue el instigador de la acción emprendida por Panero e incluso tomó parte en su ejecución. El plan trazado por Soso, desde la perspectiva unánime del tribunal, considerando la modalidad de abordaje a la víctima Marcos Guenchul, la duración del mismo, los rastros evidenciados en la escena del hecho, la trayectoria del disparo fatal, la frase oída por un vecino, las conductas posteriores de Soso y demás prueba producida durante el debate que será profundizada al momento de brindar la totalidad de los fundamentos, convencen de que la intencionalidad era amedrentar a la víctima”.
Y agregó: “Sin perjuicio de ello, de los medios seleccionados para tal fin, se infiere con claridad que la posibilidad de que se produjera el resultado que finalmente ocurrió era una alternativa que Soso se representaba y aceptaba como posible, por lo que debe ser condenado por homicidio agravado por ser cometido con arma de fuego con dolo eventual”. Es decir Soso debió haber pensado que lo que comenzó como un apriete podía terminar en un homicidio, como sucedió finalmente.
Sobre la situación de Panero se llegó a la conclusión de que “la prueba producida en juicio acredita en grado de certeza que emprendió el accionar encomendado, y en algún momento de la secuencia decidió disparar a Guenchul en zonas letales, por lo que su conducta queda abarcada por el dolo directo de homicidio agravado por uso de arma de fuego”.
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En relación a Priscila Denoya “la mayoría del Tribunal constituida por los magistrados Becerra y Aliau evalúa que no se ha arribado al grado de certeza necesaria para considerarla partícipe del homicidio de Marcos Guenchul. Si bien se aprecia que su conducta posterior es claramente demostrativa de un encubrimiento de delito especialmente grave y en todo caso merecedora de un severo reproche, la misma no fue materia de acusación y los indicios producidos en el debate no son suficientes para despejar algunas dudas razonables respecto de la participación que se le atribuye en el homicidio”. Habrá que esperar diez días hábiles para conocer los fundamentos del juicio que comenzó el pasado 1º de junio.
La noticia
La onda expansiva del fallo demoró nada en ganar la calle. Mientras las partes desfilaban ante los medios en los pasillos del segundo piso del CJP, los gritos y las palmas de los allegados al profesor de educación física asesinado comenzaron a ganar espacio como banda de sonido del momento. Primer hablaron los padres de Guenchul y manifestaron su descontento. Luego pasó el padre de Priscila Denoya, Omar Denoya, quien mostró una satisfacción medida. Y posteriormente fue el turno de los fiscales Spelta y Paolicelli, quienes dieron su visión técnica de la cuestión juzgada en primera instancia. Mientras los periodistas prestaban atención a los fiscales, en la explanada se dieron una serie de incidentes que pudieron haber terminado en un escenario más grave que empujones e insultos cara a cara.
Al salir del CJP Omar Denoya comenzó a desatar una bandera que decía “Priscila inocente” en violeta sobre una tela blanca. Cierta cadencia a la hora de desatar la bandera fue interpretada por los allegados de Guenchul. Primero fueron insultos. Luego volaron algunos encenderos y cuando Denoya cruzaba la plazoleta buscando la esquina de Virasoro y Sarmiento, todo se transformó en corridas de las que participaron una decena de policías que trataban de emparejar un escenario por demás de posible. Al grito de “asesino, asesino”, una muchacha empujó a Denoya y lo hizo trastabillar. Fue en ese momento que otra persona le robó la bandera “Priscila inocente” que el hombre atesoraba en sus manos. "¡Asesino vos y tu hija, hijo de mil puta!", fue parte del repertorio que pudo escucharse. Cuando Denoya llegó a la esquina de Virasoro y Sarmiento, la policía pudo brindarle protección y los familiares de Priscila lograron salir rumbo a 27 de Febrero.
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Marcos Guenchul fue asesinado minutos antes de las 22 del martes 23 de julio de 2019. El personal trainner de 32 años había salido de su trabajo en el gimnasio Progress Fitness de Mendoza al 4900 y caminaba hacia la parada del trolebús línea K que pensaba tomar para ir a la casa de su novia. Sin embargo, antes fue abordado por un hombre que a punta de pistola lo forzó a doblar por calle Sucre y caminar unos 30 metros antes de efectuarle dos disparos, uno mortal a la cabeza, sustraer una mochila y escapar. La hipótesis inicial del homicidio en ocasión de robo mutó a partir de las imágenes que habían sido captadas por cámaras de vigilancia de la zona. Así entró en escena un Peugeot 208 que había estado 40 minutos estacionado en una esquina hasta que Guenchul salió del gimnasio. De ese vehículo no sólo bajó Panero, el hombre que lo encañonó y lo terminó asesinando, sino que además pudo verse cómo el rodado conducido por Soso iba avanzando a la par del homicida y su víctima mientras caminaban por Sucre. Priscila Denoya tiene dos hijas. Una con Guenchul y la otra con Soso.