Domingo 20 de Febrero de 2022
En medio de una escalada de violencia armada que produjo en una semana tres homicidios y varias balaceras con al menos siete heridos en barrio Ludueña, ayer fueron atacadas a tiros dos comisarías. A la madrugada fue la seccional 12ª del mencionado barrio, ubicada en Solís y Casilda, donde dispararon al menos 15 veces contra la fachada y un patrullero estacionado en la puerta. Y por la tarde fue el turno de la subcomisaría 24ª de Juan José Paso y Sabín (ver aparte), en una de las puertas de ingreso al cercano barrio Empalme Graneros.
Como consecuencia de los atentados, al cierre de esta edición habían sido arrestadas siete personas en allanamientos vinculados a la balacera contra la 12ª. Mientras tanto, al cierre de esta edición circulaban en medio de una silenciosa confusión versiones acerca de que otras dos seccionales, la 20ª de Empalme Graneros y la 21ª de Las Delicias, habrían recibido amenazas telefónicas acerca de que serían atacadas.
Lo que faltaba
En medio de una semana tensa dominada por la violenta saga que padece barrio Ludueña, la fachada de la comisaría 12ª amaneció ayer con las marcas de varios balazos producto de un ataque en el que no hubo heridos pero alcanzó a paredes, vidrios y un patrullero en el cual había un policía que tuvo que refugiarse.
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El ataque fue el corolario de una semana que comenzó el sábado pasado con un doble crimen en Vélez Sarsfield al 5500, otro en Vergara al 2200 y una serie de balaceras que causaron al menos siete heridos, entre ellos un niño de 8 años, dos adolescentes y tres hombres que jugaban un partido en una canchita de fútbol. Si algo le faltaba a esta semana era una balacera contra la comisaría, hecho del cual trascendió muy poca información.
Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) indicaron que “según los primeros indicios” el ataque fue concretado por dos personas que pasaron a bordo de una moto y dispararon contra distintas partes de la fachada. Cinco balazos dieron en las paredes, cuatro en los vidrios blindados de los ventanales delanteros, uno en la puerta principal y otros cinco dieron en un móvil del Comando Radioeléctrico (CRE) que estaba estacionado al frente. En la escena se levantaron 15 vainas servidas calibre 9 milímetros.
El móvil del CRE estaba en la puerta de la 12ª porque dos agentes estaban haciendo las actuaciones por una balacera que había ocurrido minutos antes en Felipe Moré al 100 bis. Uno de los efectivos estaba adentro de la seccional y el otro, que se quedó en el móvil, fue testigo de los disparos. Al ver que los agresores huían en moto emprendieron una persecución que duró unas cuadras cuando el rodado se perdió al subir por la Circunvalación.
Entonces se inició un operativo que concluyó con tres allanamientos y siete detenidos. El comisario Walter Benítez, a cargo del procedimiento, confirmó que el primer domicilio allanado fue en Montevideo al 7300, donde llegaron tras “observar movimientos sospechosos” de gente que estaba en la puerta. Luego se allanó otro domicilio en Los Chingolos al 300, del barrio Cabín 9 de Pérez, y un “aguantadero” de Arévalo y Magallanes.
Fruto de los procedimientos se detuvo a siete personas: Leonel Cristian F., de 28 años; Candela Ayelén F., de 22; Luis Eduardo H., de 33; Edgardo Matías R., de 22; Yanel Mariel D., de 27, María Soledad M., de 25, y un menor de edad. En ese marco se secuestró un revólver calibre 32 largo, una pistola calibre 40 y dos pistolas 9 milímetros, así como más de 70 municiones, dos chalecos antibalas, vehículos y celulares.
Si bien el operativo se dio inmediatamente después de la balacera contra la 12ª, hasta ayer nadie aseguraba que los detenidos tuvieran vinculación con el ataque. En principio se los detuvo por portación ilegal de armas y se espera que las pericias balísticas determinen si alguno tuvo que ver con el atentado, explicó el comisario Benítez, para quien la balacera contra la seccional es “una represalia a distintos operativos y procedimientos que se estuvieron haciendo en la zona” y que “evidentemente molestan a las bandas criminales”.
Abandono
En el marco de la semana particularmente violenta que se vivió en Ludueña, los vecinos dieron cuenta de un contexto de pobreza muy relacionado a la violencia que se desarrolla desde hace años en un barrio donde “hay chicos que andan descalzos y no comen ni al mediodía ni a la noche” y donde para muchos jóvenes es más fácil conseguir un arma que comida.
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“Antes por lo menos había un código, las balaceras eran a la noche o de madrugada. Ahora es a cualquier hora y quedan expuestos los más chicos”, coincidían vecinos, tanto en ese aspecto como en el disgusto por el accionar de la comisaría 12ª.
En ese sentido el sábado quienes viven cerca de la seccional describieron como poco habitual la gran cantidad de patrulleros que llegaron al barrio luego de la balacera. Y también se mostraron sorprendidos por la rápida detención de siete personas, algo que no se dio en ninguno de los demás hechos ocurridos en el barrio en los últimos días, ni siquiera por los homicidios.
Tiros a la tarde contra la sub24ª
El ataque a la comisaría 12ª tuvo una suerte réplica con un hecho similar que tuvo como blanco la subcomisaría 24ª de Juan José Paso y Sabin. Fue sobre las 15.30, cuando dos hombres balearon desde una moto el frente de la seccional ubicada en uno de los accesos a Empalme Graneros.
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De la escueta información que trascendió dos jóvenes que circulaban en una moto negra de 110 centímetros cúbicos pasaron por el frente de la dependencia y quien iba como acompañante comenzó a disparar. Luego los tiratiros tomaron por calle Formosa hacia el sur y se perdieron de vista. Al menos un balazo impactó en una camioneta policial.
Los efectivos que estaban adentro se refugiaron pero se presume que habrían alcanzado a ver a los atacantes. De inmediato se montó un operativo con varios móviles para intentar dar con los agresores.