Pablo Echarri llega a Rosario con "Maldita Felicidad": "Volví a encontrarme con el oficio del actor"

Junto a Paola Krum, con quien construyó una de las parejas más recordadas de la televisión argentina, Pablo Echarri regresa a la ciudad el 10 de julio

07:00 hs - Viernes 26 de Junio de 2026

"El rosarino y la rosarina son muy capaces de sacudir el espíritu con el arte. Sabemos que no son pasatistas con el contenido que ven. Esta obra tiene la hondura necesaria para hacerles pasar un lindo rato, pero dejarlos pensar", comentó Pablo Echarri en diálogo con la prensa rosarina sobre "Maldita felicidad", la obra que lo traerá a la ciudad en julio y que protagoniza junto a su histórica dupla, Paola Krum.

Después de convertirse en un éxito durante su temporada en la calle Corrientes, en el Teatro Metropolitan, "Maldita felicidad" sale de gira para recorrer todo el país. La cita en Rosario será el próximo 10 de julio, a las 21, en el Teatro Broadway.

Bajo la dirección de Daniel Veronese y con texto de Agustina Gatto, la obra está protagonizada por Pablo Echarri y Paola Krum, una de las parejas más recordadas de la ficción argentina. El elenco se completa con Carlos Portaluppi y el sello rosarino de Inés Palombo.

La historia sigue a Guido y Celeste, un matrimonio dueño de una pequeña editorial que acaba de publicar la primera novela de Peter, un excéntrico escritor. Todo parece ser motivo de festejo cuando el libro se convierte en un best seller, pero la reacción del autor sorprende a todos: "El éxito es una mierda", asegura en el mejor momento de su carrera. A partir de esa cena, y con la aparición de una cuarta integrante, la historia comienza a tomar giros inesperados y los cuatro personajes empiezan a cuestionarse, desde distintos puntos de vista, qué es la verdadera felicidad.

Antes de la función en Rosario, Echarri brindó una conferencia de prensa de la que participó La Capital. Distendido y siempre amable con los periodistas rosarinos, el actor habló sobre la obra, la felicidad como eje de la historia, el presente de la industria de la ficción, el reencuentro artístico con Paola Krum, el público rosarino y la experiencia de compartir escenario con la actriz local Inés Palombo.

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Una historia sobre el éxito y la felicidad

Más allá de las risas, para Pablo Echarri el verdadero corazón de "Maldita felicidad" está en la pregunta que atraviesa a todos los personajes: qué significa realmente ser feliz.

En la obra interpreta a Peter, el escritor cuya primera novela acaba de convertirse en un best seller. Esa noche visita a los dueños de la pequeña editorial que publicó su libro para celebrar el éxito. Sin embargo, llega con una noticia inesperada: decidió firmar contrato con una editorial mucho más grande, una decisión que pone en jaque el futuro de quienes apostaron por él.

"Peter es un tipo con una infancia muy terrible, bastante inestable, un poco psicópata, alcohólico también, bastante complicado. Está feliz por el éxito que logró, pero al mismo tiempo llega muy apesadumbrado. Sus editores se enteran de su traición y le tienden una trampa para hacerlo hablar de su próxima novela. Y la próxima novela que Peter cree que tiene que contar es sobre la felicidad", relató.

Pero ese desafío tiene una contradicción de base. "Es una temática que desconoce totalmente porque tiene una vida infeliz. Es un pobre pibe que se ha transformado en un adulto bastante patético, bastante imposible de bancar". En esa búsqueda, Peter comienza a indagar en la vida de los demás y, como explicó el actor, "va a terminar diciendo cosas y haciéndoles decir cosas que van a generar cierta dificultad en los vínculos".

A partir de ese disparador, la obra se transforma en una reflexión sobre el éxito y la felicidad. "La felicidad es el disparador de una temática que atraviesa la vida de todos", resumió Echarri. Según explicó, muchas veces la sociedad instala la idea de que ser feliz significa alcanzar determinadas metas o parecerse a los demás. Sin embargo, con el paso del tiempo uno descubre que la felicidad "tiene mucho más que ver con las pequeñas cosas: el amor de un hijo, esos amigos con los que te juntás y te morís de risa, una historia de amor o simplemente compartir un momento con otros. Y la obra toca exactamente eso".

Para Echarri, ese es uno de los mayores logros del texto de Agustina Gatto. La historia, explicó, "te lleva a una risa constante" con un protagonista completamente excéntrico, pero "de golpe la obra se pone seria y te hace doler un poquito. Habla un poco de vos también. Habla de cada uno de los que está sentado en la platea".

En ese sentido, la conversación derivó inevitablemente hacia su propia mirada sobre la felicidad. "Para hablar de la felicidad también hay que saber hablar de cuándo fuiste infeliz. Todos, en algún momento de la obra, descubrimos cuál fue nuestro verdadero hecho de infelicidad. Para ser feliz hay que ser un poquito infeliz también, hay que saber sufrir", reflexionó. Acto seguido, entre risas y acompañado por una periodista, cerró citando el clásico tanguero Naranjo en flor: "Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento".

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El reencuentro con el oficio, con Rosario y con una dupla inolvidable

Además de invitarlo a volver a preguntarse qué significa la felicidad, la obra que lo traerá a Rosario también le regaló a Pablo Echarri un doble reencuentro. Por un lado, volvió a compartir escenario con Paola Krum, una de las compañeras más importantes de su carrera y con quien protagonizó éxitos como "Montecristo" y "El Elegido". Por el otro, "Maldita felicidad" marcó su regreso pleno al oficio de actor.

"Fue lindo volver a encontrarme con Paola, que es la compañera con la que más me conozco. A lo largo de un poco más de 30 años me acompañó en teatro, en cine y en televisión. Es la segunda vez que hacemos teatro juntos. Es una estrella maravillosa, pero aparte una compañera, buena gente", expresó.

En esa misma línea, reconoció que con el paso del tiempo también cambiaron sus prioridades. "Uno busca trabajar con compañeros talentosos para construir algo artísticamente bueno, pero cada vez me doy más cuenta de que lo más importante es que sean buena gente y buenos amigos. Y acá se cumple eso con Carlos, con Paola y también con Inés."

Sobre la actriz rosarina Inés Palombo también tuvo palabras de elogio. "Es una actriz bárbara. Es profesora de teatro, coach ontológica y tiene un nivel de actividad impresionante. Siempre le digo que afloje un poco porque yo ya sé lo que es llevar ese ritmo", contó entre risas. Además, destacó que "es muy buena gente, muy generosa como compañera arriba del escenario y encarna a su personaje a la perfección".

Pero el reencuentro no fue solo con sus compañeros. Echarri reconoció que esta obra también lo volvió a conectar con la esencia de su profesión. "Me dio el reencuentro con el oficio, el placer de subirme al escenario", afirmó. Tras varios años dedicados a la gestión cultural y a la producción, confesó que volver a las tablas le permitió reencontrarse "con ese Pablo que ama salir de su casa, ponerse la pilcha, ir al teatro, encontrarse con los compañeros, ponerse la ropa de este pobre tipo, jugar un rato a ser él y después llevarse solamente el aplauso del público. Encima poder sostener a mi familia haciendo eso me pone muy feliz".

Ese regreso al escenario también lo llevó a reflexionar sobre el presente de la industria audiovisual argentina. Según sostuvo, el teatro se convirtió en el principal espacio laboral para muchos actores ante la caída de la producción de ficción. "La televisión ha dejado de producir y el Instituto de Cine está atravesado por una ideología que busca ponerlo en su mínima expresión", sostuvo. En ese sentido, consideró que la falta de políticas de Estado para fomentar la industria audiovisual, sumada a la crisis económica, terminó afectando la producción de ficción en el país.

Antes de despedirse, Echarri volvió a elogiar al público local. "Me trae alegría venir a Rosario con esta obra. Los rosarinos tienen necesidad por consumo artístico que los destaca por su población. Después tienen también una cantidad de espacios y de catedrales que hablan también de ese deseo. Y eso los hace un público especial. Cada vez que hay una propuesta que al público le interesa hay una consecuencia masiva".

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