El presente lo encuentra en otra latitud, lejos de su Rosario y de sus
sentimientos más fuertes. Pablo Marini conduce los destinos deportivos de Jaguares de Chiapas,
equipo que milita en la liga mexicana. Pero a la distancia, el ex técnico de Newell’s vive y
palpita el derby que se avecina, y que tendrá su epicentro pasional este domingo en el Gigante de
Arroyito. "Lo que puedo decir con respecto al clásico es que ese partido se analiza, se prepara y
se juega con el corazón". Así se simple y contundente describió desde sus entrañas Pomelo lo que
representa un encuentro de esta envergadura.
—¿Cómo ves a los equipos?
—Newell’s está mejor posicionado. No solo en la parte futbolística,
en la tabla, sino también en tranquilidad, ya que está peleando por ingresar a las copas
internacionales. Mientras que Central no puede salir del riesgo del descenso.
—¿Cómo se prepara el clásico?
—¿Cómo se prepara?... No sé (risas).Yo puedo decir cómo lo preparábamos
nosotros. Realmente es una semana completamente distinta desde el punto de vista emocional. Desde
la faz futbolística se hace con la misma responsabilidad que con los otros rivales. Es decir, se
ven partidos, se analizan, se planifica. Pero desde lo anímico es diferente. Hasta la cuidad es
distinta. Se respira pasión en toda la semana, es algo maravilloso. Máxime para uno, que además de
ser entrenador, tiene un sentimiento especial por Newell’s. Por eso, es un orgullo poder
dirigir al equipo del cual se es hincha de toda la vida por herencia....Aunque más allá de eso,
considero que hay que bajarles a todos la ansiedad que inunda los días previos al gran partido, hay
que mantener la calma para que realmente el derby se juegue el día que se juega, no antes. Si no,
muchos jugadores llegan con una carga muy grande al día del desafío. Lo que puedo decir es que ese
partido se analiza, se prepara y se juega con el corazón.
—¿Cuesta ubicar al jugador en la fecha anterior... La mayoría está
pensando en el clásico?
—No, realmente no. El jugador quiere jugar siempre, hacerlo de la mejor
manera y ganar. Es más, cuando empieza el encuentro, en este caso, previo al clásico, se olvidan de
todo y quieren ganar. Y se expone y se entrega al máximo como siempre. Todos quieren jugar para
hacerlo bien y que el entrenador los tenga en cuenta para el clásico La prueba está en que hay
muchos jugadores que sufren expulsiones y lesiones porque se brindan al límite y demuestran su
verdadero profesionalismo. Y, después, obviamente los invade una enorme tristeza por no poder
participar del clásico, del encuentro más esperado tal vez.
—¿Y qué tiene de diferente un clásico en el que uno de los dos equipos
pelea la permanencia?
—Creo que el clásico no tiene diferencia, es el mismo y a todos los
envuelve la misma pasión. Es un partido aparte, donde se dejan de lado las posiciones, es decir, si
uno pelea por el campeonato y el otro por evitar el descenso. O, si uno viene muy bien y el otro
mal. Esto es distinto y no importa el presente. Un Newell’s -Central es algo aparte.
— ¿Este partido puede salvar el año? Te lo pregunto independientemente de
que Central vaya o no a la promoción y que Newell’s clasifique o no la Sudamericana?
—No sé si salvás el año. Pero todos saben que pueden ser seis meses de
alegría, de gloria o de tranquilidad; o de desazón absoluta. Eso es el clásico.
—¿A cuál ves mejor?
—A Newell's, sin ninguna duda. Veo que está mejor.