"No puedo creer que juega con Di María, un campeón al que tengo tatuado en mi pierna", contó el papá de Gío Cantizano

Federico, quien trabaja de bombero y atiende una verdulería junto a su esposa, habló con Ovación del sueño que cumplió su hijo jugando en Central después de "años de mucho sacrificio"

06:45 hs - Jueves 14 de Mayo de 2026

"No heredó nada de mí, soy horrible", dispara con una sonrisa a pleno Federico Cantizano, el papá de Giovanni, uno de los pibes que llegaron a la primera de Central sorprendiendo con su juego y sin vergüenza deportivo. La felicidad que lo embarga tiene más que motivos suficientes porque después de un extenso camino de sacrificios, viajes a los entrenamientos, horas de espera, ayuda de compañeros de trabajo que lo cubrían en su puesto y ganando el peso justo para que nada falte en casa llegó el instante soñado. Una palabra remanida, pero que sintetiza a la perfección lo que transitan los familiares de los jóvenes que abrazan esta profesión y donde muchos quedan en el intento de ser jugadores. Su hijo tocó con personalidad la primera Canalla y hasta convirtió un gol, como un broche exacto para que el presente sea perfecto. Y para que su familia se inunde de felicidad por el momento y el orgullo de que su hijo "juegue y comparte vestuario con un campeón del mundo como Di María".

Justamente a Fideo el papá de Gío le confesó a Ovación que "lo tengo tatuado en mi pierna. Mi hijo le mandó una foto y le preguntó: «¿Cuándo se lo vas a firmar? Él es mi viejo», le mandó. «No, boludo. ¿En serio es de tu papá? Decile que venga mañana»". Así que ya me la firmó".

Federico (42 años) vive en la zona de Centeno y Crespo, en barrio Alvear, es bombero zapador desde hace 17 años y después de uno sin tener trabajo. Está casado con Silvana (40) y con tres hijos: Gío, Martina (17) y Lucas (10), quien también juega en las inferiores de Central y hace unos pocos días debutó en las infantiles de AFA.

¿Heredaron del padre el tema de futbolista? "No, yo soy horrible, ja", contestó en la charla con este diario sacándose de escena y argumentó: "Me gusta el fútbol, pero vengo de una familia de muchos hermanos (cuatro) y en su momento mis padres querían que estudiáramos. Terminé la secundaria y no estudié nunca más. Me dediqué a trabajar, lo hago desde muy chico. No por necesidad porque en en casa, gracias a Dios, nunca faltó nada. Trato de inculcarle a mis hijos el sacrificio y el trabajo. Que se vayan poniendo metas".

>>Leer más: La nueva joya de Central: las contundentes revelaciones de sus formadores sobre Giovanni Cantizano

image (16)

Si de trabajar se trata, Cantizano busca el progreso continuamente y con el máximo esfuerzo. Después de cumplir las horas de bombero "paso por casa, agarro la plata y me voy al mercado y estamos en constante movimiento. Por eso con mi señora pusimos una verdulería con el fin de tratar de progresar y de que no nos falten las comodidades básicas para cualquier persona".

En el largo andar de inferiores de Gío hubo una tarea compleja y llena de esfuerzo. Y así lo relató: "Con el papá de Elías Verón (Víctor) y el de Marco Vicente (Cristian), que está en reserva, nos turnamos para llevarlos a los entrenamientos. Los domingos preparábamos la semana y entre los tres, que vivimos más o menos cerca, nos dividíamos los días para llevar a los chicos. Giovanni llegó a Central en 2018. Ya casi con 12 años. Ellos ya estaban desde más chicos".

Fede y Gío Cantizano

Gío estaba en San José cuando observaron que tenía condiciones, pero la cuestión a resolver en ese momento era la movilidad. Es por eso que primero se quedó en zona sur con Cacho Farías, hasta que después de un tiempo le tocó pasar a Granadero Baigorria y después a Arroyo Seco. "Ahí todo se me empezó a complicar, ja", expresó.

>>Leer más: Central: el papá de Elías Verón contó que su hijo "soñaba con hacer un gol en el Gigante"

En todo este recorrido hasta la primera meta de jugar en la primera de Central hubo acompañamiento de muchas personas, entre ellas "mis compañeros de trabajo que me hicieron un aguante tremendo para dejarme salir antes o llegar más tarde para llevarlo y traerlo a las prácticas. Eso fue también una parte fundamental. Hasta que cuando cumplió los 18 años vendimos un autito y le regalamos otro con mi señora -son nueve hermanos, ja- para que se movilice".

Gio Cantizano gol a Independiente

"Hemos pasado horas eternas de espera, fríos, calores, verlo sufrir en las canchas a la mañana temprano con los botincitos y con las canchas heladas. Con esa carita de sufrimiento. Y aunque no creas son todas esas cosas que se pasaron el domingo ante Independiente por mi cabeza cuando Giovanni la metió adentro. Se me vino encima la primera de práctica en el club del barrio donde jugaba de chico, en Santa Isabel de Hungría", relató Federico como viendo una película que se le pasó rápidamente por su mente.

Gío tuvo la chance de debutar antes, en 2025 con Ariel Holan, pero al no tener contrato no lo pudo hacer y debió esperar hasta el presente para hacerlo. Hizo la pretemporada con la primera y el 5 de abril le tocó vivir el momento esperado: el debut ingresando algunos minutos ante Vélez. "Todo eso y lo que está pasando, imaginate, lo vivimos con felicidad. Por ahí con cierta angustia, nervios o enojo cuando no se dan las cosas. Pero hay algo que siempre dice Gío desde chiquito: «Cuando entro a la cancha me olvido del mundo. Yo veo la pelota y me olvido de todo»".

>>Leer más: Qué fue de la vida del rosarino al que Grondona le cerró las puertas del periodismo

El día que Gío quería "trabajar dentro de la tele"

"Te voy a contar algo", sostuvo Federico en una charla amena y donde abrió el corazón relatando en pocas palabras todo el andar de su hijo para convertirse en una de las joyas de Central. "Gío tenía apenas 3 años cuando un día hablando de lo que le gustaría ser cuando creciera me dijo: «Cuando sea grande quiero trabajar adentro de la tele». Yo estaba mirando un partido de fútbol en televisión. Me quedó marcado eso".

>>Leer más: Jugó en Central, se retiró joven por las lesiones y ahora hace fletes con sus camiones en Paraguay

El fútbol siempre estuvo presente en la familia y Central es el sentimiento eterno. Tan es así que "cuando era chiquito íbamos a la cancha y , a veces, mangueábamos entradas. Por eso tiene fotos con el Rifle Castellano, Ferrari, Musto y Caramelo Martínez. Siempre lo acompañé en todo y luché para que pueda cumplir su sueño, pero sin presiones", dijo Federico que en todo momento resalta que "el verdadero protagonista de todo esto es Gío".

image (9)

El sueño principal era llegar a primera, jugar en Central y hacer goles, aunque también después surgen otras metas. Pero para Cantizano "el sueño máximo está cumplido. Todo todo lo que venga será un extra y bienvenido, pero lo primordial ya lo consiguió".

¿Quién es el ídolo de tu hijo?

Siempre lo siguió mucho a Maxi Lovera. Le gustaba la forma de jugar, pero el ídolo es Messi porque está marcado por el tiempo. Vos me preguntás a mí y te digo Maradona. Te voy a contar algo: en una pierna tengo tatuado a Di María.

>>Leer más: De trabajar de albañil en las obras a madrina del club Guaraní: "No me gustaba el fútbol"

¿En serio?

Un día estaba sentado en el sillón, mi hijo le saca una foto al tatuaje y se la mandó a Ángel. ¿cuándo se lo vas a firmar? Él es mi viejo", le mandó. "No, boludo. ¿En serio es de tu papá? Decile que venga mañana", le contestó. Así que tengo la firma de Di María.

"Papi, te llamé para que te firme y ya estabas llorando", me dijo. "Gío, nunca en mi vida imaginé que mi hijo iba a compartir un vestuario con un campeón del mundo. Es una locura", le contesté.