Lionel Messi es Dios, la Scaloneta un tanque de guerra y el gran sueño continúa

Con la hidalguía de todos, la selección argentina tuvo una actuación épica, clasificó a los cuartos de final y enfrentará el sábado a Suiza

20:14 hs - Martes 07 de Julio de 2026

Era el final. El cierre del Mundial para el vigente campeón. El epílogo del reinado ecuménico y, además, la última foto de Lionel Messi en los Mundiales. Egipto tuvo en la lona a la selección argentina y no pudo rematarla. El rival tenía el triunfo en el bolsillo y se le escapó de manera increíble. Y no por una brujería, ni por el azar. Fue porque la selección tiene al mejor jugador del mundo, que a los 39 está enterísimo y que se encuentra acompañado de un equipo con unas agallas que impactan.

Argentina, que estaba en el aeropuerto rumbo a Ezeiza, encontró un atajo y en los diez minutos finales renació, revirtió dos goles de desventaja y sin ir al alargue se quedó con todo con el 3 a 2. Ahora está en los cuartos de final (jugará ante Suiza el sábado) y sacó chapa de candidatazo.

La imagen de Messi llorando como un chico de la emoción y liberado tras el triunfo, con los compañeros lanzándolo al cielo en señal de reverencia, emocionó a todos en el lujoso estadio de Atlanta. Aquí se vivió uno de los triunfos épicos que quedarán guardados en el archivo de oro de la historia de la selección albiceleste.

Las lágrimas de Leo Messi

Es que esas lágrimas de Leo fueron las lágrimas de todo el país futbolero, que por momentos tuvo la pesadilla de que el Diez estaba jugando su último partido en los Mundiales, que se terminaba una etapa y que comenzaba su leyenda eterna. Pero la pesadilla se convirtió en un hermoso sueño.

Vaya paradoja del destino. En el mejor partido que jugó la selección en el Mundial, claro que con errores también, tenía el partido perdido y estaba con doble match point abajo. Literalmente liquidada. Sobrevolaba el olor rancio de la eliminación y esa foto final tan dolorosa de los Mundiales de que el sueño se termina y parece que el mundo se viene abajo.

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Porque encima Argentina comenzó perdiendo a poco de empezado el partido y Lionel Messi tuvo el empate desde los doce pasos, pero falló su segundo penal en esta Copa. Increíble para quien ahora es el goleador del torneo con 8 goles y que llegó a los 21 para ser el máximo artillero en la historia de los Mundiales, volviendo a romper su propio récord. Además, el rosarino se anotó en la red en los cinco partidos jugados, una bestialidad total.

Es cierto que Argentina venía de sufrir la gota gorda ante Cabo Verde, pero nunca estuvo perdiendo en ese partido que terminó ganando también 3 a 2, si bien lo hizo recién en el alargue. Ahora fue distinto porque Egipto en el segundo tiempo le sacó una distancia de dos goles y al tanque de oxígeno argentino le quedaban apenas diez minutos de aire.

La resurreción de la selección argentina

Entonces llegó el descuento de cabeza del guapo del Cuti Romero tras un centro de Messi. Y luego el empate del propio Leo, con un tiro alto que casi tapa el arquero Oufa, una de las figuras del partido.

Tras ese 2 a 2 agónico y cuando parecía que el suspenso se mudaba al alargue, llegó otra estocada de la Scaloneta, que se consumó con el gran cabezazo de Enzo Fernández para que haya milagro en Atlanta.

De no creer. El campeón del mundo estaba nocaut y metió tres manos letales para tumbar a Egipto por toda la cuenta y armar un triunfazo épico.

La emoción y el llanto de Messi entonces fue el llanto de todos. Más allá de que el director técnico de Egipto, Hossan Hassan, habló de partido “amañado” y criticó con dureza a la Fifa, reclamando falta previa en el tercer gol argentino.

El carácter del campeón del mundo

Los muchachos de Scaloni lo hicieron de nuevo. Volvieron a conmover a todos. Esta formación que luce con orgullo el cinturón de campeón del mundo y de bicampeón de América es mucho más que un equipo de fútbol.

Es un grupo hecho de acero, irrompible y si bien alguna vez le tocará perder, parece que el rival que lo logre deberá hacer un esfuerzo titánico.

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Fue conmovedor en el cierre del partido ver correr a Messi para recuperar la pelota como el más joven del plantel.

Es que Leo no quería perder, no quería irse del Mundial, no tenía ni la más mínima intención de que se termine este romance hermoso que mantiene con este torneo, que comenzó hace 20 años en Alemania 2006 y en el cual tuvo su máximo pico en la coronación de Qatar en 2022.

El empuje del público argentino

Un dato que vale la pena narrar es que cuando el partido estaba literalmente perdido la gente comenzó a cantar más y más, como ya ensayando una especie de despedida de esta Copa del Mundo, sin rencores ni cuestionamientos a los jugadores, como sí ha ocurrido muchísimas veces ante eliminaciones mundialistas.

Pero esta vez era la excepción. Y no es casualidad. Porque este equipo, con aciertos y errores, que en este certamen son muchos, ya se ganó el corazón y el afecto incondicional de todos.

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Los jugadores usaron ese combustible que surgió a modo de despedida y lo convirtieron en el pasaje a los cuartos de final del Mundial.

Ahora todo está nuevamente al alcance de la mano. Una tarde increíble, pero real en Atlanta. Fue el día en que Argentina y Messi armaron un carnaval cuando todo parecía opaco, gris y con la sensación de que el sueño había terminado.

Pero no fue así y la Scaloneta sigue rodando. Ahora con un envión anímico con el que será difícil detenerla.