Ambos jugadores sufren lesiones musculares desde hace semanas, lo que impide que estén al 100% para los entrenadores. Y se viene el clásico.
06:20 hs - Sábado 29 de Agosto de 2026
No lo dicen. Van partido a partido, pero en Rosario ya se está pensando en el clásico del próximo fin de semana cuando Central reciba a Newell's en el Gigante de Arroyito. Las expectativas son totales y cada uno busca llegar de la mejor forma, aunque ya se sabe que las enfermerías de ambos planteles deberán trabajar al máximo para que las figuras estén presentes. Ángel Di María, por el lado canalla, y Matías Coccaro, por el leproso, arrastran importantes lesiones que están en las charlas de cada hincha.
¿Llegan óptimos? ¿Tienen que parar? Son algunas de las preguntas. "Que se guarden para el clásico", dicen otros fanáticos, pensando en un descanso necesario para un rendimiento mejor en el partido cumbre de la ciudad. Todo indica que Central y Newell’s se volverán a enfrentar el 6 de septiembre en un espectáculo deportivo que, sin lugar a dudas, será mejor con la presencia de Di María y Coccaro.
Pero en esta corren con la misma dificultad. Tanto Central con Di María como Newell’s con Coccaro prestan especial atención en las enfermerías. El Fideo reconoció una pubalgia que lo tiene a maltraer hace varios partidos y en la cancha se nota. El Zorro arrastra una lesión en las pantorrillas que se volvió crónica y la última vez que completó los 90 minutos fue ante Acassuso por Copa Argentina el 29 de marzo de 2026.
En este contexto y a una semana del partido más importante de la ciudad, las miradas están puestas como nunca en los cuerpos médicos de cada plantel.
Pubalgia: el dolor que siente Di María al jugar
El propio Di María reconoció luego del empate ante Talleres en Córdoba que sufría de una pubalgia desde hace varias semanas. Una lesión muy común en deportistas de alto rendimiento. Colella explicó que la pubalgia “es una inflamación en la región pubiana o del pubis”.
Esta lesión se produce en futbolistas y otros deportistas que deban realizar movimientos de traslación hacia adelante, hacia atrás, giros y rotaciones. En el fútbol se potencian estas dolencias por el espacio reducido para cada movimiento y la velocidad en la que se deben realizar. “Todos estos movimientos generan inflamación en los músculos abdominales bajos y aductores. Ahí empieza todo porque los aductores traccionan hacia abajo y los abdominales hacia arriba, se siente el dolor”, explicó Colella en radio La Red Rosario.
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Antes de llegar a una pubalgia, se produce la lesión conocida como contractura o sobrecarga de aductores. Si este dolor se extiende durante 30 días, se transforma en crónico y pasa a la lesión que alertó Di María.
De todas formas, no es una lesión inmovilizante, pero Colella reconoció que “hay días donde duele más o hay más síntomas y otros en los que no” y que los entrenamientos para los deportistas que sufren esta lesión son diferenciados y apuntan a relajar la zona media, potenciar la flexibilidad y movilidad de la zona para tratar de que se relaje el pubis.
¿Y una infiltración? Colella explicó que en la actualidad estas lesiones se abordan con terapias regenerativas y se evitan las antiguas infiltraciones con corticoides. “Hoy las infiltraciones se hacen con agujas más finas y en zonas puntuales para evitar que la parte afectada sea agredida; además, se trabaja con frío”, aclaró el especialista.
Las pantorrillas complican a Coccaro
Oficialmente, Frank Kudelka y Newell’s confirmaron que Matías Coccaro arrastra una lesión en las pantorrillas que se volvió crónica. Para entender esta lesión, hay que comprender cómo está conformada la parte posterior de la pierna, que es la zona que permite a Coccaro, a los futbolistas y otros deportistas correr, saltar, un sprint o pique corto. “Le pasa a todo aquel deportista con arranque explosivo”, detalló Colella a La Capital.
La pantorrilla está compuesta por el gemelo interno y el externo, separados por una fascia intermuscular, y el gastrocnemio. Por debajo de ese grupo muscular está el sóleo, otro músculo que recurrentemente es lastimado por los deportistas.
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Los gemelos van desde la parte trasera de la rodilla hasta el tendón de Aquiles. “Una lesión en la pantorrilla es compleja. La más común es la lesión en el gemelo interno que permite los arranques en velocidad y giros”, señaló Colella y detalló el dolor de estas lesiones como “sensación de cansancio porque al músculo no le llega la suficiente cantidad de oxígeno”.
Una lesión en la pantorrilla produce una caminata anormal, dolor en los pies que puede conducir a una fascitis plantar y problemas en las rodillas. “Hay que entender que no va a cambiar nada y para reparar el organismo hacen falta tres semanas. Y los músculos de la parte baja de la pierna tardan más en recuperarse”, sostuvo Colella.
Los movimientos que realiza un futbolista llevan a una contractura en primera instancia, luego a una distensión y en una tercera fase se rompe el músculo o se desgarra. Las fuentes oficiales de Newell’s no explicaron en qué fase está Coccaro, pero sí alertaron que es crónico, es decir, que se extiende por más de tres meses. En muchos casos, los tiempos del deporte de alta competencia no son los mismos que los de la medicina y las recuperaciones no se dan al 100%. Ante esto, Kudelka tendrá a disposición a Coccaro dependiendo del umbral de dolor que resista el futbolista.