Tras el partidazo que hizo ante Talleres, Fideo tuvo ganas de hablar y entre tantas cosas que dijo contó que desde hace tiempo lidia con una pubalgia
06:00 hs - Miércoles 26 de Agosto de 2026
No es usual que Ángel Di María se pare a hablar en la zona mixta. Habitualmente lo hace dentro del campo de juego, cuando es requerido por la televisión. Pero esta vez en el Mario Alberto Kempes el capitán de Central decidió pararse a hablar con la prensa y lo hizo tocando varios temas, entre ellos uno que encendió alguna alarma cuando habló de una lesión que viene arrastrando desde hace tiempo. Es una pubalgia que lo tiene a maltraer y con la que batalla a diario para tener partidos como el que tuvo frente a Talleres, en el que, por escándalo, fue el mejor en el equipo de Jorge Almirón. A la par suya estuvo el arquero de Talleres Ezequiel Unsain, el responsable de que el encuentro no termine con victoria canalla.
"Uno escucha muchas cosas. La gente no sabe si uno tiene una lesión o si tiene algún problema. Uno intenta y le mete igual. Ya hace bastante que vengo con la pubalgia, desde el semestre pasado, me está costando, lo estoy trabajando constantemente pero no es fácil", tiró Fideo frente a los medios, en los primeros minutos del martes.
En esa zona mixta del Kempes sucedió algo particular. Los designados para hablar eran Alexis Soto e Ignacio Ovando, pero de repente apareció Di María. Lo que trascendió minutos después es que Angelito pidió ser él quien enfrentara los micrófonos. Alexis Soto ya lo estaba haciendo y el zaguero central Ovando quedó liberado.
Aquellos "viejos tiempos en Arroyito"
Motivos tenía de sobra el capitán canalla para tomar esa decisión. Es que venía de una actuación impresionante contra Talleres, con dos goles incluidos, que hicieron recordar a aquellos primeros encuentros que tuvo con la camiseta canalla en su regreso a Arroyito. Es más, con esos dos tantos se convirtió en el goleador de Central en la temporada, con nueve tantos.
>>Leer más: El uno x uno de Central: Di María, el capitán que volvió a tomar la lanza del equipo
Y en el revoleo de preguntas (hasta lo consultaron por la sanción que la Fifa le dio a Leandro Paredes), Di María trajo a cuento algo que no estaba sobre el tapete: su lesión en el pubis.
Extraoficialmente había algo de que Fideo arrastraba una molestia, pero nunca hubo información concreta al respecto. Y fue el propio jugador quien se encargó de ponerles las palabras justas.
"Hay gente que le cuesta varios años que se le vaya, estoy jugando con un poco de dolor pero siempre estoy intentando hacer lo mejor posible", agregó el capitán auriazul antes de subirse al micro.
La causa del bajón
Desde ese lado se entiende el bajón notorio que sufrió el jugador respecto a aquellos primeros encuentros tras su vuelta al fútbol argentino. Claro, el equipo también comenzó a mostrar altibajos, pero se sabe que si Di María está a pleno al Canalla las cosas siempre le pueden resultar más fácil de lo habitual.
Fideo venía de unos cuantos encuentros sin poder marcar la diferencia, con actuaciones enmarcadas en el plano de la discreción absoluta. Un ejemplo claro seguramente fue el rendimiento que mostró en la derrota frente a Corinthians, lo que provocó que el Canalla se quedara afuera de la Copa Libertadores. Como suele suceder, los hinchas dispararon críticas hacia todos y muchos incluyeron a Fideo.
Eso debe haber motivado cierto disgusto en el capitán del equipo, por eso la necesidad de reencontrarse con actuaciones como las que tuvo el lunes por la noche en el mundialista de Córdoba. "Estoy acá para sumar, para hacer lo mejor posible. Intento que no se note que tengo 38. Lo importante es que estamos haciendo las cosas bien, que Central sigue creciendo. Eso es lo importante. Ahora vamos a tener un poco más de tiempo para recuperarnos", apuntó.
>>Leer más: Central y una levantada que pudo tener un premio mayor
Una lucha contra todo
Y Di María lucha contra esa edad a la que hizo referencia, con la lesión que puso a la vista de todos e incluso con la reprobación con la que de vez en cuando se encuentra en alguna cancha del fútbol argentino. Suele pasar que en el primer contacto con los hinchas visitantes hay saludos y muestras de agradecimiento, pero rápidamente llega lo otro.
Lo que sucedió en el Kempes fue un clarísimo ejemplo. En el ingreso al campo de juego para realizar los movimientos precompetitivos en cancha lo esperaba José Daniel Valencia, campeón con la selección argentina en el Mundial 1978. Se escucharon aplausos y algunos silbidos, pero minutos después fue un hostigamiento permanente hacia el campeón del mundo en Qatar. No es algo que parezca perturbarlo demasiado porque si hay algo con lo que tuvo que lidiar Fideo durante años fue con las críticas. El 11 canalla sabe largo y tendido de qué se trata la cosa.
Pero él más que nadie sabía de la necesidad de volver a ser ese jugador determinante, con capacidad de desequilibrio e incidencia directa en un partido. Porque, se insiste, hacía un buen tiempo que no vivía algo de eso. En Córdoba rompió esa pared que se lo estaba impidiendo.
Ya era el más incisivo
Antes de que su aparición goleadora, que fue lo que en definitiva lo puso en el escalón más alto en la consideración de todos, ya había hecho pequeñas cosas que fueron distintivas. La primera clara fue un remate suyo desde fuera del área tras un lateral rápido de Copetti. ¿Y la más clara de ese primer tiempo? Un centro suyo al corazón del área chica que Copetti no alcanzó a conectar con fuerza y Unsain se la contuvo en dos tiempos.
Ya lo del segundo tiempo quedó a la vista de todos. Fue definitivamente el conductor de Central, el que más peligro llevó al arco de la T y, por supuesto, el autor de los dos goles. Hasta cambió su forma de ejecutar los penales. El último que había pateado había sido contra Libertad de Paraguay, por la Copa Libertadores.
Después de ese partido superlativo, Di María seguramente sintió que se había encontrado con su mejor versión, al menos con la más parecida a la de aquel primer semestre cuando regresó y del que formó parte del equipo que la Liga Profesional designó como campeón de la Liga 2025.
>>Leer más: Un error de Alan Rodríguez, penal discutido y gol de Talleres ante Central
Hoy sigue y a sus 38 años intenta hacer lo mejor. Algunas veces con más dificultades que otras, pero también con una lesión de la que, se insiste, casi nadie tenía conocimiento. Por eso la valentía de decirlo y la fuerza de esa frase sobre "estoy jugando con un poco de dolor, pero siempre intentando hacer lo mejor posible".
Di María goleador
Con estos dos gritos que pegó en la noche de Córdoba, Di María se transformó en el máximo goleador de Central en lo que va del año. Llegó a los nueve goles en todas las competencias. Para la falta de gol que venía evidenciando el equipo, un doblete de un futbolista no es poca cosa. Se puso dos por encima de Enzo Copetti y tres de Alejo Veliz (ya fuera de Arroyito).
Su último gol había sido el 19 de mayo, en la victoria por 4 a 0 sobre Universidad Central de Venezuela, por la cuarta fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Luego de ese encuentro pasaron nueve partidos en los que Di María (actuó en ocho de ellos) no pudo convertir: 3 por Copa Libertadores (Independiente del Valle dos con Corinthians), uno por Copa Argentina (Estudiantes) y 5 del torneo Clausura (no jugó frente a Barracas Central).
>>Leer más: Central también reclamó penales sobre Enzo Copetti pero no se lo dieron, pero la tercera fue la vencida
Y este doblete que marcó fue el primero en los 83 partidos (60 como titular) que lleva jugados con la camiseta de Central. En todos esos encuentros anotó 22 goles, todos de zurda: 13 de jugada, 7 de penal, uno de tiro libre y uno olímpico.
Di María es emblema de este Central que sufrió un tropezón importante en la Libertadores, pero que tiene cosas importantes por delante por las que pelear. En la medida que mantenga el nivel que mostró en Córdoba, algunos caminos se allanarán, pero tanto él como el resto saben que no es algo fácil de lograr. Frente a esas ganas que siempre están, la traicionera y compleja pubialgia con la que lucha.