"El fútbol estuvo siempre en mi familia", sostuvo la influencer Martina Cuffaro Russo. "La docencia quedó atrás. Es una actividad hermosa, pero no era algo que me llenara", agregó
14:43 hs - Jueves 10 de Septiembre de 2026
De la docencia, de ser profesora de matemáticas, pasó a las redes sociales, se convirtió en influencer y comenzó a vender contenido. Un cambio radical de vida pero que le permitió modificar notablemente su vida y, sobre todo, su estabilidad económica. Ahora afrontará un nuevo desafío y lo hará dentro de una cancha. Martina lleva un apellido que invita a relacionarlo rápidamente con la pelota: Cuffaro Russo. Es hija de Roque -exdefensor de Central (no llegó a debutar en la primera Canalla, pero jugó en Ecuador, Bolivia y varios equipos del ascenso)-, y busca marcar la diferencia en otra posición con la "10" en la espalda.
"El fútbol siempre estuvo presente en mi familia y respiré eso toda la vida", confesó la rosarina que fue convocada para integrar un equipo femenino de influencers. La docencia quedó atrás y "no regresaría. Es una actividad hermosa, pero ya no sentía que era algo que me llenara. Y ni hablar de lo económico porque es una profesión muy mal paga".
Martina, "hincha de Central porque si no la familia me deshereda", fue citada para formar parte de un equipo femenino de influencers. "Arranqué hace un par de meses y la realidad es que no soy una jugadora de fútbol. Estoy aprendiendo. Hay otras futbolistas que empezaron desde chicas y saben", contó en la charla para el ciclo "Historias en juego" de Ovación la joven rosarina que buscará defender la dinastía futbolera.
Muy por el contrario a la posición que ocupaba su padre como un férreo defensor, Martina utiliza la casaca "10". "Cuando arranqué mi papá me dijo que jugara abajo, en la defensa, pero la verdad que me siento mucho más cómoda arriba, como delantera", confió la influencer en la cancha de fútbol cinco de zona oeste que administra Roque.
-¿Por qué aparecieron las ganas de jugar al fútbol?
-La realidad es que desde que soy chica el fútbol estuvo todo el tiempo en mi casa. Mi papá cualquier cosa te la relaciona con el fútbol. Estuvo presente siempre en toda mi familia. Siempre fui al gimnasio, que es solitario, no hacía tanto deporte en grupo. Llegó un momento en que me cansaba ir a entrenar. Necesitaba un propósito, algún objetivo. Fue en ese momento en que mi pareja me dijo que me metiera en el fútbol. Se dio de la nada y la verdad que me encantó.
-A la hora del juego, ¿a qué le tenés miedo? ¿A la patada, al roce?
-Sinceramente, no me pasó eso. Sí le tengo mucho respeto porque es un deporte de contacto, pero miedo no. No tengo temor de meter el cuerpo. Tengo las piernas con moretones y me raspé porque me dieron para que tenga, ja.
-¿Y por qué decidiste jugar un torneo mucho más competitivo?
-Me habló Nahu Senger (un influencer) para su equipo: "Quiero que estés en mi equipo (NS Team)". Me habían hablado de otro lugar, pero es como que estaba dubitativa. No había una propuesta tan clara. Ahora voy a tener que viajar a Buenos Aires todas las semanas, es un importante sacrificio.
- ¿Si tuvieras que definirte, cómo lo harías?
-Me siento muy cómoda hablando, comunicándome, alentando a mis compañeras, con las las marcas... Es un deporte de grupo, es lo más importante, así que en ese sentido soy bastante jetona, pero para bien, ja.
>>Leer más: La vida de un exjugador de Central: trabaja de albañil e integra el equipo de amigos del barrio Las Flores
El cambio de profesión
-¿Cuánto te dolió, si es que pasó, dejar la docencia?
-No es algo que me haya dolido. Al contrario, me estaba doliendo seguir. Es una profesión hermosa, nunca voy a criticar la docencia porque es un trabajo hermoso, pero muy sacrificado. No sentía que era algo que que a mí me llenara, que me hiciera bien. Ni hablar de lo económico. Lamentablemente, es una profesión muy mal paga, pero tampoco sentía que era lo mío. La verdad que me sentí bien dejándolo más que un dolor.
-¿Y cuál fue la reacción de la familia cuando contaste la decisión?
-La realidad es que por un par de meses no les conté a mis papás que había dejado la docencia. Cuando lo hice se los comuniqué con resultados y me apoyaron. Que estuviera bien, eso era lo más importante.
-Obviamente, hay prejuicios, ¿cuál fue el más grande que viste en las redes?
-La verdad que observé de todo porque criticar lo hacen siempre, esa es una realidad. El hecho de dejar la docencia también fue muy criticado. Pero está en vos si te afecta o no, si lo dejás pasar.
>>Leer más: Claudio Scalise, del jugador "pasional" a la vuelta en el Parque y el camino hacia Dios
-¿Qué fue lo más difícil, que un chico entendiera Matemática o bancarte la reacción de los haters?
-Lo más difícil es que un chico entienda Matemática porque, hoy en día, cuesta más eso. Lograr el foco para que alguien te preste atención. Hoy están todo el día con el celular. Las críticas no, porque eso ya me lo tomo bien. No me molesta.
-¿Cuántos colegas profesores criticaron más por envidia y otros por doble moral?
-Hay una doble moral muy grande. Cuando dejé las escuelas es cuando más lo noté, porque los que más criticaban eran los profesores. Pero dentro de las aulas, cuando iba a la sala de profes, en los recreos, se la pasaban quejándose de que no eran felices en lo que hacían. Nunca entré a un salón de profesores, y no es que lo exagero, con vibras positivas. Todo el tiempo quejándose de los alumnos o de que no les pagaban bien o de que no les daban las horas o que las escuelas no están bien condicionadas para los chicos. Siempre se quejaban de algo y esperaban la hora para llegar a la casa. Entonces, ahí decís: "Bueno, al final esa es la doble moral que hay".
La docencia quedó en el pasado
-Si te pagaran mucho más de lo que ganás actualmente, ¿volverías a ser docente?
-Sigo pensando que nunca dejé de transmitir lo que quería, enseñar, dar el ejemplo, pero siento que no volvería a dar Matemática. Sin dudas, me gusta, por algo lo empecé. Si lo hubiera dejado solamente por plata sería algo muy vacío. Lo dejé por un cúmulo de cosas, por eso no es que regresaría si me pagaran más. Ya está.
-La moda de los youtubers, influencers y demás quizás en un futuro desaparezca. ¿Tenés pensado qué hacer para qué camino ir?
-A veces, se quejan mucho de las generaciones de ahora y dicen como que están cada vez peor, pero pienso al revés. Todo tiene su lado positivo y su lado negativo, pero esta generación se acostumbró a que las cosas van cambiando, los tiempos se van modificando y siempre algo nuevo sale y todo el tiempo debés estar actualizado. Hay que pensar qué hacer, estar en movimiento.
>>Leer más: La vida de un exjugador de Central: trabaja de albañil e integra el equipo de amigos del barrio Las Flores
-Te debe haber pasado de encontrarte con algún exalumno que habrá dicho: "¡Mirá la profesora que tenía!". ¿Recibiste mensajes de chicos que tuviste?
-Sí, me he cruzado con alumnos o recibí mensajes, pero la verdad que todos positivos y diciéndome que siga para adelante, que le siga metiendo en lo que hago.
-Y a los que dicen "buscate un trabajo de verdad", ¿qué les decís?
-Que se lo busquen ellos, ja. Vivo la vida al ciento por ciento, que es lo más lindo. Soy feliz, hago feliz a mi gente, a mi familia, a lo que tengo a mi alrededor, con eso me alcanza.
>>Leer más: César Delgado: "Tuve la gran oportunidad de que el fútbol me ayudó y me salvó"
-¿Cuál es tu modelo a seguir en el fútbol?
-Mi papá. Siempre me inculcó buenos valores, sacrificio, constancia. La pasión que le noto a él en lo que hace en el fútbol. Es mi modelo más grande.
-Con este tiempo que llevás en las redes obviamente te bancás absolutamente todo, tanto las críticas como los elogios. Y ahora como futbolista ¿también estás preparada para eso?
-Sí, fijate que desde que arranqué las críticas están siempre. Entendía que hagas lo que hagas, bien o mal, te van a criticar igual.
>>Leer más: El "otro Messi" que pudo ser crack y no quiso: "El fútbol no era mi pasión"
La definición de Martina según Roque
Roque Cuffaro Russo, el papá de Martina, tuvo un recorrido en el fútbol profesional jugando en el exterior y en el ascenso, además de ser entrenador. Y es por eso que entregó una definición sobre las virtudes futbolísticas de su hija que comenzó con el fútbol hace sólo un puñado de meses.
"Martina es una luchadora. Ella siempre está al pie del cañón, en todo momento metiéndole mucha pasión, muchas ganas a lo que hace en cada instante de su vida. Ahora le toca jugar a la pelota y lo hace con sacrificio", dijo.
-Es de meter muchas gambetas, algo diferente a tu estilo como futbolista.
-Totalmente, juega adelante, define, es un tanque. Tiene mucha fuerza y velocidad. Anda muy bien.