Hubo insultos y le tiraron proyectiles, al punto que el partido estuvo detenido. El volante hizo su juego y aprovechó para bajarle el ritmo al partido
Miércoles 28 de Enero de 2026
Newell’s recibía a Independiente en el Coloso y en la formación del Rojo había un jugador que no pasaba desapercibido para la gente del Rojinegro. Aunque en la previa se especulaba con que iría al banco, como en la primera fecha, finalmente Gustavo Quinteros lo incluyó en el once inicial para jugar como enganche o como un clásico “10”.
Ignacio Malcorra volvía así a jugar contra Newell’s, en el Parque, aunque ahora con otra camiseta.
El estadio lo recibió con silbidos y abucheos, como se esperaba. Y no pasó mucho tiempo hasta que se convirtió en protagonista, aunque no por una jugada. Iban apenas ocho minutos cuando hubo un corner para Independiente y Malcorra fue a patearlo. De la tribuna comenzaron a caer proyectiles, sobre todo encendedores, y el jugador se lo reclamó al árbitro. Hasta los jugadores rojinegros intervinieron para pedirle calma a la gente para evitar problemas y unos minutos después el partido pudo continuar.
Leer más: Michael Hoyos, tras lograr el agónico empate ante Independiente: "Estar en Newell's es único"
A los 33 minutos el volante protagonizó su primera jugada determinante en Independiente, cuando alargó hacia la izquierda una pelota que Avaldo remató de primera al arco. Arias pudo contener el remate, pero el rebote le quedó a Ávalos y el paraguayo facturó: 1 a 0 para el Rojo, con participación de Malcorra.
Más proyectiles a la cancha
Cuatro minutos después, otra vez cayeron objetos cerca del volante y el jugador volvió a reclamarle a Zamora. Esta vez le habían arrojado un trozo de palo de escoba que cayó muy cerca del ex-Central, Lanús y Unión. El juego se detuvo una vez más y esta vez la interrupción duró varios minutos.
Leer más: Newell's y un empate agónico que debe transformarse en punto de partida para el nuevo ciclo
Hubo pedidos de los jugadores de Newell’s a los hinchas para que se calmaran y advertencias del árbitro sobre la posibilidad de suspender el partido si las agresiones continuaban. Y también se vio a algún jugador del Rojinegro reprocharle algo a Malcorra, aunque finalmente el juego se reanudó.
Malcorra jugó a lo que sabe
La historia se repitió los 30 minutos del segundo tiempo en otro tiro de esquina, aunque los escudos de la policía le permitieron a Malcorra lanzar el centro. Los hinchas lo fastidiaban y el jugador lo aprovechaba: aunque Newell’s estaba lejos de jugar bien, el volante le bajaba el ritmo a un partido en el que el Rojo no parecía correr riesgos.
Al tiempo reglamentario le quedaban unos siete minutos cuando Quinteros finalmente decidió reemplazar a Malcorra por Pusetto. No había hecho grandes cosas, pero había jugado su partido contra la gente. Y en ese juego pareció sacar pequeñas ventajas.