La fiesta fue de Newell's, con un triunfo que ratifica la levantada y disipa fantasmas

El rojinegro llegó a la cancha de Unión y le arruinó la noche en su aniversario. Riguroso, ordenado y vertical, ganó y sacó más diferencia con los de abajo

Viernes 17 de Abril de 2026

Unión preparó una fiesta por el 119º aniversario de su fundación un 15 de abril. Pero fue Newell's el que se robó el protagonismo y el que celebró una enorme victoria por 3 a 2 en el estadio tatengue. Triunfo de una enorme dimensión. Por el adversario, por la cancha y porque sigue creciendo, despegándose con firmeza de la parte baja de la tabla anual.

En base al convencimiento, actitud, solidez, inteligencia y agresividad, el conjunto de Frank Kudelka es otro bien distinto al que hasta pocas fecha atrás era un lamento constante. Y crece. Vaya que lo hace.

Y eso que Newell’s empezó distraído. La primera desatención gruesa le costó caro a la Lepra. Guch y Mazzantti no reaccionaron en un tiro libre que Palacios tocó para Del Blanco, fue a buscar la devolución y lanzó el centro. Estigarribia saltó sin oposición y la colocó abajo para el 1 a 0.

En 3’, el conjunto rojinegro lo perdía y no reaccionaba. A partir del manejo de Palacios, el Tatengue lo dominaba y llegaba. Estigarribia definió débil y se perdió el segundo.

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Avances verticales de Newell's

Pero no todo estaba perdido en la Lepra. En unos pocos avances verticales, dio señales de que el desarrollo podía ser distinto, exponiendo la fragilidad de la defensa local.

Una debilidad que también quedó de manifiesto en cada pelota por arriba que cayó al área tatengue. De un tiro de esquina de Guch, la pelota rebotó en Maizon Rodríguez, pegó en el palo y el arquero Mansilla la introdujo en forma involuntaria en su arco. Entró unos pocos centímetros y recién se validó el gol con la intervención del VAR.

El empate desarticuló a Unión y Newell’s se animó. Si bien descuidó en un tiro de esquina a Ludueña, que se lo perdió bajo del arco, el conjunto de Kudelka fue encontrando los caminos para aproximarse, con un juego directo y profundo. Guch comandaba las acciones ofensivas y Mazzantti era peligroso por afuera.

En una réplica rápida, Regiardo la quitó, Mazzantti desbordó por derecha y Herrera cabeceó solo y la estrelló en el travesaño. Por arriba, la Lepra predominaba y preocupaba.

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El golazo de Russo

Y en otro tiro de esquina, nació el segundo de la Lepra. Hubo un rechazo, le quedó afuera del área a Russo, nadie lo encimó y el lateral se tomó el tiempo para sacar un zurdazo letal que dio en el palo y se metió.

Práctico y efectivo, Newell’s cerró el primer tiempo arriba en el marcador, luego de una gran tapada de Reinatti a Porfini, ante la sorpresa de los hinchas de Unión que no podían creer lo que estaban viendo.

Para el segundo tiempo, Herrera dejó la cancha por una molestia. Guch pasó a jugar en su posición y Gómez Mattar ingresó para ser el enlace. Newell’s mantuvo el orden y le cerró los espacios a un equipo de Madelón sin variantes.

Las réplicas de la Lepra cada vez fueron menores y Kudelka pensó en reforzarse en defensa. Sacó a Guch para la entrada de Noguera y armó una línea de cinco. Menos fútbol y más lucha. Reinatti tuvo el coraje de salir a cortar centros y salvó con el pie un cabezazo de Tarragona antes de que alcance a empujarla Palacios.

Gol de Colo Ramírez

Newell’s estaba refugiado, pero no se resignaba a no atacar, aunque Mazzantti luchaba casi sin compañía. Kudelka puso al Colo Ramírez por Scarpeccio y el uruguayo aprovechó un pase corto hacia atrás de Maizón Rodríguez. El uruguayo gambeteó a Mansilla y puso el 3 a 1.

El descuento de Menossi le puso incertidumbre al marcador. Newell’s se aferró a la diferencia y se abroqueló atrás. Luchaba y forcejeaba, esperando el final. En la última, Reinatti le tapó de manera magistral un bombazo de Tarragona desde corta distancia.

De inmediato, llegó el final y todos salieron corriendo para abrazar al Reinatti, responsable de la victoria. Pero no el único. Hubo un trabajo colectivo que construyó un triunfo valioso, el segundo de visitante y el tercero en los últimos cuatro partidos. Para gozarlo, para mirar más de arriba a los últimos. Sin posibilidad de relajarse.