Newell's necesita aprovechar este momento de inicio de reacción para recuperar y apuntalar a Valentino Acuña
06:15 hs - Jueves 04 de Junio de 2026
En Newell's, a principios de año, a Valentino Acuña le dieron la 10 en la espalda demostrando una valiosa carta de crédito y confianza para una de las grandes promesas surgidas de las inferiores rojinegras. Todo un acto de señalamiento. Todo un signo de apuesta interna a lo que puede llegar a ser este pibe de 20 años. El volante es una de las últimas joyas de la cantera, pero hasta ahora no pudo explotar en estos tiempos de tempestades, donde a todo le cuesta echar raíces y crecer en el parque Independencia.
Ese número tan distintivo, tan representativo y de tanta carga simbólica dentro de este fantástico deporte, parece que se transformó en un peso adicional que hasta ahora no pudo manejar. Y este comienzo de respuesta que está exhibiendo el rendimiento del conjunto leproso de la mano de Frank Kudelka, debe incluir la recuperación de un valor de gran importancia.
Si Newell’s logra abrazar y cobijar a Acuña en esta instancia de confirmación de despegues individuales y colectivos, sumará una herramienta de alto valor, ya que desde su fuerza joven y su casta leprosa, esa que le inculcaron en Malvinas y Bella Vista, puede ser un fuera de serie.
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La pelota siempre al 10
Para eso, todos en el universo rojinegro saben que tiene que tratar de dar el salto ahora, no quedarse atrás, otra vez. Por ahora, en la primera división todavía no consiguió hacer pie con firmeza y hasta ahora sólo fueron intenciones y pasos fallidos.
El 10 es el que tiene la potestad de crear, es el primero que se mira cuando se ve un partido, en cualquier cancha del mundo. Es el que juega y hace jugar. Es al que más buscan sus compañeros. Es el que resuelve y clarifica, mientras los otros se nublan y confunden. Es el que piensa, mientras los otros corren. Abarca por sí mismo virtudes que lo diferencian del resto. Siempre se espera más de él, y de su poder de influencia dentro del desarrollo del juego.
Y Acuña tiene las condiciones para poder llegar a ser un jugador con esas características, con esa trascendencia, con esa incidencia colectiva. Al menos, lo evidenció durante su trayectoria en las inferiores rojinegras.
Y apuntando a ese potencial que puede alcanzar, en Newell’s hay muchos que siguen apostando a que Acuña pueda lograrlo en la primera leprosa, y que eso se evidencie rápidamente.
Ahora, el contexto temporal ayuda. En el Parque surcan vientos muchos más serenos que hace seis meses o un año atrás. En estos días, al menos Kudelka puede trabajar casi dos meses en la puesta a punto física y futbolística de todo el plantel, y según trascendió desde el Centro Griffa, el desafío de posicionar a Acuña más cerca de lo que puede dar es uno de los principales retos que se impuso el cuerpo técnico.
Si bien, de manera paralela, la directiva está buscando un volante de generación de juego para traer como refuerzo, lo cierto es que si se recupera a Acuña en su dimensión, puede ser mucho más que una grata aparición. Sería un arribo a una estación muy esperada en Newell’s.
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Cada uno con sus tiempos
Claro que cada jugador tiene su propio tiempo para poder lograr una irrupción en el escenario mayor que tenga chances de afirmarse, crecer, proyectarse y, si es posible, convertirse en fuente de ingresos a través de ventas importantes.
En ese marco, estos intentos deben sostenerse en la base de juveniles que forjó Newell’s para salir de los puestos del fondo y empezar a atreverse a ser más ambicioso en sus objetivos. Ahí están el arquero Josué Reinatti, el defensor Jerónimo Russo, los volantes Luca Regiardo, Jerónimo Gómez Mattar y Facundo Guch y el delantero Francisco Scarpeccio. Ese es el mejor espejo, la mejor referencia interna, y debe actuar como inquebrantable motor de motivación.
Este primer semestre, Acuña jugó poco, y dentro de lo poco que mostró fue de mayor a menor. Comenzó el Apertura de titular con Talleres en Córdoba, y se fue diluyendo entre aportes cada vez más flacos. Su último encuentro como titular fue ante Acassuso, en el papelón de la despedida de Copa Argentina.
En estos primeros meses del año, en 17 partidos, 5 fue titular, 7 al banco, y 5 hasta afuera de los relevos. Y como no se asentó en el puesto de creador, fue Guch el que tomó la posta y se vistió de generador de juego en ofensiva.
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El 2026 de Acuña en Newell's
En la 1º fecha del Apertura, con la dupla Orsi-Gómez al frente, donde Newell’s perdió 2 a 1 con Talleres, jugó de doble cinco con Regiardo, y lo hizo todo el partido. Ese día, la Lepra formó con línea de cinco atrás: Arias; Méndez, Cabrera, Salcedo, Salomón y Luciano; Acuña y Regiardo; Guch, Hoyos y Luciano Herrera.
En la 2º jornada, ante Independiente, actuó en la línea media con Rodrigo Herrera y Gomez Mattar. Salió en el entretiempo, y por él entró Walter Núñez.
En la 3º, frente a Boca, fue al banco e ingresó a los 78’ por Rodrigo Herrera. Y, en la 4º, con Defensa estuvo entre los relevos pero ni entró.
En tanto, en la 5º con Riestra ya quedó fuera del banco, producto de bajas actuaciones cada vez que le tocaba salir al ruedo.
En la 7º, con Estudiantes volvió a ser titular en el partido que condujo Lucas Bernardi como interino. Jugó como volante ofensivo con Guch y Nuñez, delante de Regiardo y Sotelo. Actuó todo el cotejo.
Por su parte, ya con Kudelka, se acentuó esa irregularidad. En la 8º, en el clásico se posicionó en el medio con Regiardo y Rodrigo Herrera. Fue amonestado y dejó el campo de juego, a los 58’, por Michael Hoyos.
En la Copa Argentina, se lo vio de arranque por última vez. En la derrota con Acassuso, en 32 avos, perdió 2 a 0 con un rival que puso suplentes. Ese tropiezo lo dejó afuera de esta competencia. En ese duelo, Acuña integró la línea de 3 volantes ofensivos con Mazzantti y Nuñez. Salió en el entretiempo, y entró Gomez Mattar.
Vale recordar que con Vélez, que fue la última fecha de la fase de grupos, estuvo en el banco pero ni siquiera ingresó.
Todos en Newell’s ansían que Acuña pueda llegar a transformarse en lo que esbozó muchas veces desde muy chico en las divisiones inferiores. El tren de las oportunidades lo está esperando para recordarle que tiene la 10 en la espalda, y que confían en él, nuevamente.