Newell's no logró cortar el ciclo negativo anterior ni construir bases mínimas para salir de la crisis. Hoy, Kudelka y el tiempo son los únicos aliados
06:10 hs - Lunes 09 de Marzo de 2026
Este Newell's está perforando sus propios pisos. Con su pésimo arranque en el torneo Apertura, está destrozando sus umbrales y sus estructuras de resistencia, empuje y proyección, con procesos que lo continúan hundiendo y sometiendo a dudas y malas decisiones que no le permiten reaccionar ni despegar de una vez por todas.
No exhibe signos de vitalidad, no aparecen en el camino huellas basales ni señales indicadoras confiables, y un manto de temores y preocupaciones envuelve, atraviesa y perturba al universo leproso. Demasiado temprano.
En este ambiente de tensiones y agitación interna, debe tratar de ponerle un freno de carácter definitivo a una inquietante pendiente de deterioro en la que parece seguir sumido. Esa curva no lo deja acelerar, ni crecer, ni descubrir una recta que funcione como guía aliviadora y que lo transporte a una plataforma de mejoras reales y sustentables.
Ni siquiera le permite ponerse en movimiento en un sentido positivo. No hubo, aún, esbozos futbolísticos prometedores como para comenzar a creer en una reacción posible y esa es otra de las cuestiones que genera angustia, intranquilidad y apura vientos conspiradores. Por eso, este equipo necesita encontrar rápido gestos para estampar un punto de inflexión para instalar nuevos tiempos de oxigenación y calma, que hasta ahora no llegaron y se quedaron en livianas intenciones que se volaron fácilmente. Demasiado temprano.
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La renovación dirigencial
Ni con un nuevo ciclo dirigencial, con autoridades elegidas en diciembre pasado, con una gestión que apuntó todo a una renovación que hasta este momento no llegó, y que fecha a fecha parece perder fuerza, firmeza, y suma complicaciones, pudo salir de su estación de vacilaciones.
Este comienzo sin triunfos en ocho fechas alteró y se devoró todo en la entidad rojinegra y, en esta realidad agobiante, el coraje de Frank Kudelka para ser el timón en medio de semejante tempestad, y el tiempo, ya que todo se define a fin del año competitivo, parecen ser los únicos aliados para poder creer en un horizonte posible, que hoy luce cada vez más lejano. Demasiado temprano.
El presente leproso expone viejos vicios que van creando nuevos problemas. En el Parque, en los últimos 13 años, después del inolvidable título con el Tata Martino, lo que vino después se asemejó bastante a lo anterior, nunca encontró un sendero de soluciones y terminó siendo una versión empobrecedora. Cada vez que quiso mirar adelante y avanzar, cada intento, con diferentes recursos y herramientas, terminó representando pasos atrás, siempre a contramano de la historia grande, ya que no hubo nuevos héroes de casta leprosa, ni gestas importantes, ni festejos, ni más copas en las vitrinas. Todo entró en fase de confusión, y no asomaron líderes dentro ni fuera de la cancha. Y, así, en este contexto, imaginar un futuro acorde a los mandatos naturales parece una aspiración socarrona y desmedida.
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Un inicio de año complejo en Newell's
Hasta ahora nadie pudo manejar este intrincado laberinto que empantana al club en su incertidumbre, en el barro de sus propias debilidades. Nadie pudo apuntar la dirección correcta. Nadie se pudo poner el traje de salvador de turno. Y, en medio de tantos períodos de crisis recurrentes, se creó una lógica de funcionamiento y un clima interno condicionador que superó todo en el mundo Newell’s. Este escenario se replica en este inicio de año y lo puso otra vez contra un espejo impiadoso. Demasiado temprano.
Esas nubes oscuras que merodean hace más de una década el parque Independencia incluyeron todas la áreas. Se quemaron etapas y nombres propios, dirigentes, directores deportivos, mánagers, coordinadores de primera división y de inferiores, entrenadores y duplas, jugadores grandes y chicos, de la casa y de afuera. Y que esta situación se presente, vuelva y se repita en el arranque de una nueva gestión siembra preocupaciones todavía más profundas.
Esta problemática trascendió los procesos anteriores, y las muy malas producciones en este 2026 derivaron en una pérdida del crédito natural que siempre tiene cualquier ciclo después de haber sido elegido por las urnas en el club. Sin poder ganar desde que comenzó el certamen, ya acarrea deudas, hacia adentro y hacia afuera, a mitad de la fase de grupos del Apertura, y si no sale rápido, todo se puede vestir de manera más lacerante. Se complicó sólo. Demasiado temprano.
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No ganó en 2025
Lo alarmante, al momento de la evaluación y del análisis, es que no merece más de lo que tiene. Hoy, Newell’s marcha último en la zona A, con 2 puntos en 8 fechas. También transita como vagón de cola en la tabla acumulada, y en los promedios sólo está arriba de Gimnasia de Mendoza, Sarmiento, Aldosivi y Estudiantes de Río Cuarto. Un panorama desolador, que precisa aclarar y modificar de manera urgente.
En este momento, hablar de copas y del protagonismo perdido entre tantos intentos fallidos luce como una expresión irrespetuosa, como una declaración imposible de cumplir, que no condice ni comulga con esta realidad repleta de obstáculos y dificultades. Ahora Kudelka es el timonel a cargo y el mercado de invierno será determinante para otorgarle más nivel y variantes de real valía, a un plantel que inició esta temporada rifando todo, antes de tiempo. Demasiado temprano.
De esta manera, Newell’s demuestra que su actualidad se inscribe dentro de los lineamientos de un viejo axioma aplicable en todos los terrenos y que se encaprichó de manera muy cruel con el club leproso: «siempre se puede estar peor». Hoy, su obligación es ponerle fin a esa peligrosa tendencia autodestructiva, que lo sigue persiguiendo y atenta contra cualquier proyecto. Precisa dejar de caer y construir un piso confiable, para poder mirar un techo más ambicioso.