El ánimo de Newell's se deteriora y falta la actitud para disimular la evidente ausencia de juego

Sin espíritu ni rebeldía para sobreponerse, el equipo de Kudelka se hunde de a poco. La despedida de la Copa Argentina fue otro impacto emocional fuerte

06:10 hs - Martes 31 de Marzo de 2026

Newell’s tiene el ánimo por el suelo. Esta falta de espíritu lo perjudica. Se agrega a los problemas habituales de su juego. Se trata de un problema serio. Porque la actitud es un recurso que, en ocasiones, sustituye otras aptitudes. Ese temperamento estuvo ausente el domingo en Rafaela y atentó contra su futuro en la Copa Argentina.

Careció de personalidad para marcar presencia ante Acassuso, un rival inferior, de la Primera Nacional, que encima dio más ventaja porque jugó con mayoría de suplentes. Sin empuje, la Lepra no tuvo ninguna de las cualidades que forman parte de un equipo de fútbol.

"La verdad es que Kudelka tiene razón. Nos está faltando algo de actitud”. La frase pertenece a Luca Regiardo. Si el capitán rojinegro y el propio entrenador admiten lo que les pasó en el partido de Copa Argentina, algo que se repitió durante el año, queda más que claro por dónde pasa una de las principales dificultades.

Newell's no resiste la adversidad

Tampoco es novedad que, ante cualquier situación adversa, el conjunto rojinegro se derrumbe. Es por incapacidad de reacción. No dispone de atributos para revertir la mínima contingencia negativa.

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Le falta lo básico. El convencimiento de que puede conseguirlo. El debut en la Copa Argentina mostró lo peor de esta faceta. Nunca le encontró la vuelta para destrabar el partido, ninguno asumió con decisión un rol trascendente dentro del equipo, y con el gol de Acassuso ni siquiera el equipo tuvo la prepotencia, bien entendida, para llevarse a su adversario por delante.

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El primer gol de Acassuso ante Newell's, en Rafaela.

Sin rebeldía para sobreponerse al marcador adverso y a las propias limitaciones, Newell’s jugó como pudo y a lo que pudo. Que de por sí fue poco. Cerrando una noche frustrante con el segundo gol de Acassuso.

Conquista que lo terminó por dejar en el piso, ante la decepción de sus hinchas, quienes viajaron a Atlético Rafaela con la ilusión de observar algo distinto, cambiaron aliento por cuestionamientos durante el partido y luego, sobre el final, acallaron las críticas. Seguramente por resignación.

Mucho peso sobre los juveniles

La poca confianza de los jugadores se sigue deteriorando y los futbolistas más jóvenes son los primeros afectados por esta situación. Les pesa el presente y lo peor es que deben asumir un rol que por la edad no les corresponde. Tienen que hacerse cargo de un equipo al que le faltan jugadores que se pongan el equipo al hombro. Están Matías Cóccaro, Gabriel Arias, ausente por lesión, y no mucho más.

Entonces aparece Luca Regiardo con la responsabilidad de ser el capitán a los 19 años. Y Facundo Guch, Jerónimo Gómez Mattar, Valentino Acuña y Jerónimo Russo teniendo que poner la cara en medio de una realidad complicada.

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Jerónimo Gómez Mattar es uno de los juveniles de Newell's que carga con un enorme peso.

No es justamente lo que les corresponde. Más allá de que son futbolistas de primera y como tales deben asumir compromisos. Pero es excesivo lo que les toca. Deberían ser otros las columnas del equipo y en quienes se sostengan los juveniles.

Como eso no sucede, la consecuencia es que no se logra cuidar a esos futbolistas surgidos de las inferiores, al margen de que se equivoquen adentro de la cancha y sean el foco de los reclamos.

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Los afecta esta presente de sinsabores más que a los otros. Queda reflejado en los gestos de cada uno adentro de la cancha. Lo sufren.

Cada vez menos autoestima

Esta tensión que los atraviesa es contraproducente. Y la misma se profundiza frente a cada traspié, especialmente, con caídas como la que tuvo Newell’s frente a Acassuso. Inesperada, pese a que el equipo de Kudelka no garantiza nada.

El carácter de los más jóvenes y de los de mayor trayectoria se deteriora partido tras partido. No es bueno que suceda cuando se requiere de una postura firme para mejorar la campaña y dejar de preocuparse con el tema del descenso.

esta altura de la temporada, con 5 fechas para el final de la etapa clasificatoria del torneo Clausura, cuesta imaginar que el equipo expondrá un cambio futbolístico brusco. El temperamento es lo que puede salvarlo, con la obtención de puntos que le permita encarar la última parte de 2025 mejor parado. Si es que Kudelka logra tocar las fibras íntimas del plantel.