Central campeón de la Supercopa Internacional: de la oscuridad del inicio del partido al brillo del final

El Canalla lo empezó perdiendo antes del minuto, pero lo dio vuelta ya en el primer tiempo con un doblete de Di MAría. Lo sentenció en los segundo finales

18:41 hs - Sábado 26 de Septiembre de 2026

Un partido que nació de nalgas en los primeros segundos. Un partido que se cerró de la mejor manera para Central en los últimos segundos, después de ese córner que Estudiantes no pudo sacarle provecho y que terminó con el toque con cara externa de Julián Fernández.

Festejo loco y abajo la persiana para un triunfazo de aquellos del Canalla, que le valió un título y frente a este incómodo Pincha que tan en la mira tenía. Un 3-1 pelado, trabajado, pero festejado a más no poder.

Todo eso que pintó para una tarde negra cambió en alegría sin fin. Todo por ese enorme tiro libre de Di María, por ese penal sutil de Fideo y por ese toque del final, cuando el equipo sólo resistía para cuidar el 2-1 parcial. El final, con escándalo de por medio, con jugadores y auxiliares corriendo hacia los vestuarios cuando Herrera aún no había pitado por última vez. Pero el festejo ya estaba asegurado.

El peor inicio, por donde se lo mire. Después de iniciado el juego, al minuto estaba sacando nuevamente del medio. Una contra que pintaba peligrosa para Central terminó con una mala entrega de Coronel, la contra rápida por izquierda de Tobio Burgos, el centro atrás, el toque de Carrillo y la definición de Castro. Un mazazo de arranque.

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Las lesiones lo favorecieron

Bajó el “movete” de las tribunas para un equipo al que le costaba entrar en ritmo. No la tenía y cuando la agarraba, la perdía fácil. Di María no podía conducir y el resto no podía entrar en sintonía. En medio del desconcierto, los parates por las lesiones de Neves primero y Jalil, Elías después le vinieron bien a Central porque Estudiantes perdió ritmo. Ahí la cosa ya se hizo un poco más pareja.

En ese contexto de prestarse la pelota uno a otro, Cantizano intentó un par de veces por izquierda y Duarte del otro lado. El Canalla al menos comenzaba a mantener a raya a Estudiantes. Pero necesitaba más.

Y eso que necesitaba llegó tras una falta al Gato Ávila. Di María se paró frente a la pelota y a contramano de lo que todos pensaban, esperó que Muslera se moviera y la puso en el palo del arquero, al ángulo. Golazo. Un golpe de inyección anímica grande como el Madre de Ciudades.

Ahí Central se animó a más, se convenció de que podía, aun sin el peso suficiente como para manejar las riendas por completo. Fideo volvió a probar con zurda tras una diagonal, pero el remate se fue cerca del palo derecho. A ese Estudiantes, aún en shock, apenas le dio para un remate de Mancuso que tapó Werner. Y cuando nada pintaba que pasaría en esos largos 12 minutos de adición, llegó la corrida y caída de Copetti, el reclamo de penal, el llamado del VAR y la decisión de Herrera.

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El 2 a 1, tras el penal a Copetti

Otra vez Di María frente a la bocha, para cambiarle definitivamente el curso a ese partido que había comenzado a contramano. Toque sutil contra el palo izquierdo de Muslera, frente a la queja de todo Estudiantes y de un Juan Sebastián Verón que de manera irónica aplaudía desde uno de los palcos. Ese primer tiempo oscuro del inicio terminó con la luminosidad del triunfo parcial.

Verón adentro por Duarte y a resistir como se pueda, tratando de controlar a Estudiantes e intentando sacar alguna contra letal. Tuvo algo de eso el Canalla, pero nunca pudo asestar ese golpe que le diera un poco más de tranquilidad.

La pelota en ese complemento fue una bola de fuego. Apenas Di María era quien más pensaba y bajaba las revoluciones. Los de atrás, sacando todo lo que venía por tierra y por aire. El doble 5 nunca se desesperó, sobre todo Ibarra y los cambios de un lado y del otro no hicieron otra cosa que potenciar ese juego de nervios en el que estaban metidos ambos equipos.

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Di María y Cantizano tuvieron el tercero

Central lo tuvo con Di María primero y en una misma jugada con Cantizano. Estudiantes, casi nada. Un buen cierre de Coronel ante una arremetida de Tobio Burgos y un cabezazo llovido que fue al techo del arco de Mancuso.

El tiempo corría. Central quería que corriera más rápido. Y llegó ese final en el que todo fue temor porque hasta Muslera fue a buscar el córner. Central la sacó rápido, Pizarro la abrió para Julián Fernández y el zurdo, mientras veía cómo Muslera volvía corriendo a su arco, le dio con cara externa. La pelota entró pidiendo permiso, pero entró.

Por eso el final a toda orquesta para Central, por eso el título, por eso la locura de los miles de hinchas en las tribunas del Madre de Ciudades. Central campeón.