Opinión

Cien años del voto femenino

John Stuart Mill fue uno de los grandes teóricos de la libertad y la democracia y defendió tempranamente el derecho al voto de las mujeres.

Sábado 10 de Febrero de 2018

John Stuart Mill fue uno de los grandes teóricos de la libertad y la democracia y defendió tempranamente el derecho al voto de las mujeres. Elegido al Parlamento del Reino Unido en 1865, su propuesta en favor del sufragio femenino fue derrotada por una amplia mayoría. Pero tanto su elección como su breve desempeño parlamentario fueron hitos para un movimiento incipiente.

Este martes se cumplieron cien años de la aprobación del Representation of People Act, que les permitió a las mujeres acceder a las urnas para las elecciones nacionales en Gran Bretaña. No lo hizo sin restricciones. Pasó una década más antes de que el voto femenino estuviese a la par con el de los hombres. La de 1918 fue, no obstante, una reforma de enorme significado, cuyo centenario es por ello objeto de celebración.

Antes de escribir esta columna me acerqué a Blackwell's, la librería de Oxford que parece una especie de templo del libro, para ver cómo trataba el centenario. En uno y otro rincón se exhibían nuevos libros y reediciones de textos anteriores sobre los más diversos aspectos del tema. No faltaban las reimpresiones de textos contemporáneos de las principales líderes de los movimientos sufragistas, o estudios bien recientes, escritos para la ocasión.

Otros países se anticiparon a Gran Bretaña en adoptar el voto femenino. Nueva Zelanda fue pionero en la materia: allí, las mujeres adquirieron el derecho a votar en elecciones parlamentarias en 1893. Le seguiría Australia (1902). Otras naciones europeas, como Noruega y Dinamarca, también estuvieron a la delantera.

En contraste con la historia del sufragio universal masculino, en la cual la región se anticipó a casi todos los países del mundo, Latinoamérica estuvo a la zaga en el sufragio femenino. Ecuador fue el primero en adoptarlo, en 1929, seguido de Brasil (1932).

Hubo antecedentes de importancia. La provincia de Vélez, en Colombia, les otorgó el derecho al voto a las mujeres en 1853, aunque no parece que este se hubiese puesto en práctica. Pocos años después los argentinos, en San Juan, adoptaban medida similar. Y en las elecciones chilenas a Congreso de 1876, varias mujeres alcanzaron a inscribirse para votar.

Pero solo a mediados del siglo XX, los países latinoamericanos generalizaron el voto femenino, inspirados en parte por la decisión argentina de darles el voto a las mujeres en 1947. Fue una reforma tardía, tomada en muchas naciones por regímenes populistas y hasta conservadores. Y hasta cierto punto, con décadas de retraso, llegaba remolcada por las conquistas en Europa, Estados Unidos y las antípodas.

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