El sistema de filtración del habitáculo del vehículo requiere de una renovación constante y limpieza para evitar mayores consecuencias a largo plazo
09:10 hs - Domingo 28 de Junio de 2026
El cuidado y mantenimiento del auto es fundamental, no solamente para que el funcionamiento del vehículo sea correcto y no tenga inconvenientes, sino también por la salud propia y de los demás. Un aspecto que suele pasar desapercibido para muchos, pero no es menor, es el filtro de aire del habitáculo.
Este sistema “debe ser reemplazado cada seis meses o un año, según cómo se use”, remarcó Salvador Lupo, presidente la Asociación Talleres Reparaciones de Automotores y Afines de Rosario (Atrar) y de la Federación de Cámaras (Faatra), en diálogo con La Capital, y agregó: “El filtro del habitáculo es el que filtra el aire que entra al vehículo a través del sistema de ventilación. A veces está muy sucio, que filtró mucho y ya no cumple la función, por lo que hay que cambiarlo”.
Al respecto, Lupo detalló que “allí se generan virus y bacterias que, si no se usa el sistema por un tiempo, cuando se prende el forzador de la calefacción, van directo a la cabina del auto”. En este aspecto, puntualizó: “Hay un mantenimiento y una prevención que a veces muchos usuarios no la conocen y cometen el error por desconocimiento, no por no cambiarlo o no poder gastar. Parece una pavada, pero afecta a la vida de las personas”.
“Es barato y se cambia de inmediato, no es difícil de hacer. Mucha gente, lamentablemente, no conoce el daño que puede causar no cambiar el filtro del habitáculo, sobre todo con respecto a la respiración”, subrayó el presidente de Atrar.
Una renovación necesaria
Lupo señaló que estos filtros deben cambiarse “de acuerdo a lo que dice el manual del usuario de cada vehículo”, pero también se deben tener en cuenta las características de las zonas que recorre el auto, ya que al trabajar en lugares de “tierra, viento, arena u otras, puede variar”, aunque la media de recomendación está entre “los seis y doce meses”, en casos que cuentan con filtros de carbono.
“Los filtros de carbono son mucho más eficientes que el de papel. Pero no puede pasar un año”, aclaró, y ejemplificó: “Si se cambia en verano cuando se viaja de vacaciones, que mucha gente lo hace, pero después no se usa hasta el invierno, se generan ácaros y virus que quedan en la suciedad del filtro y, al prenderlo a los dos o tres meses, la ventilación lleva a estos hacia el interior del auto. Ese es el peligro”.
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“La gente que sale con esto se resfría o tiene otros problemas, pero lo hacen por desconocimiento”, aseveró Lupo con respecto a los riesgos, y continuó: “Cuando se lo ve negro porque está sucio, pero no es que está tapado, no filtra el aire de afuera. Si se deja durante meses sin utilizar se van generando virus que va directo al que maneja y a los acompañantes”.
Costo mínimo, riesgo evitado
“A veces se comete el error de no cambiarlo por desconocimiento, incluso de los problemas de salud que puede traer”, resaltó Lupo sobre los motivos por los que muchos usuarios no cambian estos filtros en el tiempo debido, más allá del gasto que representan.
En relación al costo de los mismos, detalló: “Hay filtro de papel y de papel con carbono, que es un poco más caro. De igual manera, un filtro de papel puede rondar los 20 o 25 mil pesos, más el costo de colocación que es casi nada. El filtro de carbono puede andar por los 100 mil pesos, pero la función que cumple es mejor”.
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El presidente de Atrar sentenció: “No es un gasto extraordinario si tenemos en cuenta la salud. Fue diseñado por ingenieros y están en todos los vehículos, por algo lo han puesto y hay que respetar ese trabajo que realizan los técnicos”.
Los riesgos para la salud
En diálogo con La Capital, Natalia Cochet, médica alergista, sostuvo que el problema de los filtros de los autos se replica también en el hogar, con los aires acondicionados, por lo que remarcó: “Los filtros de aire en el auto son necesarios, por supuesto, para mantener toda la calidad del aire que uno inhala dentro del auto”.
“Si no están en estado correcto, por supuesto que terminan siendo un foco de contaminación, ya que dentro del filtro pueden proliferar virus, bacterias y alergenos”. Desde el punto de vista de la alergista, “se pueden quedar atrapados ácaros, pólenes y hongos, principalmente un hongo llamado alternaria”.
Cochet señaló que distintos pacientes le reconocieron que “cada vez que se suben al auto empiezan con síntomas de rinitis, agua por la nariz, que se llama rinorrea, estornudos, picor de ojos o lágrimas”. En este apartado, añadió: “A algunos les exacerba alguna patología respiratoria que tengan crónica o aguda. Por ejemplo, un paciente asmático siente más dificultad respiratoria. Es decir, es importantísimo el control y el cambio de los filtros vehiculares”.
Problemas a largo plazo
Si bien la alergista aclaró que los casos de personas con “enfermedades respiratorias crónicas” son más graves que los demás, puntualizó que cualquiera podría padecer problemas a largo plazo.
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“Desde el punto de vista de las enfermedades respiratorias crónicas, el paciente se va a complicar. Si tiene la enfermedad estabilizada, el contacto con estos alergenos va a producir una agudización, porque va a comenzar con síntomas y va a acudir al consultorio para medicar esa agudización de inflamación crónica que tiene”, aseguró Cochet.
De la misma manera, la alergista concluyó: “Las personas que estén expuestas a estos alergenos, con el tiempo, se va a ir sensibilizando y puede desencadenar en algún tipo de enfermedad alérgica. Especialmente en personas que están mucho tiempo en el auto, como viajantes, taxistas, remiseros o colectiveros”.